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Blancos de la blancura

Actualizado el 23 de febrero de 2014 a las 12:00 am

Si desea hacerse un blanqueamiento dental, elija bien al especialista y consulte cuál es la mejor técnica.

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Sería falso decir que el blanqueamiento dental es el último grito de la moda en la odontología estética, pues se realiza desde hace décadas. (Karen Murillo)

¿Se aplicaría usted peróxido de carbamida o peróxido de hidrógeno en su boca? O tal vez, ¿permitiría que apuntaran con un láser de diodo directamente a sus dientes? A pesar de que puede escucharse intimidante, cada vez más personas lo hacen. Su meta es lograr una sonrisa muy blanca.

Eso fue lo que hizo Marcela Varela hace seis meses. Ella se aplicó primero un tratamiento ambulatorio y, después, un retoque a través de láser. Así se dejó atrás una dentadura amarrillenta y, según cuenta, no tuvo ninguna complicación.

“Eso depende de la cantidad de gel que le corresponda a uno. Yo, aunque usé una alta cantidad, no sentí nada”, dice.

Otra que recurrió al blanqueamiento, aunque a través del láser, fue Vera Hidalgo. “Sentí unos pellizquitos en los dientes de adelante, pero nada que no me hubieran dicho”, cuenta. “En ocasiones, la gente actúa muy empíricamente y busca productos baratos y a gente no capacitada”, agrega.

En ciertos casos, el blanqueamiento puede acarrear incomodidades y convertir un simple sorbo de agua fría en una experiencia agobiante. Mas muchos están dispuestos a soportar ese tipo de inconvenientes con tal de verse mejor. “El principal beneficio es psicológico, da satisfacción personal tener los dientes más blancos y una sonrisa agradable. Unos dientes blancos dan un aspecto más limpio, sano y juvenil”, asegura la doctora Gloria Beitia.

Pero, ¿por qué cambian de color los dientes? La principal razón es la edad: con los años, es probable que se tornen algo amarillentos. “Asimismo, el uso de frenillos deja marcas entre los dientes; y otros agentes que manchan las piezas dentales son las bebidas o alimentos con colorantes artificiales y naturales, como café, té, vino tinto y ciertos refrescos gaseosos. Falta citar al fumado, que tiende a oscurecer los dientes muy rápidamente”, precisa la odontóloga Vivian Garita Vives.

Otras condiciones fisiológicas que pueden alterar el tono de los dientes son el exceso o déficit de flúor, y la falta de calcio, explica el odontólogo Jorge Feoli.

Sería falso decir que el blanqueamiento dental es el último grito de la moda en la odontología estética, pues se realiza desde hace décadas.

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Los tratamientos son de dos tipos, explica el odontólogo Rodolfo Garita, quien también es instructor del Departamento de Ciencias Restaurativas de la Facultad de Odontología en la Universidad de Costa Rica: “En primer lugar, están los comerciales, que el mismo paciente compra y se aplica. En Costa Rica se venden muy pocos y se caracterizan por sus pobres resultados. Y están los blanqueamientos profesionales, aplicados por un odontólogo”. De estos, también hay dos variedades: un procedimiento de varios días que el paciente debe aplicarse en su hogar siguiendo lo instruido por el especialista, y los blanqueamientos “de oficina”, en los que el paciente saldrá del consultorio con una nueva sonrisa.

¿Por qué cambian de color los dientes? La principal razón es la edad: con los años, es probable que se tornen algo amarillentos, asimismo, el uso de frenillos deja marcas entre los dientes, y otros agentes que manchan las piezas dentales son las bebidas o alimentos con colorantes artificiales y naturales, como café, té, vino tinto y ciertos refrescos gaseosos.

Para el primero, el odontólogo fabrica un modelo de la dentadura de cada paciente y, con base en este, crea una funda de acetato personalizada. “En la casa, el paciente pondrá una pequeña porción de gel blanqueador (el peróxido de carbamida o el peróxido de hidrógeno) en esa funda, que deberá usar durante cierta cantidad de horas por dos o tres semanas”, detalla Vivian Garita.

Este tratamiento, cuyo precio base es cercano a ¢100.000, ofrece buenos resultados, pero exige paciencia y constancia. La opción más rápida es el láser, que consiste en la incorporación del mismo componente pero en concentraciones de hasta el 30%. Además del gel, se usa una luz fría que acelera el procedimiento. Su costo es mayor, aproximadamente de ¢170.000.

A estas dos técnicas se suma otra más: el blanqueamiento interno en “dientes no vitales”, como se conoce a los que han pasado por un tratamiento de nervio previo. “Estos suelen ser dientes más oscuros que el resto. El agente blanqueador se deposita dentro del diente para blanquearlo”, añade Feoli.

Los expertos sugieren que este tratamiento no se realice a mujeres embarazadas ni en período de lactancia. Tampoco es adecuado para personas muy jóvenes o niños. “En todos los casos, las personas deben realizarse una revisión dental previa, ya que las soluciones para blanquear penetran en las áreas internas del diente”, manifiesta Garita.

“Algunas manchas no se pueden eliminar, como las causadas por el trastorno de amelogenesis imperfecta (formación anormal del esmalte de los dientes) o por flourosis (manchas por el consumo excesivo fluor)”, dice la especialista Diana Soler.

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Algunas sugerencias para que el tratamiento sea exitoso incluyen no tomar café, té ni productos con colorantes en los días posteriores al blanqueamiento, o bien cepillarse los dientes tan pronto termine de tomar cualquiera de estas bebidas.

Dicen los expertos consultados que si el tratamiento lo supervisa un especialista, es difícil tener problemas de salud inmediatos. El odontólogo Feoli es enfático en que las molestias deben desaparecer tan pronto se concluya el tratamiento: “El efecto secundario más frecuente es la sensibilidad dentaria, que puede aparecer desde la primera exposición al gel blanqueador, o ante determinadas bebidas, alimentos calientes y fríos, e incluso el aire. Pero a los cinco días de finalizado el tratamiento, los poros de los dientes vuelven a cerrarse y desaparecen estas posibles molestias”.

El problema surge cuando se ignoran las recomendaciones médicas y la vanidad le gana a la cartera.

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