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Entre ska y reggae cientos agitaron la melena

Actualizado el 29 de abril de 2013 a las 12:00 am

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No importó si se trataba de un niño de 5 años, una joven de 15 o un adulto mayor de 80, este domingo todos los que llegaron al Catie (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza) no se fueron sin bailar.

Que lo diga Zoyla Rosa Quesada, de 78 años, que no aguantó las ganas de moverse con la versión de Lamento boliviano que tocaron Los Ajenos, durante su participación en la feria internacional de esa institución.

Sentada en una silla plástica, en uno de los extremos de la plaza donde se realizó la fiesta, esta señora de cabello blanco y mirada alegre, no dudó en mover los hombros y los pies al ritmo de la percusión y los bronces del colectivo.

“Está lindísimo todo. Yo estoy acostumbrada a bailar en los grupos para adultos mayores, la música no me parece muy moderna, está apenas para moverse”, dijo la abuela que llegó junto a dos hijos.

Como ella, centenares de jóvenes también se dejaron seducir con las propuestas de artistas nacionales pautadas en la tarde de ayer, como parte de la celebración.

Así sucedió con Un Rojo Reggae Band, que hizo que más de uno soltara las caderas con canciones como Comunión , Easy, Survivor y Red Flag , interpretadas en una tarde gris y en medio de un clima que no dio tregua con una alucinante humedad.

Lo mismo sucedió con Percance. La banda, recién llegada de Colombia, levantó el polvo del área de conciertos con Un solo sentimiento , Dónde iré a parar y Gira el mundo.

No era necesario estar cerca de la tarima para gozar con los músicos invitados esa tarde. A varios metros de distancia, madres jóvenes, como el caso de Marie Beuchet, tomó por compañera de baile a su pequeña hija, Lia Bell, con la que saltó de un lado a otro durante la presentación de las bandas.

“Está muy bonito, la hemos pasado muy bien, solo me parece que pagar ¢4.000 de entrada es muy caro”, acotó la francesa, que vive desde hace diez años en Costa Rica.

En otro extremo del extenso campo ferial, la música de los nacionales sirvió para aderezar actividades, entre ellas, juegos tradicionales. Hasta hubo espacio para una mini granja, en la que los más pequeños pudieron ver y tocar cabras, vacas y gallinas.

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El desfile de grupos nacionales se prolongó hasta las 6 p. m.

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