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Asistentes disfrutaron de más de cuatro horas de música

Una locura llamada Palmares

Actualizado el 21 de enero de 2013 a las 12:00 am

Shaggy, Freddy Alvez y Los Ajenos hicieron del concierto de cierre un manicomio. Más de 10.000 almas abarrotaron el campo ferial

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Palmares fue fiesta y manicomio otra vez. Entre sol, música y cervezas, más de 10.000 almas incansables disfrutaron ayer del concierto internacional gratuito, que le puso el broche de oro a los ya tradicionales festejos de verano.

Con más de cuatro horas de música, el cantón alajuelense puso el listón muy alto para cualquier otro que quiera ganarse el título de tener las mejores fiestas del país.

Freddy Alvez y Los Ajenos fueron este año los llamados a allanar el camino para el invitado especial de la tarde: Shaggy. Ninguno defraudó, todo lo contrario, el ambiente no podía haber sido mejor para cuando el jamaiquino comenzó a cantar.

Desde el mediodía, Alvez llenó el escenario con invitados de grueso calibre que, en vez de solo calentar la fiesta, la pusieron a hervir en cuestión de dos o tres piezas.

Después fueron Los Ajenos, siete locos muy locos vestidos de superhéroes que, tras una entrada triunfal, volvieron a la multitud más demente que ellos.

Luego de más de dos horas de estar llevando sol e ingiriendo quién sabe cuánta cantidad de cervezas, los miles de asistentes que abarrotaron el área de conciertos estaban de todo menos cansados.

Así, eufóricos, bañados en polvo, sudor y bebidas espirituosas, indefensos ante cualquier golpe fiestero, se los encontró Shaggy cuando subió a la tarima principal.

¡Y el hombre venía armado hasta los dientes con toda su banda y lo mejor de su reggae ! Vestido con pantalón beige, camiseta negra, chaleco de mezclilla y lentes oscuros, desató la algarabía de todos nada más con plantarse frente a ellos.

Comenzó con ‘Oooh’, ‘ooh’... Un tema introductorio y unos cuantos gritos de “¡ Reggaepeooople !”, le bastaron para descubrir que el ánimo del público hacía rato había superado el tope.

Aún así, se dio el lujo de probar los ánimos de la gente. Movió la cintura, guardó silencio, miró al público y entonó las primeras notas de Boombastic. La multitud gritó eufórica, pero Shaggy guardó silencio otra vez.

Se quitó los lentes y miró de nuevo, hizo dos nuevos amagues de comenzar a cantar, unos cuantos movimientos de cintura y un silencio más, antes de complacer a todos.

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“¡Costa Rica, pura vida! ¡Pongan las manos arriba!”, exclamó entre gritos, antes de regalar su primer clásico: Oh Carolina.

Agitando las manos sobre su cabeza, la gente siguió el ritmo su primera canción, con una sincronía tal que más parecía una coreografía montada y ensayada días antes por el mismo Shaggy.

“¿Estoy en Costa Rica? ¿Esta es la fiesta de Costa Rica?”, preguntó de nuevo, mientras su Dj ponía a sonar canciones de Don Omar y Pitbull, que Shaggy frenó en seco. “¡Esto no es NuevaYork! ¡Esta fiesta es en Costa Rica!”, dijo, al tiempo que se escuchó una canción de Marfil. La reacción fue obvia, y el mismo jamaiquino se encargó de animar a la gente.

“¿Puedo llevarlos a Jamaica?”, volvió a consultar, mostrando una bandera de su país y tras unos gritos más, comenzó un recorrido de más de 20 canciones por lo mejor de su música, incluidas Angel e In the Summer Time.

Incansables. Bastones y muletas en el aire se mezclaban con mujeres sentadas sobre los hombros de sus acompañantes para ver mejor. La gente se improvisó viseras con las cajas de pizza, con tal de que el sol no les aguara la fiesta.

“¿Están cansados? ¿Se quieren ir a casa? Esta es mi primera vez en Costa Rica, pero no será la última. Esta es ahora mi segunda casa”, aseguró, para luego invitar a todos a visitar su país.

A las 3:30 p. m., cuando ya el sol comenzaba a arder, todavía había miles que seguían bailando. Otros, que comenzaban a abandonar el barco, fueron devueltos por la canción Hey Sexy Lady .

A partir de ahí, la gente se fue rodadita, como una bicicleta cuesta abajo. No hubo necesidad de empujarlos mucho. Con solo escuchar el ritmo de la banda bailaban y gritaban sin cesar.

“Esta es la última canción, ¿quieren volverse locos?”, advirtió al público. Cumplió su palabra. Cantó, la gente deliró y él se marchó repartiendo besos, mientras los más enfiestados le pedían otra. No hubo otra, pero el Dj les regaló una canción de canción de Soda Stéreo para el “zarpe”, y una buena noticia: la banda argentina Cafres estará en los Carnavales de Puntarenas... ¡La fiesta no para!

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