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Noche y madrugada de ‘metal’ sinfónico

El amor por Épica disipó iras

Actualizado el 21 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

La molestia que muchos fans pasaron por una cita que empezó muy tarde, quedaron borradas cuando la banda holandesa tomó el escenario. Le disculparon sus propios retrasos, y la gozaron

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El amor se pone a prueba. Si tras un mal trago las ganas de gritar el afecto no se pierden al ver al otro... entonces la guerra está ganada. Y eso pasó entre el jueves por la noche y la madrugada de ayer en Costa Rica con Épica.

Tras haber pasado los fans por varios pasajes de ira, por un concierto que tuvo estrepitosa caída en tiempos en el Club Pepper’s, la banda holandesa fue recibida con gritos, aplausos, coros y ovaciones por un gentío conformado por unas 900 personas, según el dato oficial de EM3 Producciones, organizadora de este concierto en el país.

La salida de Épica a escenario estaba anunciada para las 9 p. m., a más tardar, pero la banda no llegó al sitio del concierto sino hasta pocos minutos antes de las 10 p. m. Entre el trajín de sus técnicos –que demoró unos 30 minutos y frente al público–, el grupo se fue apareciendo a las 10:30 p. m.

Los gritos de reclamo del gentío quedaron silenciados cuando primero apareció Ariën van Weesenbeek, baterista de Épica, y tras él, como quien desgrana una mazorca, fueron dejándose ver Mark Jansen, Isaac Dela haye, Coen Jansen, Rob van der Loo hasta llegar a la cantante, Simone Simons.

El grupo holandés de metal sinfónico, que entregó pasajes emotivos como Delirium , o bien inyectados como Monopoly on Truth hizo química con el gentío, al recordar su anterior visita al país, al darle las gracias al público por estar ahí.

El acceso del público también tardó. No fue sino hasta pasadas las 8 p. m. que los fans pudieron entrar al lugar. ¿La razón? Según EM3 Producciones, Épica retrasó en varias horas su prueba de sonido que estaba programada para las 3 p. m., y tras hacerla tarde, luego debía realizarse, y a puerta cerrada, un meet and greet . Ese encuentro privado para efectos del público que esperaba entrar, causó molestia fuera del recinto, misma que llevó a una colección de gritos e improperios.

¡Bien, ticos! Fue a la banda nacional Grecco la que le tocó bailar con la más fea. Tras la caída de tiempos por el atraso de Épica, los locales se vieron obligados a hacer su prueba de sonido pasadas las 8 p. m., cuando el público ingresaba al lugar.

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Y así, terminando la prueba y sin respiro, dieron comienzo a su actuación que fue sólida, intensa y que logró arrancar palmas y aplausos.

Abrieron con Brother Arab y siguió The Grundel (una canción nueva) y tras ellas llegaron The Anthem For Today , No One Comes to Lupusville (otro tema nuevo) y para despedirse hicieron Luna , que desde el principio de su actuación alguien entre el público pedía a gritos.

Tuvo Grecco que extender a un tema más su show para rellenar el hueco de tiempo por la llegada tardía de Épica, y cerró entonces con un tema dedicado a la prensa amarillista: Anthropophagus (Euagetaematikon)

Épica, terminó a las 12:15 a. m., haciendo entrega de tres temas una vez que tuvo, a petición popular, que regresar al escenario, entre ellos Cry for the Moon .

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