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Grupo tocará cuatro o cinco canciones durante su participación en el Saprissa

Malpaís comenzó su reencuentro

Actualizado el 04 de abril de 2013 a las 12:00 am

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Malpaís comenzó su reencuentro

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Fidel Gamboa ya no está y no verlo entre los músicos de Malpaís es tan duro, como lo es para cualquier fan escuchar Abril y saber que Fidel nunca volverá a cantarla. Nunca será igual porque él lo hacía con una intensidad que solo sale de un alma que entonaba cada canción desde la fibra más profunda y honesta.

Aun está fresco el recuerdo del 28 de noviembre del 2011, cuando más de 20.000 seguidores en el Estadio Nacional vieron a los integrantes de Malpaís despedir al compositor nicoyano entre lágrimas. Quizá las muestras de amor y dolor por la partida de un artista que amaba su trabajo fueron insuficientes. O al menos no las suficientes como para convencerlos de continuar.

Desde entonces, a los seguidores del grupo solo les quedaba la resignación de sus discos, pues parecía estar claro que no volverían a estar juntos sobre un escenario. La sentencia que ellos eligieron dictar decía que sin Fidel no había grupo. ¿Fácil de entender? Posiblemente no, pero está claro que el compositor guanacasteco era esencial.

Por eso, verlos ensayar de nuevo generó esperanza, hizo creer que siempre hay oportunidades. Y si, de paso, Daniela e Iván Rodríguez, Jaime Gamboa, Gilberto Jarquín, Manuel Obregón, Carlos Tapado Vargas y David Coto (nuevo guitarrista) le meten el corazón entero, no queda duda: ¡De nuevo habrá Malpaís!

Este paréntesis en la decisión del grupo se le debe al concierto de Silvio Rodríguez , artista cubano que el 12 de abril tocará en el Estadio Ricardo Saprissa. La participación de Malpaís como invitado será corta, exactamente de 30 minutos, según el tiempo que les asignó Evenpro y Ariel Rivas Entertainment.

En uno de los primeros ensayos, la última semana de marzo, Iván Rodríguez comentó junto a sus colegas que eso se traducirá en unas cuatro o cinco canciones, pero bien sustanciosas y cargadas con toda esa energía que caracteriza a sus conciertos.

Le gustaría imaginar que su corazón latirá acelerado junto al de otros miles que los aguardan. ¡No se quede con las ganas! Se vale fantasear imaginando que la próxima semana Malpaís sorprenderán, al igual que ocurrió aquel 23 de mayo del 2009, en la plaza de la Democracia, cuando presentaron Un día lejano ante 5.000 personas .

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Como un pájaro , Canela y miel , Abril , Es tan tarde ya... La lista de piezas que están ensayando es larga, y todas podrían estar en la lista de temas que finalmente resultarán elegidos. También repasan con interés Zapateado , Epitafio , Consejos de una niña a una mujer , Hila y reta y Boceto para Esperanza . ¿Cuáles serán esas cuatro o cinco canciones que finalmente interpretarán? Una pregunta sin respuesta, porque ellos prefieren que cada encuentro les muestre la ruta.

Sin embargo, podemos especular con algunos pronósticos: Abril es fuerte candidata y, en la voz de Daniela, se vuelve tan intensa como el dolor de un amor que nos abandonó; Es tan tarde ya la repasan con algunos cambios e Iván se pule al cantarla, y Epitafio se vuelve más necesaria en cada ensayo, por lo que, si usted ha olvidado un poco la letra, no está de más que la repase.

Volver a convivir. En sus primeros ensayos en Éditus Academia de las Artes, los abrazos de los músicos estuvieron cargados de un cariño similar al de los hermanos que se reúnen tras una larga separación.

Un año, tres meses y seis días después de la última ocasión en que estuvieron juntos en un escenario, hubo abrazos efusivos. ¡Volvieron a verse para hacer música!

Todos conservan imágenes mentales de aquella noche fría en el Estadio Nacional. Fue un concierto doloroso porque despedían a Fidel, quien partió por una mala jugada del destino (un infarto múltiple, dijeron los médicos), tras una noche musicalmente extraordinaria.

Para entonces, los llenazos en sus conciertos eran la norma o, lo que es igual, el nombre Malpaís era sinónimo de convocatoria multitudinaria.

Solo un día antes de partir, Fidel Gamboa y el resto de Malpaís se echaron a la bolsa a las 2.000 almas que llenaron el Club 212 (el 27 de agosto del 2011), para escuchar a los guatemaltecos de Alux Nahual.

Aquella noche, los presentes gritaban entusiasmados para que su grupo los complaciera con mil y un temas que no dejaban de dar vueltas en sus cabezas.

Herrumbrados. Sí. Estos músicos que grabaron juntos más de 70 canciones, descubrieron en este nuevo primer ensayo, que los días de no tocar juntos estaban pasando la factura, tal como lo afirmó su violinista acompañado de una sonrisa que no lo dejó mentir.

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Sin embargo, la música apareció y, como si se tratara de alquimistas del arte, juntos hicieron que las notas del bajo y la guitarra, aderezadas con golpes de tambor, se mezclaran idóneamente con las voces. Y así, cada canción conserva su magia y pretende calar hondo en los corazones.

En el seno de este nuevo Malpaís –porque ellos insisten en que se están reinventando mientras hacen nuevas versiones de sus temas–, Fidel está ausente en cuerpo, mas su espíritu se siente en cada tema.

No hay caras tristes. Tampoco es transgresor pronunciar su nombre. Incluso, con regularidad hablan de él en tiempo presente, lo hacen para decidir cómo tocar determinado fragmento o recordar que muchas veces comenzaba una canción según su estado de ánimo en ese momento.

Tras verlos interactuar unos minutos, queda claro que son un grupo y no simplemente seis músicos que seguirán un guion escrito para ellos. Basta con ver a Daniela correr de un rincón del salón de ensayos hasta donde está Jaime, solo con el fin de acercarle el único micrófono disponible para que cantara Hila y reta .

Les hacía falta volver a convivir, estar en ese espacio que había pasado de ser un trabajo a ser una familia. Entre ellos, entender una mirada aún resulta sencillo; así acoplaban la música sobre la marcha.

“Estoy muy contento, lo afrontamos (ensayar tras la partida de Fidel) con mucha naturalidad. No hay ausencia, él está bastante presente, en su música, en cada nota”, dijo Tapado tras un ensayo.

Los integrantes de Malpaís entienden muy bien de solidaridad y de respeto: son valores con los que conviven. Así quedó demostrado cuando alguno señaló las fallas de una canción, o comentó qué partes había que reacomodar y nadie se molestó.

Por casi dos horas, la música se fundió con el calor de la Semana Santa y el olor de las papas fritas que alguien llevó. Hasta hubo un espacio para darle la bienvenida oficial al guitarrista David Coto. Para todo alcanzó el tiempo.

Ahora habrá que confiar en que el cariño que les tienen sus fans y que les recordarán la próxima semana en el Saprissa, será suficiente para que decidan mantenerse activos. ¿Es posible? Musicalmente sí. Sin embargo, la pena que aún pueden llevar en el corazón podría llevarlos por otro camino.

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