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Meneitos: el sabor de la nostalgia

Actualizado el 13 de julio de 2014 a las 12:00 am

los Meneitos de jack’s cumplen 50 años. Este es el relato de cómo surgió el producto y se convirtió en una máquina del tiempo para revivir nuestra infancia.

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Meneitos: el sabor de la nostalgia

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L a fiesta de la alegría. El recreo. Lo amigos del catecismo. La pulpe del barrio. El viaje a San José a hacer mandados con mamá. La infancia. Todos estos recuerdos, aislados por el trajín de las responsabilidades que nos agobian, reaparecen en avalancha con llevarnos un Meneito a la boca.

Esa bolsita color naranja, de 18 gramos y que vale ¢150, encierra el sabor de la nostalgia. Los Meneitos son capaces de transportarnos al pasado y dibujar una sonrisa en nuestro rostro.

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La fiesta de la alegría. El recreo. Lo amigos del catecismo. La pulpe del barrio. El viaje a  San José a hacer mandados con mamá. La infancia. Todos estos recuerdos reaparecen en avalancha con llevarnos un Meneito a la boca.

Tal efecto se debe a que es un producto pionero, con el objetivo de transmitir alegría. En eso se basó su campaña de mercadotecnia.

Los Meneitos celebran 50 años y aunque su empaque ha variado y su mascota se ha modernizado, la receta es la misma de siempre, con el mismo tipo de queso cheddar, esencia de su sabor.

Historia

El papá de la criatura es don Andrés Pozuelo Marín. Él trabajaba en la fábrica de galletas Pozuelo, junto a sus hermanos y a su padre. A inicios de la década de los 60 se tomó la decisión de vender la empresa, por lo que don Andrés empezó a buscar un producto innovador para levantar su propia compañía.

En 1964 encontró en una revista la oferta de comprar una máquina de extrusión de maíz, propiedad de la firma Jack’s Tasty Snacks. Tomó el riesgo y se aventuró a producir y comercializar maíz inflado en empaque flexible, algo nunca antes visto en Costa Rica.

El éxito fue rotundo desde el inicio. Cada día, los comerciantes hacían más pedidos; pronto, don Andrés compró Jack’s e ideó más productos. El nombre de la empresa aún se mantiene.

Así lo detalla Andrés Pozuelo Arce, hijo de don Andrés, quien falleció en el 2007, a los 73 años.

“Papá jamás se imaginó que los Meneitos iban a ser tan exitosos. Se vendían en todo el país, y también en Panamá. La máquina no paraba”, recuerda el hijo, quien ahora es el presidente de la junta directiva de la compañía alimentaria.

El nombre de la marca también fue una invención de don Andrés. Él quería que el producto fuera muy representativo de Latinoamérica, por lo que quiso hacer alusión a la manera “ meneada ” en que bailan los latinos. El nombre Meneitos también es una referencia a la forma curva del producto.

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Trascendencia

Para Pozuelo Arce el éxito de la marca obedece a que los Meneitos siempre remiten a recuerdos positivos, se asocian con fiesta y familia . De igual forma, resalta que es un producto liviano que no empacha ni genera sensación de llenura.

“Se come de forma ocasional, no genera ningún tipo de problema. Lo consumen desde niños hasta ancianos.

La empresa Jack’s produce tres millones de paquetes de Meneitos al mes, brinda empleo a 800 personas, y exporta a todos los países de Centroamérica.

”En algún momento se dijo que generaba hiperactividad, pero nunca se comprobó. Tampoco vamos a decir que tiene un alto valor nutricional. Es un buen producto, liviano y que estimula los sentidos, el olfato y el gusto”, señaló.

Actualmente la empresa Jack’s produce tres millones de paquetes de Meneitos al mes, brinda empleo a 800 personas, y exporta a todos los países de Centroamérica.

El empresario destaca que Meneitos es un símbolo de Costa Rica, casi como la carreta, pues su consumo ha pasado de generación en generación, provocando buenos momentos.

“La gente agradece que no se ha cambiado, que es el mismo de siempre. Hay otros productos en el mercado más baratos, pero Meneitos saca pecho por su calidad. Para nuestra empresa es sinónimo de excelencia, quisiéramos que todos los productos fueran así”.

A Andrés Pozuelo Arce, los Meneitos también le despiertan recuerdos, casi todos asociados a su papá: “Él fue un gran visionario”, dice con nostalgia, al tiempo que abre un paquete y se echa un Meneito a la boca.

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