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Su nueva producción se llama Déjà Vu y saldrá a la venta el 12 de junio

Volver al futuro con Giorgio Moroder

Actualizado el 10 de junio de 2015 a las 12:00 am

A sus 75 años, Moroder se siente como lo hizo en sus veintes: dispuesto a experimentar con los límites del pop y las posibilidades de su mejor arma: el sintetizador

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Cuando el ejecutivo de música Neil Bogart escuchó en 1975 Love to Love You Baby de Donna Summer, el productor Giorgio Moroder era solamente “un tipo de Alemania”. Por su parte, Bogart había fundado dos años antes Casablanca Records, su primer contrato como ejecutivo disquero lo firmó con la banda KISS.

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El éxito con ellos no fue suficiente. Para diciembre de 1974, la empresa había perdido suficiente plata como para cerrarla, contó Bogart en una entrevista radial grabada en 1976.

El momento crítico llegó seis meses después: Giorgio Moroder, un don nadie con un pequeño sello discográfico, le entregó al ejecutivo el demo de Donna Summer para que Casablanca lo distribuyera en Estados Unidos. La canción duraba tres minutos y cincuenta segundos, prácticamente tenía un único verso ( I love to love you, baby ), repetido entre suspiros y gemidos eróticos .

Bogart, quien murió en 1982, aseguró haber escuchado una y otra vez la pieza, fascinado por el efecto que tuvo en una de sus fiestas. “Se levantaron y empezaron a bailar. Empezaron a tocarse. No estaban bailando en parejas, estaban bailando con todos”, narró en la radio.

“Pensé: ‘Tienes un éxito’. Pero me di cuenta que la canción no satisfacía a nadie: tenían que oírla una y otra vez. Me puse al teléfono y llamé a Alemania, era alrededor de las 8 de la mañana. Desperté al tipo y le dije: ‘Necesito una versión de 20 minutos’”.

Pioneros. Hay que tener claro lo experimental que era el sintetizador en la década de 1970. Por ejemplo, en Abbey Road, Los Beatles se convirtieron en una de las primeras bandas de rock en utilizarlo para Because .

En Alemania, el grupo Kraftwerk empezó a trabajar con música electrónica sin hacerla digerible al público. Las composiciones terminaban siendo abrasivas, repetitivas y llenas de sonidos futuristas; dominar una estructura melódica lo lograron muchos años después.

Después de acceder a convertir Love to Love You Baby en un himno de 17 minutos a la música disco, Giorgio Moroder continuó trabajando con la voz de Donna Summer. En 1977, I Feel Love rápidamente se convirtió en otro hito de discoteca; el nuevo sonido incorporaba una línea pulsante de bajos, generada por sintetizador. Ese sonido no solo sería descrito como “futurista” sino que su simultánea simpleza y complejidad sentaría las bases para la música dancepop , es decir, la música que no solo estaba compuesta para bailarse en discotecas sino para distribuirse masivamente a través de la radio y, posteriormente, la televisión.

 

El futuro. La década de 1980 golpeó en la quijada al rock .

El debut del disco Madonna , en 1983, cambió las reglas del juego de la música bailable. El pop se transformó en lo que consumimos en el presente, para empezar “popular”, sin los estigmas de la música disco que se consideraba inocua, poco interesante, y segundo, de duración corta, perfecta para su transmisión radial.

El mundo de los sintetizadores ya no pertenecía a las composiciones experimentales de bandas oscuras como Kraftwerk: era cotidiano escuchar a británicos como Soft Cell y The Human League en la música programada en gimnasios y clases de aeróbicos.

En 1984, Moroder colaboró con el vocalista de esta última agrupación, Philip Oakey, para un disco de dancepop infectado de la línea de bajos que ya era característica de la revolución pop de la época. El producto, titulado sencillamente Philip Oakey & Giorgio Moroder , fue el último álbum publicado de Moroder.

 

El presente. Moroder también hizo su nombre componiendo música para películas. Sus esfuerzos le valieron tres premios de la Academia: por mejor banda sonora, por el drama británico Midnight Express (1978); por mejor canción, por Flashdance... What a Feeling , de la película Flashdance (1983), y mejor canción por Take my Breath Away , de la película Top Gun (1986).

Además de sus colaboraciones con Donna Summer, Moroder se dedicó a experimentar su sonido personal al lado de otros artistas de gran impacto de esos años, Blondie, Freddie Mercury, David Bowie, Pat Benatar y hasta María Conchita Alonso, a quien le produjo la canción Vamos a bailar , incluida en la banda sonora de la película Caracortada (1983), protagonizada por Al Pacino.

Después de la década de los 80, las colaboraciones comenzaron a distanciarse. Su último gran éxito de esa época fue escribir la canción oficial del Mundial de Italia 90: Un'estate italiana ( Un estadio italiano en español ).

La popularidad de su nombre decayó, aunque no lo hizo su fama. Sin Moroder probablemente nunca habríamos tenido a artistas como Madonna, Beastie Boys, Britney Spears o Daft Punk.

Este dúo estuvo consciente de la influencia de Moroder en el sonido de su música. En el 2013, solicitaron su colaboración con una pieza para su álbum Random Access Memories . El resultado, Giorgio by Moroder , fue una descripción autobiográfica del sonido característico del compositor. ¿Quién mejor para explicarlo?

El resultado de esta pieza fue su resurgimiento, la posibilidad de estrenar, después de 30 años, su próximo disco: Déjà Vu .

 

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Natalia Díaz Zeledón

ndiaz@nacion.com

Periodista de entretenimiento y cultura

Periodista del suplemento Viva de La Nación. Productora audiovisual y periodista de la Universidad de Costa Rica. Se especializa en temas de artes escénicas, música, cine y televisión. 

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