Entretenimiento

Destino: Brasil. Motivo del viaje: Golpe de suerte

Actualizado el 01 de junio de 2014 a las 12:00 am

Un boleto al Mundial es caro. Hay quien se empeña en ir y participa en cuanto concurso aparezca y, por ahí, gana. Otros solo tropiezan con el tiquete, como quien se encuentra dinero en la calle.

Entretenimiento

Destino: Brasil. Motivo del viaje: Golpe de suerte

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
“Cuando dijeron mi nombre, sentí como que me moría. Como por dos horas, estuve caminando y hablando, pero como que no era yo mismo”, José Joaquín Barrantes, ganador en concurso de cerveza Imperial. | FOTO: PABLO MONTIEL

Fiorella y Brondy tienen el mismo destino. Dentro de unos pocos días de creciente ansiedad, estarán en un avión que los llevará a Brasil, el mismo sitio donde estará la brújula emocional de millones de corazones alrededor del mundo. El fútbol llama, pero en el caso de Fiorella y de Brondy fue la suerte la que pagó el boleto.

Ambos ganaron sendos concursos del puñado que se organizaron en el país para ir al Mundial de Fútbol. En el caso de Brondy Brenes, la fortuna le pagó sus esfuerzos tras participar en cuanto concurso escuchó. Para Fiorella Segura, el Mundial llegó de la misma manera accidental con la que cualquiera se encuentra un billete de ¢1.000 en la calle.

Varios ganadores recibieron la noticia de la suerte con pasmo, con un sentido de alegría irreal, con desconfianza. También hubo alguna viajera que tenía la certeza de que ganaría, y ahora prepara maletas.

Eso tiene la ruleta de la fortuna: es caprichosa. Fue la misma que puso a Costa Rica a jugar en el “ grupo de la muerte ”, y también fue la que pondrá a Fiorella y a Brondy –y no a usted o a mí– a vibrar en la capital del fútbol.

Alegría pública

“Lo voy a invitar al Mundial”, le dijo a José Joaquín Barrantes su hija. Ella llenó varios cupones para participar en la promoción de la cerveza Imperial. “Llenó algunos con mis datos, ¡y cuál fue mi sorpresa, que fui el boleto ganador”.

FOTO: PABLO MONTIEL
ampliar
FOTO: PABLO MONTIEL

"Pensé que podrían ser dos cosas: me gané algo –aunque jamás imaginé que sería algo así– o me hicieron fraude con la tarjeta", Fiorella Segura, ganadora en concurso de la tarjeta Visa del Banco Popular.

Cientos de aficionados a la Sele viajarán a Brasil después de onerosísimos gastos que no suelen bajar de los ¢5 millones. Al contrario de ellos, un puñado de costarricenses viajará al Mundial sin tenerlo en sus planes, ya sea porque compraron embutidos, cerveza, agua o helados, porque se hicieron de un nuevo celular, o porque realizaron la compra correcta, con la tarjeta correcta, en el momento correcto.

José Joaquín es un comerciante de 58 años –dueño de un café Internet y de un centro de abarrotes en Sarapiquí–, que siguió fielmente a la Selección durante la ronda de clasificación. “La he vivido muy intensamente: una vez fui a México; otra a Jamaica, y como dos veces al Estadio Nacional”.

La dinámica del concurso hizo que su reacción al ganarse el pase a este Mundial fuera muy pública, en medio de una fiesta que la marca cervecera organizó para 400 personas. Entre estas, se elegiría a cinco ganadores.

“Cuando dijeron mi nombre, sentí como que me estaba muriendo”.

Seguramente que muchos podrán entender ese casi desvanecimiento que tuvo José Joaquín. Después de todo, primero había ganado la invitación para estar entre aquellos cuatro centenares de personas, y luego él resultó favorecido con uno de los cinco anhelados boletos. ¿No es una emoción para morirse? Pues no. En la fiesta también estuvo una mujer que tenía un presentimiento cercano a la certeza: ella pronto volaría al sur, lo sabía. Entonces, hubo emoción, pero no sorpresa.

Por ser un nombre tan poco común, al presentador le costó leer el papel que decía “Nixa Álvarez”. Ella, tan pronto detectó esa dificultad, supo que trataba de leer su nombre. Nixa vive en la comunidad de Tronadora, en Tilarán. Es comisionista independiente de la marca Tupperware y además atiende un salón de belleza junto con una amiga: ella hace las uñas y su socia se encarga de los cabellos.

“Siempre he sido muy lechera ”, cuenta Nixa, y enseguida, lista los premios que ha obtenido: pantallas de televisión, computadoras, un carro de segunda y dinero en efectivo. “Casi todo lo que tengo en la casa me lo he pegado ”.

Dice que le gusta el fútbol, aunque no es una conocedora, y cuenta que, al principio, su familia pensó que el premio era para un ganador y cuatro acompañantes. Por ello, su marido –que fue quien llenó los cupones– puso el nombre de su esposa.

“Si hubiera opción, se lo habría dado a él, porque es el que estaba más emocionado. Él incluso tenía un ahorro, y desde diciembre no saca vacaciones porque, según él, iba a ir al Mundial”.

Sin embargo, al ser un premio intransferible, ya Nixa tiene su vida resuelta para esas casi dos semanas que se irá de vacaciones: mientras ella ve en vivo los partidos de la Sele , el negocio estará bien cuidado, al igual que sus tres hijos, que quedarán a cargo de las abuelas. Su esposo aún no pierde la esperanza de encontrar la forma de ir, pero todo indica que el presentimiento de esta mujer venía con un pasaje único.

Grata compañía

Uno piensa que una gran sorpresa –como ganarse un viaje al Mundial– debe llamar al frenesí, pero no es raro encontrarse con reacciones de pasmo, como el estado catatónico que invadió a Grethel Cordero después de que colgó el teléfono tras la gran llamada. Sus compañeros de oficina pensaron que había sucedido algo terrible, una calamidad.

Foto: Pablo Montiel
ampliar
Foto: Pablo Montiel

"Quedé catatónica. Colgué y los compañeros me preguntaban qué me pasaba, y yo les contesté: 'Nadie me va a creer: me gané un premio para ver la final de fútbol en el Maracaná", Grethel Cordero, ganadora en concurso de tarjetas Visa Banco Popular.

Ella tiene 47 años, vive en Zapote y trabaja en Recursos Humanos del Ministerio de Justicia. Uno de los premios grandes otorgados por las tarjetas del Banco Popular lo ganó ella y así podrá ir con un acompañante a la final, en el Maracaná.

Cuando la llamaron del banco para pedirle sus datos, pensó que aquello era una estafa. Pero cuando el encargado de darle la noticia le fue dando más información, ella fue cayendo en cuenta de su suerte: “¿Cómo iba a saber esta criatura que yo hice una compra tal día, a tal hora, usando tal tarjeta?” Llegó a sentir que aquello era un sueño, e incluso aquella noche no pudo dormir.

El cuento corto es que irá con su hijo, José Carlos, el estudiante de Ciencias Políticas más afortunado de la Universidad de Costa Rica. “¿Le gustaría ir a pasear a Brasil, a la final?”, le preguntó su mamá aquella tarde.

A diferencia de los ganadores que tuvieron que consumir productos desaforadamente, la suerte de Grethel le llegó sin proponérselo.

Lo mismo le sucedió a [[BEGIN:INLINEREF LNCIMA20140530_0111]]Luis Alberto Gamboa[[END:INLINEREF]], un mensajero de 32 años, vecino de Acosta, que nunca se figuró que la exigencia de su trabajo para que se comprara un celular más nuevo acabaría con una solicitud de permiso para ausentarse a laborar, porque en junio iba para Brasil.

Él ganó con la marca Kölbi, y este será su primer viaje fuera del país. Dice que tomará el avión sin su esposa porque la pareja tiene un bebé chiquito, y “los brasiles” no están en estas épocas como para andar chineando. Así, terminará viajando junto a un primo de su papá para ver los partidos de la Selección.

“Yo ya era muy aficionado al fútbol, pero ahora voy a terminar más aficionado”.

Igual que al hijo de Grethel y al familiar de Luis Alberto, la suerte le llegó a Verónica Mendoza de rebote, no gracias a los lazos familiares, sino a los lazos de amistad.

Ella es amiga de Fiorella Segura, una estudiante de Periodismo de 23 años, quien ganó con el Banco Popular. Así, Verónica fue invitada a Brasil, por lo que es una de las afortunadas incidentales. De repente, supo que “se había ganado” un viaje sin saber que participaba.

¿Cuánto le costó el viaje a las muchachas? Solo ¢5.220: más de mil veces más barato que lo que están pagando los ticos que quieran comprar un paquete mundialista en este momento, y para una sola persona.

Fiorella todavía recuerda el día de la compra. Ella casi no usaba la tarjeta del banco, una que su papá le había conseguido para que se pagara los viajes a la universidad en San José desde San Ramón, donde vive. Aquel día, regresó a casa sin almorzar y entonces pasó a comprarse una merienda en el supermercado El Pueblo.

El siguiente capítulo lo vivió durante un paseo a la playa con sus amigos, cuando recibió la sospechosa llamada de su mamá: el recado era que debía llamar urgentemente al Banco Popular.

“Pensé que podrían ser dos cosas: me gané algo –aunque jamás imaginé que sería algo así– o me hicieron fraude con la tarjeta”.

Al otro lado del hilo telefónico, le dijeron: “Usted es la afortunada ganadora para ir al Mundial Brasil 2014”, pero ella no lo creyó. Fiorella tomó nota de lo que el empleado del banco le dijo y colgó.

Les contó a sus amigos y decidieron corroborarlo. Volvieron a llamar. Le pidieron otra vez el número de cédula y a ella se le olvidó, justo en ese momento.

Verónica Mendoza, su mejor amiga, salió al rescate y le recordó el dato. Efectivamente, Fiorella iría al Mundial, a los partidos de octavos de final, y lo haría en la mejor compañía: con su amiga de tan buena memoria.

El premio al esfuerzo

El Mundial, digámoslo con redundancia, es un movilizador económico mundial. Ofertas de todo tipo nos llenan los oídos a diario, y seguirán haciéndolo hasta bien entradas las patadas de balón. A los que no ganemos nada nos cansarán, y a unos pocos les traerán alegrías chicas, medianas y gigantes.

ampliar
(Pablo Montiel)

"Después de ganar, me acordé de una entrevista que le hicieron a Jorge Valdano, a propósito del gol que anotó en México 86. Dijo así: 'Luego de ese gol, sentí miedo de que mi mamá me despertara'. Yo me sentía igual", Brondy Brenes, ganador en concurso de Agua Cristal

La mayor de todas para un aficionado es el viaje. Sin embargo, tomando en cuenta los trámites migratorios y las inyecciones contra la fiebre amarilla, ya todos los ganadores que hay hasta esta fecha son los que son.

Además de la marca cervecera y la bancaria, también los embutidos Ibérico y los productos Dos Pinos regalaron viajes.

Brondy Brenes las probó todas. Si había una fiesta, él brincaba para ofrecer los embutidos de parrillada. Si su hermana necesitaba ir a EPA, ferretería que también ofrecía premios, él se apuraba a llevarla. Él había hecho cuentas desde el año pasado y los números nunca le cerraron. Brasil era una quimera, y su única oportunidad era un golpe de suerte.

Él tiene 36 años, y trabaja como agente de Mercadeo y Ventas para la empresa Cofarma, y en sus constantes giras de trabajo, aprovechaba para comprar agua embotellada de la marca Cristal, otra de las marcas que regalaba viajes. En total, guardó 82 botellas y activó sendos códigos.

El sorteo sería el martes de Semana Santa y Brondy estuvo pendiente del teléfono todo el día... Mas no hubo llamada ganadora.

Lo que él desconocía era que la empresa había decidido posponer el sorteo para que no fuera en días en los que habitualmente las personas toman vacaciones. Afortunadamente, todavía no había tirado los envases para la semana siguiente. Entonces fue euforia total.

Antes, en la fase preeliminatoria, el aficionado había ido a ver a la Sele a México. Aunque el equipo perdió aquel partido, dice que aquella experiencia de conocer el Azteca fue la mayor satisfacción que ha tenido con la Selección. Eso está a punto de cambiar.

En el caso de los dos ganadores de agua Cristal, el premio incluye la compañía del exseleccionado de Italia 90 Juan Cayasso. Esto le suma una capa a la alegría.

Brondy usa el caso de las películas en dos y tres dimensiones como metáfora para su emoción. “Voy a un Mundial, en Brasil; va a jugar la Sele y los contrincantes son equipazos, ahí llevamos cuatro dimensiones, y estar sentado con Cayasso es la quinta dimensión”.

Ningún miembro de su familia podía acompañarlo, así que irá al Mundial con un “amiguillo de mejengas”, el más cercano.

Brondy dice que al igual que los 23 convocados por Pinto, él también ya se siente dentro del torneo. “Para un jugador profesional, su mayor aspiración es llegar a jugar un Mundial; para un mejenguero, la mayor aspiración es llegar a verlo”.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Destino: Brasil. Motivo del viaje: Golpe de suerte

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota