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ABBA y la princesa que cantó Dancing Queen

Actualizado el 26 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Con 67 años, “la morena” del grupo ABBA está AISLADA del mundo y de la música. Hoy es una de las aristócratas más ricas de Suiza.

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Cada año, en diciembre, los suizos compran la revista económica Bilan , que recoge la lista de “las 300 personas más ricas de Suiza”. Allí se repite un nombre –el de su Alteza Serenísima, la Princesa Anni-Frid Reuss von Plauen– que llama poco la atención.

Distinta es la reacción cuando se le identifica por la faceta artística que la caracterizó en su juventud. Entonces, era simplemente Frida , conocida como “la morena” del cuarteto ABBA (por su cabello oscuro), que brilló por una década, entre los años 70 y 80.

El grupo sueco vendió unos 400 millones de discos en el mundo, con musicales, reediciones de álbumes y hasta una película de Hollywood.

La famosa intérprete de Fernando , Mamma Mia! y Chiquitita , hoy de 67 años, es la única de la agrupación que no es sueca, sino noruega. Los otros son los rubios Björn Ulvaeus (67 años) y Agnetha Fältskog (62), así como el barbudo Benny Andersson (66).

A diferencia de sus excompañeros, que siguen ligados a proyectos musicales, la llamada “Greta Garbo escandinava” vive alejada de los escenarios, dedicada gran tiempo a obras de caridad y a actuaciones en galas benéficas, especialmente a favor del ambiente y de la prevención de las drogas.

Residente en la comuna suiza de Zermatt, en una exclusiva estación de esquí que ella describe como “el cielo en la tierra”, su fortuna supera hoy los 200 millones de euros.

“El dinero no compra la felicidad, ni ser rico y famoso”, cita siempre. Pero la historia de esta mujer sexagenaria es de todo... menos superficial.

Un proyecto nazi

Todo empezó en la II Guerra Mundial. Con el nombre original de Anni-Frid Lyngstad, nació el 15 de noviembre de 1945, en Ballangen, cerca de Narvik, Noruega, hija de un sargento nazi alemán, Alfred Haase, y una adolescente de ese país, Synni.

Su progenitor no fue un soldado caído en la guerra. Frida fue concebida en un proyecto nazi de pureza racial, “Lebensborn”, pues resultó ser uno de los 12.000 niños conocidos como “bastardos de los alemanes”, nacidos de la unión de soldados y nativas, para perfeccionar la raza aria.

A estas madres se les llamaba “zorras de los alemanes” y sus retoños fueron repudiados tras la derrota nazi, al punto de sufrir humillación, deshonra pública y, en ciertos casos, hasta la muerte. Ante el temor a represalias de la población noruega, su madre huyó a Eskilstuna, Suecia, donde la pequeña quedaría huérfana a los dos años y al cuidado de su abuela, en otra cercana ciudad sueca, Torshälla.

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Tras una niñez solitaria y difícil, descubrió su voz. Debutó a los 11 años en un acto a beneficio de la Cruz Roja, y los 13 tuvo su primer trabajo como cantante de jazz. Luego creó su grupo musical, Anni-Frid Four.

Se casó pronto, en 1962, a los 17 años, con Ragnar Fredriksson, el bajista de su banda. Con él tuvo dos hijos, Hans y Ann Lisse-Lotte Casper, que dejó a su cuidado para irse a Estocolmo, en pos de una carrera artística.

Al tiempo, se divorció de Ragnar y salió su primer disco en 1971, Frida , producido por Benny Andersson. Este sirvió para crear la base de ABBA. Un año después, se ligó al grupo, que saltó a la fama al ganar el festival Eurovisión de 1974, con Waterloo . A la vez seguía como solista: por ejemplo, en 1975 lanzó el álbum Frida a solas.

El compositor de ABBA, Benny, se convertiría en su segundo marido en 1978, mas el enlace duró solo tres años.

El cuarteto estuvo activo hasta 1982 y la disolución sobrevino por la tensa e inestable relación de las parejas, que condujo a sus respectivos divorcios.

Sin embargo, el vínculo de Frida con Benny es hoy “amigable y relajado”.

La banda poseía un contraste vocal y siempre se remoró que existía cierta competencia entre las cantantes.

“Nuestras diferencias ofrecían un sonido interesante. Ella (Agnetha) es soprano y yo, mezzosoprano. Yo tengo una voz grave y ella la tiene más aguda. Benny y Björn sabían quién iba a hacer la voz solista. Debo admitir que había rivalidad y, a veces, me daba envidia que eligieran a Agnetha”, aceptó Frida en el DVD ABBA: Super Troupers (2004).

Solista y majestad

Después de planear una carrera como solista en 1981, Anni-Frid grabó dos discos en inglés, Something Going On , producido en 1982 por Phil Collins, y Shine , que hizo Steve Lillywhite en 1984, pero que no tuvo mucho éxito. Tras el revés, se retiró 12 años de la escena musical.

La letra que entonaba en Money, Money, Money (“sueño con un hombre rico'”) sería profética para ella en 1992, cuando accedió a la nobleza y pisó por tercera vez el altar, ahora como Su Alteza Serenísima. Se casó con el príncipe Heinrich Ruzzo Reuss von Plauen, un miembro de la familia real alemana, con más de un milenio de abolengo a sus espaldas.

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La boda le confirió el derecho a titularse como princesa y le abrió las puertas de la corte real sueca, pues su marido era amigo de infancia del rey Carlos XVI Gustavo y ella, de la reina Silvia.

Sin embargo, pronto su cuento de hadas se vería truncado.

En 1998, su hija de 31 años, Ann Lisse-Lotte, falleció en un accidente de tránsito, en Estados Unidos, y el año siguiente, el príncipe Ruzzo murió a los 49 años, víctima de un cáncer linfático.

Dueña ahora de un título, fortuna y muchas propiedades, el ritmo acelerado de los años de ABBA ya no le calzaba. Frida deseaba una vida armoniosa y fue cuando descubrió sus dos pasiones: el esquí y Zermatt, la pequeña ciudad alpina donde radica, al sur de Suiza.

Aunque separada de la agrupación, no deja de ir a las actividades de ABBA. Así lo hizo en la última inauguración del museo dedicado al cuarteto, el pasado 7 de mayo en Djurgarden, Estocolmo.

“ABBA significa mucho para mí. No es algo que pueda colgar como un abrigo. Estoy orgullosa de haber formado parte de esta aventura. El renacer de nuestra música todavía es trascendente. Una confirmación de que sí lo logramos”, confesó en la obra ABBA: The Book (2003).

En el 2002, ella grabó a dúo con la cantante italiana de ópera, Filippa Giordano. Luego, en el 2005, se publicó su última colección, Frida , que incluyó sus discos en solitario y un DVD de las actuaciones con ABBA.

Todo sugiere que su retiro artístico no es total. Desde el 2007, es “madrina” y miembro del comité directivo del Zermatt Unplugged, que allá, en Suiza, se anuncia como “el mayor festival europeo de pop acústico”.

Al lado de su novio y socio Henry Smith, registra una glamorosa aparición en actos sociales. También avala las campañas ambientales y por los derechos de los animales, lo cual la vinculó a la organización sueca Artistas por el Medio Ambiente.

Frida recopila una ajetreada historia de princesa, nada superficial. Es la misma que interpretó Dancing Queen (Reina del baile), la más popular de ABBA, grabada en 1976 y que llegó al número uno en 20 países.

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