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La ciencia del modelaje

Actualizado el 04 de mayo de 2014 a las 12:00 am

Usualmente, la modelo debe pagar por su formación, aunque en algunos casos las agencias pueden dar instrucción a los prospectos de más talento.

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Ser modelo tiene su ciencia: hay que saber desplazarse en la pasarela o terminará dándose un sentonazo delante de fotógrafos y mirones.

También hay que cuidarse de los maltratos de la piel y tener el cabello en un altar de adoración. Como en cualquier trabajo, son códigos que las aspirantes aprenden en los primeros años.

La modelo Rebeca Freer, de High Select Models, dejó a más de uno sin aliento con este traje casual que dejaba ver sus bien torneadas piernas.
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La modelo Rebeca Freer, de High Select Models, dejó a más de uno sin aliento con este traje casual que dejaba ver sus bien torneadas piernas.

Hay que cuidarse de los maltratos de la piel y tener el cabello en un altar de adoración; como en cualquier trabajo, estos son códigos que las aspirantes aprenden en los primeros años.

Usualmente, la modelo debe pagar por su formación, aunque en algunos casos las agencias pueden dar instrucción a los prospectos de más talento.

Katty Selley es regenta desde hace tres décadas de la célebre academia que lleva su nombre. Durante años, ofreció cursos que se dividían en dos módulos de cinco meses cada uno, a un costo de ¢180.000 por módulo. Ahora, sin embargo, dada la proliferación de agencias y el auge de las modelos autodidactas, varió la estrategia para reducir los plazos. Con las nuevas opciones, el curso básico solo tarda un mes.

Las estudiantes aprenden sobre maquillaje, peinado, pasarela, etiqueta y cómo posar en una fotografía. Esto último es más difícil de lo que parece: apenas aparece la cámara, el instinto natural es poner una sonrisa nerviosa que hay que combatir.

Steph González, modelo profesional, aprendió en una academia cuando era una adolescente y vivía en República Dominicana. Sin embargo, su gran academia fueron los concursos de belleza para adolescentes.

Estos certámenes son un escaparate de nuevos rostros. Como en su mayoría se trata de muchachas sin experiencia, los organizadores deben brindarles las primeras letras del mundo del modelaje.

Conforme van completando el aprendizaje, tarde o temprano llega un momento crucial en su carrera: decidir si quiere hacerle “retoques” a su cuerpo. “Ellas me preguntan si deben hacerse alguna cirugía, sobre todo de implantes de senos, y yo les devuelvo la pregunta: ‘¿Qué clase de modelo quiere ser usted?’”, cuenta Selley.

Ser más o menos voluptuosa significará quedar ubicada en algún segmento específico del mercado, con reducidas posibilidades de saltar a los otros nichos. Así que no se puede tomar a la ligera.

Las novatas también intercambian trucos para mantener la piel fresca, pese a las sobredosis de maquillaje, y para que el cabello sobreviva a las intensas horas de plancha y tinte.

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