Entretenimiento

Personajes 2015

Maikol Yordan Soto: El personaje que más de 700.000 costarricenses vieron en el cine

Actualizado el 12 de diciembre de 2015 a las 11:50 pm

Mario Chacón y Maikol Yordan son dos caras de un mismo cuerpo, pero cada una vive en un mundo diferente. Cuando Mario es el que manda en ese cuerpo, vemos un hombre joven, con 40 años recién cumplidos, una vida cómoda y un trabajo que le gusta. Sin embargo, pese a que Mario es una celebridad criolla por sí solo, este año fue el personaje ensamblado en él, Maikol Yordan, quien acaparó titulares y la mayor taquilla en la historia en el país.

Entretenimiento

Maikol Yordan Soto: El personaje que más de 700.000 costarricenses vieron en el cine

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
Maikol Yordan, personaje interpretado por Mario Chacón. (Gabriela Tellez)

Mario Chacón es un hijo de la gran clase media urbana, hoy achicada en el país y, como la mayoría, creció siendo testigo del esfuerzo de sus padres.

Su mundo, la ciudad, es un entorno que ofrece muchas comodidades pero donde hoy sobresale el rostro del descontento; de la corrupción, la violencia, la soledad y un día a día a veces sin sentido. Un mundo donde lo falso y lo verdadero se traslapan y confunden. Es la vida urbana, la de todos los que vivimos ahí.

A Mario Chacón, como a la mayoría de nosotros, lo agobian "la pérdida del respeto a la vida humana y el temor a Dios, donde ahora un celular vale más que una persona y nada pasa".

Lo agobia también el abuso y el maltrato a los niños, desde el que se forja en lo doméstico hasta las situaciones en las algunos "deben sufrir la estupidez y atrocidad de la guerra sin saber ni siquiera sus motivos".

Mario y Maikol, el actor y el personaje, respectivamente, comparten un cuerpo donde un gran corazón late fuerte por las cosas buenas y simples de la vida. A diferencia de Mario, Maikol Yordan Soto viene de un mundo rural, pobre pero rico a la vez, donde las noticias de la ciudad no definen el día.

Maikol lo tiene todo, excepto dinero.

Un banquero está por ejecutar una hipoteca sobre su finca y por eso decide probar suerte fuera de su hogar: buscar trabajo, ir a Europa...

Sin embargo, extraña su hogar. Ese mundo donde las cosas son claras, donde el pulpero da fiado sin temor a que le amarren el perro y todos son familia o amigos; donde cualquier problema se resuelve entre todos; donde la soledad es solo una palabra sin sentido y la fe aún mueve montañas...

Maikol Yordan nos remite a un mundo idealizado que nuestro imaginario colectivo parece recordar: una Costa Rica de los años 50 donde la pobreza y el hambre se enfrentaban con solidaridad, con guineos, yuca y chayotes del cerco y guayabas del potrero, propio o ajeno.

Es, quizá, ese mundo de Maikol Yordan, su ingenuidad e inocencia de campesino, lo que hallaron esos más de 700.000 costarricenses que fueron al cine a ver la película Maikol Yordan de viaje perdido, la cual estuvo durante 22 semanas en cartelera y es la película más vista en la historia del país. Por esa razón, Maikol Yordan es uno de los personajes del año. Con él tuvimos esta conversación en una sodita de Tibás.

PUBLICIDAD

Personaje del año

—Así que uno de los personajes del año es usted, Maikol. ¿Cómo lo ve?

 —Eso sí me tomó por sorpresa. Yo casi me caigo de espaldas. Viera que le conté a Conce (su esposa, Concepción) y me dijo: 'Ya, Maikol, no vacile con eso', porque ella tampoco me creyó. A uno a veces las cosas le llegan cuando menos las espera. La verdad es que hicimos esa película sin otro propósito que el de hacer reír a la gente, pero gracias a Diosito se hicieron bien las cosas y pienso que qué bonito que le reconozcan a uno el esfuerzo. Estoy muy agradecido.

—No es poca cosa, Maikol. Es la película más vista en la historia del país. Eso tiene que haberle traído fama. ¿Cómo ha lidiado con eso?

—A mí, esa palabra, 'fama', me da como vergüenza; diay, uno no está acostumbrado a eso. Es muy bonito, porque los chiquillos vacilan con uno. Viera qué vacilón: a veces hasta lo ponen a uno a alzar al chiquito para tomarle la foto. Es vacilón, porque uno se pregunta: 'Diay, ¿qué es lo que tengo?'; no entiendo qué es lo que llama la atención pero, diay, me hace gracia.

—Maikol, ¿y cómo está la finca ahora que consiguió en Europa la plata para pagar la deuda?

—¿Vio qué manera? Yo lo que veo aquí es que a veces uno pierde la fe en Diosito que tenía antes; a veces uno pierde la esperanza, pero usted vio lo que pasó, se consiguió todo. Hasta abuela está tranquila ya, igual que Conce y los chiquillos. Ellos me preocupaban mucho; uno se acomoda donde sea pero ya por ellos sí me daba miedillo esa situación.

—¿Y qué está haciendo en la finca?

—Ahora estamos produciendo y vendiendo vegetales Yordano. Los estamos vendiendo a las pulperías y creo que hasta un supermercado ya llamó y todo.

—¿Vegetales Yordan...?

—No, Yordano, como el antepasado mío.

—Ahhh. ¿Y cuántos hijos tiene usted?

—Yo tengo nueve: Maikol Yunior, Maikol Yackson, Maikol Duglas, Yeorg Maikol, y están las chiquitas Maripaz, Maricruz, Marisol, Mariposa y está Maikol Bolton, que fue como el último ya.

PUBLICIDAD

—Como que no había televisión en su casa...

—Vio qué torta, ya por dicha la arreglaron. Y yo creo que por la celebración de que todos los problemas se arreglaron fue que se vino Maikol Bolton. Un golcillo.

Maikol Yordan, personaje de La Media Docena

—¿Cómo se sintió usted en Europa?

—Viera que muy lindo porque yo, desde güililla, como que me llamaba la atención ir a conocer. Por eso fue que me vine primero a la capital, porque en mi familia como que nadie se atrevía a salir de la finca. Yo fui el primero que me animé a venir aquí y no me fue muy bien con eso de conseguir trabajo, pero fíjese que conocí. Y, diay, Europa como que fue muy bonito porque era la primera vez que me subía en un avión... por ejemplo.

—¿Qué fue lo que más le gustó?

—A mí como que me llaman la atención las cosas antiguas y ahí conservan todo lo viejito muy bonito. Los edificios, las aceras, las calles, eso me llamó mucho la atención. Oiga, pero como me pasó en la película, aunque todo muy lindo, como que lo de uno jala. A los pocos días ya yo estaba deseando ver a Conce y a los chiquillos y volverme.

—¿Qué extrañaba más?

—Diay, el lugar, la familia, la comida de abuela. Viera las chorreadas que hace abuela, un día le traigo para que las pruebe.

—¿Y dónde es que queda su finca, Maikol?

—Es ahí en calle Lencha de San Rafael del Monte...

—¿Donde queda eso?

—Pues como de aquí hacia el norte, agarrando para Estados Unidos.

—¿Como hacia Guanacaste?

—No, viera que es hacia... es que, como le dijera, hay que agarrar como diez buses. Hasta yo me pierdo.

—¿Hoy anda con otra camisa Maikol, ya se compró más ropa?

—Ah si. Viera que es que todo el mundo me vacila por las camisas mías. Me dicen que si las ando todas sudadas, pero no...

—Ni se preocupe porque yo no tengo olfato...

—Ah no, pero viera que no. Dios guardísimo, yo soy muy "asiado". Es que mi abuela se encontró un rollo de tela de cuadros en una tienda, lo compró y me hizo como 20 camisas iguales. Así uno no tiene que pensar en qué ponerse. Es como uniforme sin uniforme.

—¿Le quedó alguna platilla de la película?

—Diay no sé, a mi me dijeron los de la Media Docena que me iban a pagar, pero hasta ahora no me han dado nada. Espero que sí me den algo para llevar a los chiquillos a pasear ahora que salen de vacaciones.

–Dígame, Maikol, ¿ya usted dejó de pedir trabajo por todas partes?

—Viera que gracias a Dios no he tenido que pedir trabajo por lo de la finca. Como dice abuela, si usted tiene un negocio no lo descuide. Yo quiero ocuparme de los vegetales y todos los siembros. Ahí tengo a mi primillo, Heriberto. Lo tengo ahí volcado, sembrando y todo, pero hay que estar encima de él porque a veces, no es que es vaguillo, pero es como distraído y se pone a hacer otras cosas.

—¿Tiene gallinas, vaquitas o chanchos?

—Claro, ahí está Panchita, que es la vaca consentida. Tengo tres chanchitos: Apretadito, Rosadín y Porky, como el de las fábulas, el que dice: 'Eso es to'... Eso es to'... Eso es todo amigos'. Así le pusieron los chiquillos.

—Yo lo he visto a usted pidiendo trabajo por todas partes. ¿Nunca ha pensado en pedir trabajo de periodista?

—Viera que todavía no. ¿Usted me puede hacer una entrevista un día?

—Pues, no sé. Podríamos hacer una prueba, a ver si sirve.

—Diay, son momentos. Yo feliz. Uno siempre tiene un ratillo libre y con eso le puedo llevar algo más a la familia.

—Bueno, vamos a hacer una prueba muy sencilla. Dígame, ¿usted sabe cómo se llama el ministro de Transportes?

—¿El ministro de Transportes? Eh, no. Yo es que cuando fui periodista fue de chiquitillo, cuando tenía como 11 años. Mi bisabuelo tenía un puestico de periódicos y me ponía a venderlos.

Maikol Yordan, personaje de La Media Docena

—Ah, ya entiendo. Bueno, ¿sabe cómo se llama la ministra de Cultura?

—Viera que no. Es que a mí, le voy a explicar, no es que uno sea como desinteresado, lo que pasa es que uno como que perdió la fe, ¿a usted no le pasa?

—¿En que perdió la fe, Maikol?

—En la gente así, como los que mandan.

—¿En los políticos?

—Sí, en los políticos. Viera que yo como que prefiero concentrarme en lo mío. A mí lo que me da cólera es que vienen esos señores que usted dice, y prometen y prometen y al final no hacen nada. Entonces, yo mejor me desconecto y me concentro en lo mío y ya, y de la mano de Dios uno va saliendo adelante. A mí eso de las noticias no me gusta verlas mucho tampoco. Más ahora que se concentran en los accidentes, los atropellados, los asaltados... No es que yo viva en una burbuja y crea que esas cosas no pasan, es que si uno se enfoca en eso sale más deprimido.

—Oiga, pero usted tiene pasta para ser periodista. Está enterado de todo lo que pasa y también se deprime.

—¿Usted cree?—Claro.

Si usted fuera periodista, ¿a quién le gustaría entrevistar?

—Qué linda pregunta. A mí me gustaría entrevistar a la gente que... ya yo creo que yo sé. Vea, a mi me gustaría hacer un periódico pero de cosas bonitas, como por ejemplo, escribir de ese señor Franklin Chang. Ese señor es un cerebro andante. Yo digo que qué bonito que la gente conociera más su trabajo. O a ese muchachito Gerardo que denunció al hombre que le tomaba un video a una muchacha en la calle y ahora está en el hospital (al momento de la entrevista, no había acaecido el fallecimiento de Gerardo Cruz). O a este muchacho Navas, o a Hanna Gabriels, otra vez campeona del mundo. Y no solo en deportes sino que me gustaría entrevistar a toda la gente que es un buen ejemplo para los chiquillos de uno. Eso me gustaría.

—¿Qué le preguntaría usted a Gerardo?

 —Pues, que de dónde cogió ese valor, porque creo que tenemos mucho que aprender de él, porque a veces uno es medio pendejillo en esas situaciones.

"A mí, esa palabra fama me da como vergüenza; diay, uno no está acostumbrado a eso. Es muy bonito, porque los chiquillos vacilan con uno y uno se pregunta ‘¿diay, qué es lo que yo tengo?’; no entiendo, pero, diay, me hace gracia"

—¿No le gustaría entrevistar al presidente?

—Viera que yo no sé...

—El presidente debe haber estado en su pueblo cuando estaba en campaña...

—Ah claro, pero después no hacen nada. Y no solo este, esto viene de atrás. Acuérdese del famoso puente de la platina, con lo que han gastado en ese puente habrían hecho como diez más. ¿Cuánto hace que no se construyen grandes obras, como escuelas? Las calles siguen llenas de huecos.

—¿Tiene carro Maikol?

—Sí, tengo uno viejillo, pero prefiero andar en bus porque cuando la gente maneja como que se le mete el diablo, como que se transforma. Eso es algo que sería bonito cambiar. ¿A quién le gusta que se le metan por la derecha? A nadie le gusta, ¿entonces por qué lo hacen? Yo de tráfico sí que no aguantaría ni medio.

—Me imagino, pero andaría siempre estresado y enojado. No sería tan feliz como en su trabajo...

—Eso sí. Diosito me dio la bendición esa. La gente me dice que la hago reír, y yo les agradezco. Entonces, si yo hago reír voy a tratar de hacer reír al mayor número posible de gente.

—¿Usted cree que reímos poco?

—Creo que eso de que somos el país más feliz del mundo es medio cuentazo. Yo creo que sí tenemos motivos para ser el país más feliz del mundo porque este país es bellísimo y la gente es muy linda, pero hay que cuidarlo, porque si uno no se despabila, vamos a perder eso que tenemos.

—¿Cómo ve su futuro, Maikol?

—Diay, yo espero que sacando adelante a mis güilas, porque esos son como los ojos míos. Lo que quiero es hacer mi trabajo. Yo no soy el papá que tiene más plata, pero sí quiero ser el que los eduque más para que sean buenas personas, que se eduquen, que estudien lo que quieran pero que hagan lo mejor posible.

—¿Qué piensa de Mario Chacón? ¿Quién es para usted?

—Viera que lo que yo más le agradezco, no solo a Mario sino a todos los de La Media Docena, es que me 'inventaran' con mucho respeto. Que yo no me tengo que burlar ni hacer sentir menos a nadie para hacer reír, que es lo que al fin y al cabo buscan que yo haga. Les agradezco que me escogieran para representar a una clase muy importante no solo de Costa Rica, sino de muchos otros lados, y para recordar que todavía podemos recuperar los valores y cosas bonitas que a veces se nos olvida que tenemos y muchas veces no aprovechamos.

—¿Le preocupa el dinero? ¿Quiere ser un hombre adinerado?

—Viera que no me desvela eso. Yo aspiraría a ser un hombre feliz, nada más. Y yo creo que no solo con la plata se consigue; se consigue más con otras cositas, con otros detallillos y gracias a Dios yo soy muy feliz con mi familita y mi trabajo. Sí puedo rajar de que soy bien feliz yo.

—Ah entonces Maikol, ni le digo que busque trabajo en La Nación.

—¿Por qué, se gana mucha plata ahí?

—No, no es una cuestión de dinero. Es que ya usted es feliz con lo que hace...

—Ah sí, mejor me quedo en mi finquita.

LEA MÁS:

‘Maikol Yordan de viaje perdido’: El batazo del cine barrió con todo

Maikol Yordan de viaje por Estados Unidos

'Maikol Yordan de viaje perdido' gana dos premios en Festival Ícaro

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Maikol Yordan Soto: El personaje que más de 700.000 costarricenses vieron en el cine

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Maricel Sequeira

msequeira@nacion.com

Periodista de El Mundo

Graduada de la UCR y trabajó durante muchos años en agencias de noticias. En La Nación ha sido editora de las secciones Viva y Mundo. En esta última área, donde ahora trabaja, tiene especial predilección por los temas políticos de Oriente Medio, Asia y África.

Ver comentarios
Regresar a la nota