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Convención en el club Pepper’s, en Zapote

Como niños, los “modificados” lucharon por un poco de atención

Actualizado el 16 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Extremo Desnudos, caravanas de motorizados, María José Cristerna y Matt Gone dieron color al encuentro Tabú Costa Rica

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Como niños, los “modificados” lucharon por un poco de atención

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Al igual que un niño que grita “veáme, mami, véame” mientras salta a una piscina, así fue el comportamiento de algunos de los invitados especiales a la convención Tabú Costa Rica, un encuentro que reunió a los amantes de las modificaciones corporales en el club Peppers, en Zapote.

La actividad, que reunió a tatuadores de 30 estudios del país, dio inicio a eso del mediodía. Poco después hizo su arribo el estadounidense Matt Gone, conocido como El hombre tablero .

A su llegada muchos de los asistentes se mostraron interesados en él; querían conocer de cerca a quien presume de tener hasta los genitales tatuados.

Él los complació. Les dio autógrafos y se dejó fotografiar, eso sí, a ¢2.000 la foto.

Según dijeron los organizadores, aunque los asistentes pagaron ¢15.000 de entrada, esa era una contribución “voluntaria” para ayudar a Gone, quien no tiene una buena situación económica.

Una hora después, como si se tratara de la llegada de la Reina Isabel II, un “dispositivo de seguridad” fue activado: los oficiales privados contratados por la organización se encargaron de correr a los pocos asistentes que caminaban de un lado al otro del club y abrieron de par en par los portones del sitio para que ingresara una caravana liderada por un Ford del año 1932 y ocho motociclistas en pandilleras.

Del auto negro decorado con llamas que salían de la parte delantera y se prolongaban por sus costados, salió la mexicana María José Cristerna, quien en medio de tanta pompa apenas pudo saludar a unos cuantos asistentes y de inmediato fue llevada al área vip del club.

Ahí, con su pequeño vestido rosa que dejaba al descubierto toda su piel tatuada, piercings e implantes de titanio, se convirtió en el centro de atención de la prensa, que hasta hizo fila para hablar con ella.

Quizá opacado por la llegada de Cristerna, Gone no halló otra forma de recuperar la atención perdida que bajándose los pantalones.

Sorprendidos, los presentes soltaron la carcajada, mientras que otros (mujeres en su mayoría) simplemente prefirieron volver la mirada para otro lado.

Perfil “bajo”. Escalones más abajo, atrincherado entre un espacio que quedaba abajo de las gradas del balcón vip Emilio González, un conocido modificador corporal venezolano, hacía su agosto vendiendo camisetas de su estudio de tatuajes. Con él una despampanante rubia de larga cabellera lo asistía en su negocio.

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Este hombre, quien al igual que Cristerna formaron parte del programa Tabú Latinoamérica , del canal NatGeo, aseguró que a diferencia de sus compañeros que cobran por posar en las fotografías y dar autógrafos, él no lo hace porque se considera una persona como cualquier otra.

“Yo estoy acostumbrado. Emilio González es un ser en evolución. Fíjate que no me canso de las fotos, de hecho no cobro por ellas porque yo escogí ser lo que soy hoy y no intento sacarle provecho. Para mí, mi triunfo depende de ser un buen ser humano, cuando me tratan bien yo también lo hago”, aseguró.

Como complemento a la visita de estos personajes, el encuentro tuvo conciertos con bandas como La Milixia y Sight of Emptiness, y una presentación de danza en telas. Tabú Costa Rica fue organizado por los ticos Alex Pérez y Tania Umaña, dos aficionados a las modificaciones corporales.

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