FOREVER ALONE ya no más

Cuando estar con uno mismo PUEDE SER SUFICIENTE, Cupido sale sobrando

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San Valentín llega con más que inmesurables cajas de chocolates y globos de helio con tiernos peluches que flotan dentro de manera sospechosa.

Esta fecha –tan adorada por el comercio y las emisoras romanticonas– también puede traerle una importante dosis de tristeza y frustración a quienes sienten que el mismísimo Cupido está ensañado en contra suya.

El síndrome de San Valentín –también llamado síndrome del soltero– es una especie de “síndrome de Navidad sin ti” mas no en diciembre, sino a mediados de febrero. No está de más decir que se intensifica con creces el 14 de febrero, que para muchos es el día del amor y la amistad. Para otros, es es simplemente el peor día.

La experiencia de la que acá hablamos se resume en un sufrimiento emocional agudo e incesante, que se acentúa en una persona por el hecho de no tener pareja en la fecha cliché del enamoramiento.

Todo ocurre mientras muchas duplas de tórtolos atiborran los restaurantes para disfrutar sus cenas románticas, regalan tarjetas gigantes en forma de corazón o saturan las redes sociales con las baladas más empalagosas de todos los tiempos.

A fin de cuentas, muchos lo celebran a su estilo, con detalles que tienen algún significado valioso, sin importar si rozan o no con la cursilería.

Sin embargo, en muchos casos, no vivir en este escenario rosa puede desencadenar una serie de problemas sentimentales que poco tienen de graciosos.

Entre broma y broma, el descriptivo de “#foreveralone se soma. No es más que una frase que grita “¡por siempre solo!” en una connotación negativa, generalmente ligada a la frustración personal. Este dicho que nació de un meme y se desperdigó por Twitter, suele tener tintes humorísticos o de autocrítica pero su uso puede estar salpicado por innegables tintes de preocupación.

El mentado síndrome puede aflorar en quienes terminaron una relación recientemente y no soportan la soltería por un día más. Le pasa también a quienes han sumado varios calendarios sin estar con una pareja estable y cada vez tienen menos fe en que algún día encontrarán el amor de sus vidas.

La psicóloga Rebeca Chaves asegura que ese sentimiento de soledad al no tener pareja se vincula con la percepción social de que estar en una relación amorosa representa la única forma de encontrar la satisfacción personal plena.

“La experiencia resulta muy dolorosa para las personas que la sufren. Pierden la perspectiva sobre otros factores para conseguir felicidad, más allá de no estar en un noviazgo o matrimonio. Por eso hay quienes hacen hasta lo imposible por tener una relación para la fecha de San Valentín”, comenta la especialista.

Por su parte Erick Quesada, quien también es psicólogo, comenta: “Tener pareja se convierte en algo socialmente deseable; para muchos la soledad es un concepto con mucho peso negativo a nivel social. Esa idea nos remite a cosas que no son necesariamente ciertas, como que por estar sin pareja la persona debe sentirse mal”.

Las características más evidentes del síndrome del soltero son la tristeza y la nostalgia. En casos extremos habrá quienes descuiden la alimentación y se aíslen para evitar cuestionamientos y para no ser juzgados.

También hay quienes le echan sal a la herida llamando a exparejas de forma desesperada, aunque saben que la acción podría lastimarlos aún más.

Quesada opina: “Cuando una persona se encuentra en estado de ansiedad, no está en condiciones para encontrar pareja. La urgencia hace que este tipo de procesos se atropellen y generen desconfianza y desmotivación en la otra persona”.

Las insistentes comparaciones con las amistades y familiares que sí están emparejados también parecen resultarles inevitables a quienes viven el síndrome, lo que les genera envidia e ira. Es como si el amor se convirtiera en una especie de competencia para ver quién llega primero.

Chaves comenta que el reloj biológico de las personas también puede incidir en los sentimientos de turno. Por ejemplo, las personas que sobrepasan los 30 años de edad pueden verse más afectados por el síndrome de la soltería, debido a la concepción de que “los dejó el tren”, y que para su edad ya deberían jugar en las ligas del matrimonio y los hijos.

El síndrome se presenta tanto en hombres como en mujeres, según coinciden los especialistas, sin embargo cada uno lo presenta con ciertas particularidades: “Si las mujeres se sienten tristes suelen tener más herramientas a nivel emocional para enfrentar y manejar la situación”, explica Quesada, asegurando que las mujeres exteriorizan con más facilidad sus sentimientos.

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Los hombres, por el contrario pueden deprimirse con más fuerza, después de reprimir las sensaciones de insatisfacción.

Sin embargo en esta ecuación también hay una notoria incidencia en la población homosexual, debido a los diferentes factores ya mencionados, pero además porque su red de apoyo se reduce en los casos en los que la orientación sexual resulta un secreto en el círculo familiar y de amigos.

Solo en compañía

Dejar de sentirse “#foreveralone” es posible sin la necesidad de depositar el amor y el afecto en una relación de noviazgo u matrimonial.

La clave número uno para deshacerse del sentimiento de soledad se encuentra en una única persona: el portador. Así lo explican los psicólogos consultados para este artículo.

“A la persona se le olvida atenderse a sí misma y piensa que debe ser alguien más quien resuelva su felicidad. Sin embargo, solo estando bien con uno mismo se va a poder estar de lleno con una pareja. De hecho, por eso a veces es sano no estar con alguien más”, afirma la psicóloga.

La tarea, no obstante, no la debe emprender en solitario el que viva en carne propia este síndrome. La labor se facilitaría con la ayuda tanto de amigos como de familiares, cuyo papel sea el de dadores y receptores de afecto y compañía, especialmente en los días en los que la crisis suele acentuarse.

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Chaves asegura que es mejor evitar frases como “algún día va a encontrar a alguien”, ya que podrían generar falsas expectativas o mantener a la persona con la concepción de que hasta el día en que consiga pareja, encontrará la felicidad.

“No estamos acostumbrados a mejorar la comunicación con nosotros mismos pero la soltería puede también ser una excelente compañía. Es la excusa perfecta para reencontrarse con la persona con la que convivimos las 24 horas del día”, aconseja Quesada.

Habrá casos en los que no basten el apoyo externo y el autodiscurso lleno de actitud positiva. Es entonces cuando la persona debe pensar en recurrir a ayuda psicológica profesional para encontrar una salida a tan empecinado pensamiento.

La idea es que, al final, se le dé vuelta al popular concepto de #foreveralone y no haya pleitos con la soltería.

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Noticia La Nación: FOREVER ALONE ya no más