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Leonardo Garnier

Actualizado el 02 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

El ministro tras el volante de la subversión

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n la cabeza de Leonardo Garnier Rímolo, los largos mechones de cabello blanco brincan de allá para acá, como negándose a permanecer en un solo lugar. Se mueven libres, ajenos a la tiranía de cualquier gel o crema fijadora. Pero en la cabeza del hombre que lleva las riendas del Ministerio de Educación de Costa Rica desde el año 2006, también danzan cientos de ideas que, a diferencia de los cabellos revoltosos, pasan al papel y de ahí a la vida cotidiana en forma de acciones concretas y subversivas.

El 2012 que está por finalizar le deja a Garnier un sabor agridulce. Los acontecimientos de los últimos 12 meses surcaron en su vida profesional y personal profundas huellas... para bien y para mal.

“Ha sido un año muy contradictorio y probablemente el más difícil de los seis años de mi gestión en el Ministerio de Educación Pública. Tuvo momentos muy amargos, muy duros. Pero al mismo tiempo que vivimos situaciones desagradables, fue muy fructífero y alcanzamos muchos logros”.

Entre los episodios que le inyectan brillo a sus ojos y le arrancan sonrisas de satisfacción, Garnier menciona la creación y aplicación del “ Reglamento para la administración de sodas de escuelas y colegios”, la primera etapa de los programas de Educación para la Sexualidad y la Afectividad, y la introducción de un método distinto de enseñar la Matemática.

Lo que en definitiva le ensombrece el rostro y le quiebra la voz es el recuerdo de los señalamientos de “violación de los principios de la ética”, “corrupción” y hasta “tráfico de influencias”, a raíz de una carta de recomendación de su puño y letra dirigida a Recope en favor de la empresa Procesos Investigación y Asesoría, propiedad de su gran amiga y exasesora presidencial Flor Isabel Rodríguez.

Una versión libre del Padrenuestro –escrita en el 2004, pero revelada en redes sociales en el 2012– le trajo oleadas de detractores y admiradores, pero sobre todo, una cantidad nunca antes registrada de visitantes a su página web www.leonardogarnier.com : de 120 usuarios por día, pasó a 17.000, según le informó el administrador del sitio.

El Ministro que este año tuvo encontronazos con la Iglesia Católica, algunas iglesias evangélicas y un sector muy conservador de la sociedad costarricense, se abstiene de revelar su credo religioso, pues opina que la religiosidad “es algo privado” y “cuando se está en un puesto público, las creencias religiosas no deben afectar las decisiones que se toman desde ese cargo”.

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Pero como una irónica coincidencia, Garnier tuvo que lidiar con asuntos en los que resonaba el eco de algunos de los siete pecados capitales definidos por la tradición cristiana.

Enero llevaba solo 12 días y los ticos apenas se empezaban a recuperar de los excesos en comidas y bebidas –gula– característicos de las fiestas de diciembre, cuando el decreto ejecutivo Nº 36910-MEP-S sentó las reglas para el funcionamiento y administración del servicio de soda en los centros educativos públicos.

Gula y lujuria

Adiós a las empanadas que dejan la servilleta transparente de la grasa, y también a los enyucados, los refrescos gaseosos, los jugos azucarados, los platanitos y las papas de paquete, las cajetas, las galletas rellenas de chocolate y los perros calientes. Y bienvenidas las frutas frescas.

No tan bienvenidas fueron las nuevas regulaciones por parte de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia) y algunos concesionarios de esas sodas.

“Este es un tema muy importante y lo trabajamos cuidadosamente durante casi tres años antes de redactar el Reglamento. Lo discutimos con los grupos interesados y solicitamos consejo de muchas personas. Proyectos similares a este, implementados en otros países, han sido polémicos, y nos advirtieron: ‘No solo va a ser muy difícil, sino que no van a poder”, reconoció Garnier.

Pero el saber que la obesidad infantil y juvenil en Costa Rica ronda el 20%, alarmaba más al Ministro que las amenazas de ese grupo de empresarios de la industria alimentaria quienes se acercaron al Tribunal Contencioso Administrativo para pedir una medida cautela.

Por su parte, un conjunto de concesionarios de sodas escolares presentó un recurso de amparo ante la Sala IV, pero esta rechazó dicha acción y resolvió a favor del decreto.

Si el pecado de la gula no lo atragantó, el de la lujuria le traería más contratiempos. Los programas de Educación para la Afectividad y Sexualidad se empezaron a ensayar este año en 11 colegios del país y ese plan piloto se afinará para ponerlo en práctica a partir del 2013.

La propuesta de Garnier consiste en una clase de 40 minutos a la semana en la que los jóvenes de sétimo, octavo y noveno año, aprenderán a entender el sexo como un componente más de sus vidas, y lo asociarán a otros conceptos como amor, afectividad, tolerancia, convivencia y placer.

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“El tema de la sexualidad siempre se ha enseñado desde la óptica de prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual, pero se deja por fuera la afectividad. El tema del placer siempre ha sido abordado muy mal, porque se plantea el disfrute como algo pecaminoso. Por eso, este programa está diseñado para que los chiquillos puedan asumir los placeres de la vida de manera responsable: comer, dormir, ver una buena película, y por supuesto, el sexo”.

La idea de que los adolescentes conocieran sobre el sexo en las aulas atizó los fuegos entre los sectores más conservadores encabezados por la Iglesia Católica y la Alianza Evangélica.

La ausencia de Dios en los contenidos de los cursos y la supuesta promoción del sexo por puro placer fueron los principales puntos que los grupos religiosos le criticaron al MEP. “ Yo no puedo enseñarles a los chiquillos a comer si no les digo que comer es rico, y no puedo dar clases de educación sexual sin decirles a los muchachos que el sexo es rico. Todo el mundo sabe que es así, pero les parece terrible decirlo”.

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A mediados de julio, la Sala IV recibió más de 2.500 recursos de amparo –formulados a partir de un machote– planteados por padres de familia como parte de una ofensiva desatada por la Alianza Evangélica. “En Costa Rica los sectores religiosos más conservadores tienen un miedo irracional por estos temas. Nos acusaron de que si damos educación sexual va a haber un alboroto hormonal... pero en la adolescencia hay un alboroto hormonal con educación sexual o sin ella”.

El 2 de agosto, La Nación publicó una encuesta en la que el 77% de los costarricenses manifestó su apoyo a los programas de Educación para la Afectividad Sexual y, además, la Sala IV resolvió dejar en los padres de familia la decisión de si sus hijos asisten o no a estos cursos. A principios de noviembre, la viceministra académica del MEP, Dyaláh Calderón reveló que, de los 10.962 estudiantes que participaron en el plan piloto, solo 31 no obtuvieron el permiso de sus progenitores para asistir.

Integridad, rectitud...

El 2012 también abofeteó a Leonardo Garnier y el puñetazo fue fuerte. Un reportaje de este diario reveló la existencia de una carta de recomendación firmada por el Ministro de Educación a favor del trabajo de la empresa Procesos Investigación y Asesoría, dirigida por Flor Isabel Rodríguez.

A dicha empresa se le adjudicó una asesoría en relaciones públicas para Recope. Procesos ganó el concurso luego de que los otros oferentes (tres ferreterías) retiraron su participación.

Garnier le echó flores a Procesos porque ya conocía su trabajo: entre el 2006 y el 2011 fue contratada por el MEP para ejecutar el Programa de Educación en Ética, Estética y Ciudadanía, uno de los “más bonitos”, según Garnier.

Sin embargo, “no fue nada bonito verse en la televisión y salir como ‘otro político corrupto’. Es muy duro y doloroso, especialmente cuando uno tiene tanto tiempo de trabajar en cargos públicos haciendo cosas en las que uno cree”.

La Procuraduría de la Ética determinó que por firmar esas cartas de recomendación –que el insiste fueron de “referencia”–, Garnier violó los principios éticos de “integridad, imparcialidad, rectitud y objetividad”. Además, el Ministerio Público abrió una investigación por el supuesto delito de tráfico de influencias.

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Este episodio, reconoce Garnier lo llevó “a perder muchas cosas que nunca voy a recuperar, por ejemplo, la imagen de una persona decente que estaba en política”. Y aunque muchos abogaron por ver su cabeza de cabellos alborotados rodando por el suelo, Garnier defiende a capa y espada sus acciones y asegura que no cometió ningún error.

Hubo momentos en los que se sintió abrumado y desesperado. Casi tanto como el personaje de su cuento Y Amén , una versión underground del Padrenuestro que, según Garnier, empezó a circular en redes mientras libraba la batalla con las iglesias.

Garnier fue vilipendiado en el ciberespacio y se le cobraba un irrespeto al nombre de Dios.

“Este texto fue escrito en el 2004 como un relato de ficción. A la gente le puede parecer bueno, malo, bonito, feo, pero no es la opinión del Ministro de Cultura; ni siquiera la de Leonardo Garnier. Igual pedí disculpas a los que se ofendieron”.

El tiempo sigue su curso y Garnier se enrumba hacia el 2013 tras el volante del carrito de la subversión, consciente de que se puede estrellar.

Y amén.

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