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Tinta fresca: "Aurora y el oscurantismo", por Ana Istarú

Actualizado el 20 de octubre de 2013 a las 12:00 am

¿Qué oscura sinrazón permite que una mujer deba padecer este tormento absurdo?

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Tinta fresca: "Aurora y el oscurantismo", por Ana Istarú

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Hemos sabido a través de las escasas noticias que han dado cuenta del hecho, de una mujer, profesional en salud, cuyo primer embarazo se transformó en tortura. Con vocación de cuido y dispuesta a proteger a su bebé en caso de que naciera enfermo, recibió tempranamente la noticia atroz de que su niño no tendría la menor esperanza de sobrevivir.

Ilustración de William Sánchez para La Nación
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Ilustración de William Sánchez para La Nación

¿Qué dicta aquí la lógica, el sentido común, la más elemental actitud humanitaria y eso que damos en llamar amor al prójimo?

Sufría de un síndrome trágico, que haría empalidecer las tramas del cine de terror: el feto se formaría en el vientre con la pared abdominal abierta y expuestas las vísceras: hígado, corazón, intestinos. No tendría piernas. En caso de nacer, resistiría con vida tan solo pocos minutos.

¿Qué dicta aquí la lógica, el sentido común, la más elemental actitud humanitaria y eso que damos en llamar amor al prójimo? La interrupción terapéutica del embarazo, para detener la pesadilla y evitar a una mujer meses de llanto y el trauma de un parto sin posibilidad de vida. Que precisamente fue lo que solicitó la víctima por todos los medios a su alcance, Sala IV incluida. Para espanto de la razón, su solicitud fue denegada .

Luego de rogar entonces por una cesárea, resbaló de nuevo en el barro de la ceguera. Aurora , nombre bajo el que se protege su identidad, dio a luz en Cartago a finales del año pasado. El niño murió en menos de una hora. El sufrimiento de su madre seguirá gozando de buena salud.

Costa Rica, con muy justa causa, ha sido demandada por nuestra compatriota ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos . No es la primera vez. ¿Qué oscura sinrazón permite que en un país que se precia de respetar al ser humano, una mujer deba padecer este tormento absurdo, cruel y a todas luces innecesario? ¿A qué ayatolá desquiciado le sirve esto? El niño también sufrió.

Alegar que la madre no estaba en peligro de muerte me hace pensar en los argumentos de los agresores domésticos: que si la víctima no fue a dar al hospital, no era gran cosa; ¿qué, no está viva? Aurora estará viva, pero el terror que vivió, ¿acaso no es violencia?

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Hemos violentado a una mujer adulta y decidida, de vocación altruista, que no deseando más que convertirse en una madre amante enfrentó el equívoco estremecedor de la naturaleza y el fallo criminal de los hombres.

Hoy día Aurora se bate exigiendo reparación, y debemos agradecerle, porque mañana también podemos ser nosotras, nuestras hijas, nuestras hermanas.

O las leyes de este país se erigen sobre un fundamento humano, o más personas inocentes pagarán con sangre de sus entrañas la estupidez del oscurantismo.

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