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Cierre de la Feria Internacional Catie 2013, en Turrialba

Salsa a medio cocinar

Actualizado el 29 de abril de 2013 a las 12:00 am

El artista Huey Dunbar encendió al público hasta el final de su concierto

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aandino@nacion.com

Los salseros de corazón acudieron al llamado para quienes alguna vez sudaron con las piezas del recordado grupo DLG. Diez años pasaron para que uno de sus exintegrantes, Eustace Dunbar Rodríguez (más conocido como Huey Dunbar), retornara a un escenario costarricense. Sin embargo, para los que nos corre el género en la sangre, sentimos que el artista nos quedó en deuda a causa de algunos fallos de sonido, la falta de una orquesta y abuso en temas propios.

El neoyorquino, de raíces boricuas, fue la cereza del pastel en el cierre del 40 aniversario de la Feria Internacional del Catie (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza), en Turrialba; y convirtió la plaza del campus en una improvisada pista de baile.

Al caer la noche, a las 6:20 p. m., el ahora solista no se contuvo y soltó su primer éxito, Con cada beso. Con un afro muy pronunciado y pantalones tipo cargo, Dunbar pasó a cantar Te amaré, sencillo de su autoría y el cual señaló que fue con el que comenzó su carrera en solitario en el 2001.

Lo malo del asunto se empezó a olfatear cuando, a falta de una orquesta que lo acuerpara, lo respaldaba un programador que le ponía las pistas de los temas. Eso sí, su talento vocal no se puso en duda.

“Gracias por su paciencia Costa Rica. Quiero ofrecerles con mucho orgullo estos temas, de los cuales soy escritor en algunos de ellos”, enfatizó el artista.

Esta movida no fue del agrado para los muchos salseros que esperaban temas del recuerdo de DLG. Dunbar interpretó Mi deseo, Ayúdame y Llegar, todas piezas que la gente desconocía y que provocó que el ambiente se enfriara.

Las muchas distracciones de la feria, como los 13 puestos de comidas internacionales, sumado a la gran extensión de terreno donde se desarrolló el concierto, nunca permitieron percibir una asistencia abrumadora, pero sí se puede hablar de cientos de personas.

Al inicio, fueron pocos los que se atrevieron a moverse al ritmo de los temas que no conocían de Dunbar. Muchos se quedaron quietos, pero no Luis Rojas, de Naranjo, quien sacó a bailar a una de sus amigas.

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“Yo espero que por lo menos cante la mayoría de éxitos, o los más famosos de DLG, pero como todo cantante que está intentando relanzarse viene con su nuevo repertorio para darle impulso. Debería repartirlas, en el intermedio soltar algunas para que mantenga a la gente motivada”, dijo el joven.

Y es que el público no pudo ni tararear los temas nuevos.

A veces me pregunto empezó a inclinar la balanza, y luego, el ambiente mejoró con un popurrí de éxitos, en el que se mezcló Todo mi corazón, Me va a extrañar y Es una promesa. Un alegrón de burro ocurrió cuando hizo un intento de cantar Muévete, pues duró apenas 20 segundos y cortó la pista abruptamente.

Lo mismo sucedió al emocionar a los asistentes con ¿A cambio de qué? El artista hizo sus bromas. Dijo que mientras daba sus tonos altos en esta canción se comió algunos mosquitos, algo que rompió la seriedad de la concurrencia.

La gente participó más y le hizo los coros cuando, a capela, el salsero se acordó de la pieza que grabó junto a Eddie Santiago, Que locura enamorarme de ti .

Dunbar, como todo artista que conoce su labor, trató de opacar algunos fallos técnicos en la parte de sonido animando a la gente y hablando en español con claro acento estadounidense.

Se enchufó. Al ser las 7:05 p. m., Juliana fue la pieza que finalmente despertó a los asistentes.

“Vean a la gente gozando”, expresó con la mano en la frente tratando de ver hasta lo más lejos del campus. Fue en ese momento, cuando de esquina a esquina, se formaron las parejas, que quisieron desahogarse y sacarse las ganas de bailar... Esas mismas ganas que se acumularon desde el inicio del concierto del artista y que con el hit de los años 90 (época dorada de DLG), logró contagiar al público.

No se puede obviar que en su repertorio de 10 temas (que fue lo que preparó para su regreso a Costa Rica), estuvieron ausentes otros éxitos como Yo sí me enamoré, Ya, Acuyuyé y No morirá.

El final se acercaba y con la gente prendida dando sus mejores pasos sobre el zacate del campus, Dunbar dio paso a Volveré.

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No podía haber otro tema de cierre que no fuera La quiero a morir. Este tema llegó, pero lo lamentable fue que casi al remate de la pieza el sonido falló dos veces.

Dunbar vino, intentó dar lo mejor de sí, pero ayer no fue su día.

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