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Ticos y dominicanos unidos en la admiración por Juan Luis Guerra

Actualizado el 17 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

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Ticos y dominicanos unidos en la admiración por Juan Luis Guerra

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Bailongo. Nadie se quedó en su asiento, nadie se quedó sin moverse en el Estadio Nacional. Pablo Montiel.

Dos historias familiares sobresalieron entre el público que asistió la noche de este sábado a escuchar el concierto de Juan Luis Guerra en el Estadio Nacional.

La primera de ellas se empezó a forjar hace diez años y hace tres meses se hizo el sueño realidad.

Se trata de la familia Paulino, de padre dominicano, madre alemana y dos hijos con una mezcla de nacionalidades que llama la atención. Esta familia vive en Costa Rica hace tres meses y en cuanto se dieron cuenta de que Juan Luis Guerra se presentaría aquí corrieron por sus entradas.

“A mis hijos o les gusta o les gusta el merengue”, comentó en broma Almicen, el papá; mientras que los pequeños Max y Carlota asintieron sonrientes.

Herencia.  Doña Yamileth Torres le inculcó a su nieto Randall Serrano el amor por la música de Juan Luis Guerra; los acompaña Jossette Guzmán,  novia de  joven. Anoche, todos bailaron. Pablo Montiel.
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Herencia. Doña Yamileth Torres le inculcó a su nieto Randall Serrano el amor por la música de Juan Luis Guerra; los acompaña Jossette Guzmán, novia de joven. Anoche, todos bailaron. Pablo Montiel.

Hace 10 años que la alemana Svenja se casó con este hombre de piel morena y, desde entonces, el amor por la tierra dominicana aumentó y, por supuesto, sumó al merengue a sus gustos.

“Me gusta mucho Juan Luis Guerra y, desde que estamos casados, esta es la primera vez que puedo verlo en vivo. Por mi trabajo vivimos en varios países del mundo y Costa Rica es nuestro primer país latinoamericano, por lo tanto Juan Luis Guerra nos está dando la bienvenida a este hermoso lugar”, comentó ella.

Buen regalo. Randall Serrano comparte con su abuela Yamileth Torres el gusto por el buen merengue y, definitivamente, se definen como bachateros de corazón.

El nieto le hizo un regalo muy especial a su abuela: ir a bailar juntos en vivo y a todo color los éxitos del dominicano.

Desde tempranas horas de la tarde, esta familia hizo fila para estar de primeros en gramilla y tener también espacio para darse una moverse con soltura.

“Queríamos estar temprano para no perdernos nada del espectáculo porque es la primera vez que lo vemos en vivo y a mi abuela le gusta mucho”, contó Randall.

Doña Yamileth aprovechó que su nieto la trajo al concierto con su artista favorito para, al menos, conocerlo de lejos.

“Me gusta mucho su carisma y el cambio de vida que dio cuando conoció a Jesús”, dijo.

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Jessica Rojas Ch.

jessica.rojas@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Bachiller en periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Cubre temas de música nacional e internacional, además de informaciones de entretenimiento.

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