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Cierre de concierto en plaza de la Democracia

Percance sabe la receta del fuego

Actualizado el 27 de abril de 2014 a las 12:00 am

El grupo cerró una tarde de música con un muy esperado espectáculo que se anunció desde el año pasado: presentó, para las multitudes, las piezas de su disco ‘Contra viento’

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Percance sabe la receta del fuego

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La gran desenvoltura escénica ayuda a Percance a encender a su público. Luis Navarro

San José

La gran anticipación con la que el grupo nacional Percance mantuvo a sus seguidores durante los últimos meses –cuando prometió una gran presentación en vivo de su más reciente trabajo en estudio Contra viento – reventó ayer en un éxtasis de baile y canto, así como en un estallido de amplificadores que hizo retumbar los ventanales de los edificios aledaños a la plaza de la Democracia.

Los de Percance cerraron ayer una tarde llena de música gratuita que se dio en llamar El Chivo Kölbi , patrocinada por esta marca de telefonía. En el escenario, los antecedieron Pedro Capmany, Sonámbulo, Akasha, Los Govinda y La Milixia, así como los mexicanos de Maskatesta y el nicaragüense Perrozompopo ( ver nota aparte ).

El público colmó generosamente los distintos niveles de la plaza, y supo vibrar al ritmo de Mismo lugar , el tema con el que el grupo abrió su presentación apenas pasadas las 6 de la tarde, y que también se ha convertido en la “cara” de su disco más reciente. Este muestra material original de la banda por primera vez desde el 2010, cuando la agrupación había ofrecido ¿Dónde iré a parar?

Viral. ¿Qué regaló Percance en la plaza de la Democracia? Lo que sus fieles ya saben que les puede dar: esa fusión electrizada de rock latino, aderezado en ritmos de son cubano, ska , soca y, por qué no bajamos la velocidad, de balada.

El grupo canta el tema Pura vida , y claro, se enciende ese patriotismo instantáneo, insubstancioso y viral que corre como pólvora en un foro como este; y luego los muchachos de la banda lo saben mezclar con las cadencias de La Negra , una canción de sabor que invita más a mover las caderas que a brincar en las gradas.

A mitad del concierto, la música se detuvo para presentar, en video, dos testimonios de migrantes: una nicaragüense y un venezolano, que agradecieron los brazos abiertos que han encontrado en Costa Rica para trabajar y vivir.

Los videos atemperaron los humores de fiesta para presentar la canción Pasate , que el grupo interpretó junto a Perrozompopo, y cuya letra enaltece a la “gente valiente” que atraviesa una frontera.

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El cover de la noche llegó cuando el vocalista de la banda, Esteban Ramírez, anunció que le rendirían un tributo a los Auténticos Decadentes. Entonces, a la cola de la pieza propia Cómo saber , sonaron los trombones que anunciaron No quiero trabajar . A los 50 minutos de concierto, aquello fue el éxtasis.

Oficio aprendido. Al margen de las nuevas melodías, los muchachos de Percance saben que si quieren poner a corear a sus fieles tienen que oprimir los botones correctos. Entonces suena El tiempo , de su disco ¿Dónde iré a parar? , y la gente canta con fervor.

Luego, un aire de corrido empapa ¿Por qué viniste? , una pieza con gritos mariachis que pronto se llena del martilleo del ska .

A las 7:20 p. m., el grupo hizo su primera retirada de rigor, con las últimas notas de la pieza Desesperados , solo para regresar y dar los agradecimientos, muy especialmente a Sebastián Krys, el productor de Contra viento .

Después de los anuncios del final de fiesta, con su respectivo enfriamiento de público, por supuesto que había que terminar la noche con un cañonazo. El grupo invitó a algunos asistentes a zambullirse entre la multitud desde el escenario durante las notas de la pieza Me voy, que hizo cantar y saltar, como otro de esos botones que sabe oprimir el grupo entre los suyos.

La emoción se vivió y se escenificó para grabar un DVD prometido por el grupo. La gente supo jugar el juego, y exageró exaltaciones para salir bien en cámaras. Sin embargo, hay cosas que no hace falta impostar. La muchedumbre empezó a cantar a capella el último éxito que sonó en la noche: Gira el mundo .

La banda lució bien en el escenario. El gran final se vivió explosivamente, con efectos especiales de llamaradas y con un arte audiovisual que sirvió de telón de fondo, lleno de colores y de animaciones al estilo de stop motion .

Por descontado, los muchachos supieron regalar la música que sus seguidores aman, pero también supieron dar esa interpretación escénica tan teatral que se agradece en cualquier espectáculo.

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