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Ayudar jugando al Gordo Navideño: ¿un espejismo colectivo?

Actualizado el 29 de noviembre de 2015 a las 12:00 am

Sabemos que la lotería nacional existe para recaudar fondos para el bien social, pero... ¿cuánto del dinero que pagamos por pedazo de lotería se destina a las instituciones que lo merecen?

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Jesús Oviedo vende pedazos del Gordo Navideño frente al San Juan de Dios. (Gabriela Téllez.)

Doña Marta Tapia compró un entero del Gordo Navideño el miércoles en San José. Por cada ¢100 que gastó en lotería, ¢15.37 serán destinados a más de 400 programas e instituciones de asistencia social.

Si bien la misión de la lotería legal (emitida por la Junta de Protección Social) es recolectar fondos para fortalecer el bienestar social de la población, la mayoría de lo generado por la venta de estos billetes del azar se disipa en pago de premios, y gastos de operación y producción.

Para ponerlo en números mayores: De los ¢70.000 que los consumidores pagan por cada entero de lotería navideña, ¢10.759 son usados para fortalecer el bienestar social. Los ¢50.772 restantes se usan para que la lotería no solo sea una realidad, sino que también sea sostenible.

Con el Gordo Navideño de 2015, la Junta proyecta utilidades de casi ¢4.000 millones para repartir entre sus programas de bien social y fortalecimiento de instituciones de ayuda médica. Es decir, que quien gane el premio mayor del Gordo Navideño (de ¢1.400 millones) tendrá en sus manos casi la tercera parte del dinero que se repartirá entre 435 organizaciones sociales sin fines de lucro.

¿Por qué es tan bajo?

Ante estos números, en los que tan solo un 15% de lo generado por la lotería navideña llega a las instituciones –para las cuales existe este método de recolección de fondos–, cabe preguntarse si es posible para la Junta ofrecer premios menos inflados y así aumentar las utilidades.

No parece ser el caso, y la razón es sencilla: el mercado no lo permite. Así lo afirma Milton Vargas, gerente general de la Junta: “Se necesita un plan de premios sumamente atractivo que amerite la compra del producto.

“Si nosotros solo pagamos 50% en premios y subimos la utilidad no sirve porque nadie va a comprar. Estos planes son el resultado de análisis estadísticos de qué espera el consumidor y la relación entre precio y premio. Obviamente el mejor negocio sería pagar menos premios, pero si no hay venta tampoco va a haber muchas utilidades”.

En comparación con la lotería caritativa de Europa, los estándares de la Unión Europea exigen que al menos el 40% de lo generado se envíe a caridad; lo mismo para premios. En Costa Rica, casi el 67% de las ventas se destinan al pago de premios.

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No obstante, en su loable misión, la Junta debe acoplarse a lo que la gente quiere: la posibilidad de ganar decenas o miles de millones, y debe sacrificar el porcentaje de sus utilidades en pro de que haya utilidad alguna.

En una investigación de 2008 de la UCR se arriba a la conclusión de la reasignación de las utilidades a favor de una multiplicidad de organizaciones no gubernamentales y programas de instituciones públicas “refleja, de alguna manera, que no es el Estado el que financia, sino que estos costos son asumidos por la ciudadanía, al ser esta la mayor consumidora”.

Fila en el puesto de venta de lotería que está ubicado al frente del Correo, en San José.
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Fila en el puesto de venta de lotería que está ubicado al frente del Correo, en San José. (Gabriela Téllez.)

Más del 98% de los jugadores costarricenses de lotería juegan para ganar, sin pensar en ayudar a las instituciones de bien social que se benefician con el producto, según datos de la Junta de Protección Social.

En otros países, como en España, se habla de la lotería como un tributo adicional voluntario. “La lotería es en realidad un impuesto y el gancho es el premio”, comentó recientemente Levi Pérez, profesor de economía de la Universidad de Oviedo, en un artículo de El País .

Para Milton Vargas, la lotería en Costa Rica representa la “dignificación social y moral del juego”. Así lo explica: “Si juego lotería ilegal solo tengo ambición, mientras que en la lotería (de la Junta) además de ese deseo interno sabemos que las ganancias van de vuelta a la sociedad costarricense”.

¿Jugamos para ayudar o para ganar?

La vendedora de lotería en San José, Lorena Pérez, dice que la gente juega lotería para jugar y ayudar. En el cantón hay varias opiniones disímiles.

“Compro para ayudar, porque nunca gano”, dice Michelle McKenzie. “La mala situación (económica) hace que la gente cada vez juegue más”, dice el vendedor Leonel Vindas. “Juego por lo que juega todo mundo: ¡A ver si acaso!”, dice Alexis Quesada. “Uno juega porque es jugador, pero me gusta la legal”, dice Ramiro Vargas. “Juego para ayudar y ganar, y para ayudar a mi amiga chancera”, dice María Chacón.

No obstante, según datos compartidos por el gerente general de la Junta, más del 98% de los jugadores consultados para una de sus encuestas admitió que la razón principal por la que compran lotería es para ganar, mientras que menos del 2% dijo que le interesaba ayudar a las instituciones de bien social y a los chanceros.

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“La lotería es el juego de una ilusión; de probar el azar”, alega Milton Vargas. “Menos del 2% dice que juega por ayudar, pero cuando jugamos lotería y no ganamos lo que decimos es ‘ojalá que lo ganen personas pobres’. Es como: ‘Yo no gané pero quiero que quede bien repartido’. En el fondo de nuestros corazones queremos ayudar a las personas”, asegura el gerente general de la Junta.

Lo racional del juego

En el 2012, 46% de los costarricenses dijeron jugar a la lotería, pero según la Junta estos números suben en Navidad. “En Navidad los billetes de lotería cobran especial importancia como símbolos de lazos interpersonales”, explicó al diario ABC el sociólogo Roberto Garvía.

A pesar de la popularidad del juego, la lotería ha sido objeto de críticas durante décadas. Economistas y sociólogos por igual tachan el jugar lotería de “irracional”.

Karl Marx decía que la lotería era un "ingenioso instrumento de dominación del estado capitalista diseñado para engañar al proletariado con la ilusión de que existía otra forma más sencilla y menos arriesgada de salir de la pobreza”. Por su parte, el alemán Georg Simmel señaló que los premios podían cegar la capacidad de razonamiento de los jugadores.

Irracional o no, este es el país en el que vivimos, y esta es la realidad: De los casi ¢22.000 millones en ventas que podría generar el Gordo Navideño de 2015, menos de ¢4.000 llegarán a instituciones que velan por el bien social... para bien o para mal.

Actualización: El artículo original consignaba, por error, que el premio mayor del Gordo Navideño es de ¢14.000 millones, cuando en realidad es de ¢1.400 millones. También se cambió el precio del entero de lotería navideña.

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