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Obituario 2015

Günter Grass: Representante del espíritu de la posguerra

Actualizado el 05 de diciembre de 2015 a las 11:50 pm

Escritor alemán y gran intelectual del siglo XX / 1925 – 13 de abril del 2015

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Günter Grass: Representante del espíritu de la posguerra

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Günter Grass, escritor alemán y gran intelectual del siglo XX. Ilustración de José Ferrer. (Marcela Bertozzi)

Callar no fue lo suyo. Desde 1959, año en que publicó su primera y más célebre novela, El tambor de hojalata, dejó en claro sus opiniones. La novela, el relato del hombre que se niega a crecer, es considerada un retrato de la posguerra y del legado del nazismo.

No importaba cuán espinosas fueran las críticas que recibiera, Grass siempre estaba ahí para fungir como foco de la polémica o como autoridad moral de la Alemania tras la Segunda Guerra Mundial.

Fue incluso llevado a los tribunales por esa novela, acusado de pornógrafo. Por sus palabras fue declarado persona non grata en Israel y se le prohibió la entrada a ese país. La causa fue el poema Lo que hay que decir, publicado en el diario alemán Süddeutsche Zeitung, donde Grass acusaba al Gobierno de esa nación por amenazar la paz mundial con su ofensiva preventiva ante Irán en el 2012.

Compareció ante los tribunales acusado de “pornógrafo”, fue declarado non grato en Israel, se mantuvo siempre bajo el foco de la polémica, pero el escritor alemán se negó a callar

También alzó la voz contra la reunificación alemana, contra sus críticos literarios y contra la canciller de su país, Ángela Merkel, tras los escándalos de espionaje en que se vio envuelta en el 2014.

La trascendencia que tenían sus declaraciones era proporcional a la calidad de su trabajo literario, que le hizo obtener, en 1999, el Premio Nobel y el Príncipe de Asturias de las Letras. Se movió entre todos los géneros: la novela —El gato y el ratón (1961) y Años de perro (1963)—, el teatro —Los plebeyos ensayan la revolución (1966)—, la poesía—Del diario de un caracol (1972) —, el ensayo —Partos mentales o los alemanes se extinguen (1980)— y la autobiografía —Pelando la cebolla (1997) y La caja de los deseos (2009).

No obstante, Grass (nacido el 16 de octubre de 1927 en Danzig, territorio que fue antiguamente parte de Alemania pero hoy es conocido como Gdansk, Polonia) recordaba más a uno de esos hombres del renacimiento: además de escribir, también fue pintor, grabador, dibujante y escultor.

"Si escribía durante mucho tiempo tenía la sensación de que la escultura me hacía mucho bien porque sentía que expresaba algo de todos los lados a la vez, algo que estaba dentro del espacio", declaró al diario El País de España en una entrevista publicada después de su muerte.

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El llanto de las cebollas. Durante gran parte de su vida calló un episodio de su pasado que habría de reflejarse en su obra como una penitencia. No fue hasta 1997, cuando se publicó su libro de memorias Pelando la cebolla, que el escritor confesó haber pertenecido a la Waffen SS del partido nazi. Si bien se conocía que había formado parte de las juventudes hitlerianas como voluntario y que a los 17 años fue llamado a las filas del ejército, el haber pertenecido a un grupo particularmente activo en la perpetración del Holocausto cambió la perspectiva de muchos hacía la figura del escritor.

"Con el paso del tiempo empecé a darme cuenta, aunque todavía dubitativo, de que desconocía o, dicho con mayor precisión, no quería admitir que yo había estado envuelto en un asunto criminal, cuya carga con los años no se aminoraba ni era posible enterrar en el olvido, y del que todavía sufro", relata el escritor en esa obra que desenrolla toda la culpa, el dolor y las lágrimas que encontraba al escarbar en sus recuerdos.

Severo, con un sempiterno bigote y una pipa en la boca con la que fue retratado en infinidad de ocasiones, fue agudo hasta para reconocer sus flaquezas como padre de ocho hijos, seis propios y dos de su segunda esposa. "Yo mismo me llamo padre incapaz, deficiente. Es muy lógico que, siendo padre de ocho hijos distintos, de madres diferentes también, a pesar de todo el amor, la simpatía, de las relaciones cariñosas, esta sensación de que soy un padre incapaz o deficiente aparezca una y otra vez...", relató en una entrevista.

Fue Ute, su esposa, quien lo acompañó hasta el último de sus días, el 13 de abril del 2015, cuando una infección dejó intacta la capa más superficial de esa cebolla: la que intentó pelar hasta llegar a Dánzig, la ciudad que lo vio nacer en el seno de una familia humilde; la que, al final de sus días, relató en detalle, porque callar nunca fue lo suyo.

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