Céu e inferno; obrigado Brasil (Cielo e infierno; gracias Brasil)

Desde convertirse en un gran mentiroso para conseguir un día libre para ver partidos, hasta encontrar nuevos amigos-desconocidos para celebrar los goles en un bar. Por ahí van las dos listas con respecto a lo que generará que Costa Rica asista al Mundial de Brasil.

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Casi todo en la vida tiene aspectos positivos y negativos, pros y contras, yin y yan. Y esto aplica incluso para hechos que solo parecen ser motivo de celebración y regocijo, como el haber clasificado a la próxima Copa del Mundo. Ahora que ya terminó el fiestón en el parque Central y la rotonda de la Hispanidad, y habiendo recuperado parcialmente la sobriedad, quisiera ahondar en algunas razones por las cuales es maravilloso estar clasificados a Brasil 2014 y en otras que no son tan buenas...

Más en la lista de lo bueno:

6. TAN LINDA MI COSTA RICA: Seamos honestos, la mayoría de nosotros, en circunstancias normales, no seríamos vistos con fuerte chonete en público ni aunque perdiéramos una apuesta. Sin embargo, basta con que le ganemos a Honduras o al que sea, para que seamos los más patrióticos y nacionalistas del mundo. Si es por cualquier otra cosa (puentes bailey, los cráteres que periódicamente se hacen en todo lado, lo que ande puesto doña Laura, Justo Orozco, etc.), todo es crítica, queja y chota. Pero si gana la Sele, "no se metan con mi país porque usté no sabe como somos los ticos, papá". Todo esto bailando El Torito con el primer patas vueltas que se apunte, chonete incluido.

7. COMO VIEJILLOS: Cuando yo estaba chiquillo, oía a mi tata, mis tíos y mi abuelo hablando de fútbol de hace añales. Decían que los jugadores de ahora (en los 80) no tenían amor a la camiseta, que solo jugaban por plata, que antes sí se dejaba el alma en la cancha aunque no se tenían las condiciones y la infraestructura de hoy. Irremediablemente, la conversación llegaba a lo de siempre: los Chaparritos de Oro. Para los que no se la saben, en los Juegos Panamericanos de 1956, Costa Rica alcanzó un muy meritorio tercer lugar. Lo que usualmente no se especifica es que ganamos 2, empatamos 1 y perdimos 2; que anotamos 11 goles y nos hicieron 15, y que Brasil nos zampó 7. El punto es, que ahora el viejillo soy yo, que le cuento a mis amigos que tienen entre 25 y 28 años sobre la gesta de Italia 90, porque cuando sucedió ellos tenían de 2 a 5 años. Se siente uno jurásico, sobre todo porque yo tenía 20 años en Italia 90, pero según me dicen, eso fue hace una eternidad y es destacable que me acuerde.

8. LA VIDEOTECA: Antes había que desempolvar los casetes de VHS que tiene uno en el mueble debajo del tele del cuarto. Tras una nueva gesta, se sentaba uno a ver de nuevo la clasificación a Italia 90 y a Corea-Japón. Claro, eso implicaba encontrar a alguien que aún tuviera un reproductor de VHS. Ya no hace falta, toda la historia de la humanidad está en YouTube. No importa lo que querás ver, ahí lo encontrás. Entonces, nada más fácil que volver a llorar como un idiota con el "Medford, Medford, Medford", de Pilo; o para no irse tan lejos, erizarse todito con las narraciones de Cristian Mora en esta eliminatoria. La videoteca está a un clic, y recordar es hacerse viejo (digo, vivir).

9. LA OPORTUNIDAD DE DAR EL EJEMPLO: Uno, que es enfermizamente fiebre, sabe que debe tener cuidado con el ejemplo que da a sus hijos cuando ve fútbol. Lo que antes decías para que te oyeran hasta los guachis de afuera, ahora se guarda porque no querés ver a tu hijo repitiéndolo en el recreo. Inclusive, uno se sentía orgulloso cuando insultaba al árbitro de una forma completamente novedosa e inédita. Como padre, uno lo piensa mil veces. Ya mi hija Valeria, de tres años, va encaminada: cuando la mamá los llama para cenar, grita: "Pita el árbitro, se fueeeeeeee" (todavía se confunde un poco con los dichos), y sobre las olas canta: "THE CHAAAMPIOOOOOOONS". El cómo vea uno un partido puede dar un ejemplo de tolerancia y paciencia o, por el contrario, hacerlo ver a uno como un cromañón racista y homofóbico.

10. EL ASUETO: Casi se da por un hecho que si la Sele clasifica a un Mundial, hay asueto automático durante los partidos. Probablemente para evitarle al 93% de los asalariados del país tener que mentir y ser originales en ello. Imagínense cuánta gente tendría emergencias médicas, compromisos ineludibles de última hora y, por supuesto, la muerte de familiares. Me consta que hay gente que hasta a la mamá ha "matado" para poder salir del brete y ver un partido de la Sele, no digamos nada de aquellos que tuvieron la dicha de nacer con 13 abuelitas para poderlas ir "asesinando" una a una según la necesidad.

Más en la lista de lo malo:

6. DESUBICADOS: Cuando Costa Rica finalizó su participación en Corea-Japón, los medios periodísticos nacionales se dieron a la tarea de decir que no haber pasado a octavos de final era un perfecto fracaso; además, se singularizaba a Winston Parks como artífice del desaguisado porque se comió una muerta contra Turquía que nos hubiera catapultado a la siguiente ronda. Regresando de Alemania, lo mismo: fracaso por aquí, fracaso por allá. Todo lo anterior es estar completamente desubicados con respecto a la realidad que nos circunda. Usar como parámetro lo logrado en Italia 90 es un absoluto ridículo; las circunstancias fueron completamente diferentes y el fútbol como deporte era diferente. Además, en Italia 90 jugamos con cinco defensas, tres contenciones, dos volantes un poquitico menos amarrados y el pobre Claudio Jara partiéndose el alma con centrales inmensos. Es decir, no fue que jugamos divino, con excepción del segundo tiempo contra Suecia. De hecho, no hicimos ni un solo tiro a marco o un saque de esquina en TODO el partido contra Brasil. Por su parte, en Corea-Japón jugamos precioso, es la mejor selección costarricense que he visto en mi vida, la misma del Aztecazo, el 4 a 0 a Bolivia en Copa América, el 3 a 2 en Honduras y otras muchas proezas previas al Mundial 2002. A China le ganamos fácil, a Turquía los tuvimos para matarlos y a Brasil le jugamos de tú a tú más de media hora (nos abrimos y nos mataron, porque es Brasil). En Alemania jugamos hórrido, sin sentido y sin alma, excepto un rato contra el anfitrión. El fracaso en Alemania consiste en haber jugado mal y haber dejado una mala impresión, no en habernos quedado en la primera ronda. El objetivo de un país futbolísticamente de tercer orden como el nuestro es clasificar al Mundial y dar gracias al Altísimo por estar en Concacaf. Pasar a una ronda posterior es un regalo de Dios; lo contrario no es un fracaso... hay que ubicarse.

7. LOS MISTERIOS: Las convocatorias a los Mundiales, en el caso de Costa Rica, nunca han estado exentas de polémica. Para Italia 90 y hasta la fecha, nunca entenderemos por qué no llevaron a Álvaro Solano, Evaristo Coronado, Leoni Flores, Enrique Díaz, Jorge Mario Hidalgo y alguno más que se me escapa. Pero aún más misterioso será por siempre el porqué sí llevaron a José Jaikel (mi intuición es que Bora quería que lo vieran los suecos y los escoceses y pensaran que los ticos eran de ese tamaño). Con respecto a Corea-Japón, sucede algo similar, especialmente en los casos de Jafet Soto y Alonso Solís, que debieron estar ahí. Pero lo que es digno de algún programa de Discovery ID es la razón para haber llevado a Daniel Vallejos y sobre todo a... espérenlo todos se acuerdan pero se les escapa el nombre... El Peché Rodríguez. ¿Quién? El Peché Rodríguez. ¿Perdón? Exacto.

8. EL MOMENTO EN EL QUE TODO 'NOS PELA': Cuando la Sele juega, y sobre todo cuando gana, algunos de nuestros queridos coterráneos son doblemente felices: me refiero a los jerarcas de AyA, Fuerza y Luz, Conavi, Recope, ICE y otros miembros del bestiario burocrático nacional. Aparte del éxito deportivo, un triunfo de la Tricolor es una oportunidad innegable para hacer un aumentico sin que haya mayor problema. El tico anda en otras, con niveles de adrenalina, alcohólico y/o de conciencia alterados. Le está pelando que le subió la luz un 5%, el gas ¢20 el litro, o que el mensaje de texto duplicó su precio. De por sí, le dimos a los gringos, y eso es todo lo que importa.

9. EL 'SÍNDROME MEXICANO': A nosotros nos encanta copiar las malas prácticas de otros países en vez de tratar de emular lo bueno de cada uno. Ya hay una cantidad "interesante" de gente que, cuando el portero del equipo visitante saca de puerta, le grita una estupidez con respecto a su orientación sexual. Pero también hay un porcentaje de la entendida afición local a la que le da por hablar cantidades industriales de excremento vacuno: no importa cuánto un aficionado haya despotricado contra la Selección, cuando se clasifica, dirá que estamos para llegar a cuartos de final y que ojalá que nos echen a Brasil o a España.

10 LOS INVISIBLES: El fútbol es la única disciplina en este país que recibe dinero, patrocinio y chineo aunque los resultados sean un asco. La Sele, sin jugar un solo partido tiene garantizados patrocinios buenísmios, multimillonarios, así sea que nos la pelemos horrible. Todas las demás disciplinas la tienen que pellejear. Un solo ejemplo: Karina Regidor es una gimnasta costarricense de primer mundo, de élite. Está clasificada al Mundial de Gimnasia, en Bélgica, que empieza un día de estos (30 de Setiembre). El gobierno le dio la espalda aduciendo que como no participó en los últimos Juegos Centroamericanos, no merecía ser respaldada, aunque estuviera irremediablemente lesionada. Esta pobre chica ha andado haciendo rifas, ventas de cachivaches, vendiendo los peluches y las Barbies de cuando estaba carajilla, todo con el fin de juntar lo que le hace falta. Pareciera injusto pero es lo que es. Mientras tanto, nuestras estrellas futbolísticas tienen tratamiento VIP, se juegue bien o patéticamente, como en la Copa Oro.

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Noticia La Nación: Céu e inferno; obrigado Brasil (Cielo e infierno; gracias Brasil)