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Kike de Heredia, músico costarricense e ícono del género tropical

Kike de Heredia: Carnaval de fe

Actualizado el 30 de mayo de 2016 a las 12:00 am

A sus 63 años, el artista oriundo de Heredia dejó hace más de una década la música secular y ahora se dedica a ser pastor evangelista. Su historia de vida la comparte con sus hermanos en la fe para llevar un mensaje de amor.

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Kike de Heredia: Carnaval de fe

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'Cuán grande es él' de Kike de Heredia (Tomado de YouTube)

El 31 de diciembre del 2002 quedó en la memoria de la música costarricense como la última vez que sonó la trompeta de Kike de Heredia junto a su grupo Carnaval.

Fue en un baile en el salón a reventar del Palenque de Ojo de Agua cuando el herediano se despidió del público para dedicarse de lleno a una vida nueva: el servicio a Dios.

Contrario a lo que muchos pensaron en ese momento Kike no estaba acabado, y a Carnaval le llovían las contrataciones, pero el músico tenía la visión puesta en un norte diferente. Él quería alejarse de lo mundano, mantener a flote su matrimonio y ser un buen padre; no hubo más razones que esas.

Hoy, 13 años y tres meses después, Kike sigue su vida más pleno, lleno de energía, de “bendiciones”, de trabajo y mucha “responsabilidad espiritual”. Ya no vive en Heredia: cuando decidió cambiar también lo hizo de residencia. Ahora vive en Aguas Zarcas de San Carlos.

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“Mi esposa es sancarleña, y donde manda capitán, no manda marinero. Pero más que eso, yo me quería ir de Heredia para cortar con problemas de otras índoles; ahora soy bendecido, feliz, vivo en una propiedad muy linda. La paz y la salvación hay que buscarlas y en ese momento consideré prudente alejarme de donde hubo terremotos y me fui a empezar a otro lugar”, dijo.

Kike de Heredia | TIENE 63 AÑOS Y SIGUE INTERPRETANDO SU MÚSICA, AHORA CON UN MENSAJE MUCHO MÁS POSITIVO Y LLENO DE AMOR. FOTOGRAFÍAS: MARCELA BERTOZZI.
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Kike de Heredia | TIENE 63 AÑOS Y SIGUE INTERPRETANDO SU MÚSICA, AHORA CON UN MENSAJE MUCHO MÁS POSITIVO Y LLENO DE AMOR. FOTOGRAFÍAS: MARCELA BERTOZZI.

Hace unas semanas, el artista sufrió un quebranto de salud que no pasó a más, gracias a lo que él mismo dice “es un reflejo de su fe en Dios”. Esa fe que vive y expresa en cada palabra que sale de su boca; esa fe que, para él, es la responsable de la buena salud que goza su hijo menor, Carlos (de 13 años), a quien le detectaron un tumor en el cerebro que lo tuvo al borde de la muerte.

Pasos. Carlos Enrique Rodríguez será reconocido en cada rincón de Costa Rica por ser uno de los músicos más consolidados de la escena. Fue, durante muchos años, un referente de la música tropical y popular del país. Es algo que utiliza ahora, con su experiencia, para llevar un mensaje distinto al que daba cuando cantaba temas como De amor no se muere nadie .

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“Famosísimo es el Señor, yo soy popular, fui popular. Ahora soy más popular porque llevo el mensaje del Evangelio, de la Palabra que me permite hablar de otras cosas que antes no las conocía”, aseguró.

Tiene 63 años y se dice “ más que feliz” porque dentro de poco tiempo va a portar orgulloso su carné de ciudadano de oro. “Ya me imagino disfrutando de este derecho que uno se gana con los años”, dijo entusiasmado.

Aunque ya no canta ni toca su trompeta en salones de baile ni en conciertos masivos, Kike confirma que hacerlo en el culto, en la iglesia Génesis de Aguas Zarcas, o en reuniones de otros creyentes le llena más que cualquier show que haya dado en su vida pasada.

“Me siento bendecido y estoy agradecido con Dios. Tengo un hogar hermoso con mi esposa y dos hijos; además tengo ya 13 años y tres meses de servirle a Dios, no de servirme. La paz que tengo hoy día no la conocía”, dijo.

Y el amor, ¿lo conocía?

El amor superficial, sí, pero el amor más grande es el que tuvo Dios al mandarnos a su hijo. Ese hace poco lo conozco en mi vida.

Si ya no cobra por sus presentaciones, ¿cómo hace con los gastos?

He grabado muchos discos, y a veces doy hasta tres discos por ¢2,000. Eso me ayuda. Aparte de eso, para honra y gloria de Dios, mi esposa y yo tenemos casitas y apartamentos para alquilar y ya me pensioné el año pasado.

Llegó un momento en que fue uno de los artistas más importantes del país. ¿Ganaba mucho?

¡Uh, claro! Había meses en los cuales yo me ganaba 10 o 15 millones de colones libres al mes. Viajé a Estados Unidos, fui el primer artista centroamericano en llegar a la famosa Calle 8 y participar en el Carnaval Latino, trabajé en los Estudios Universal, fui artista firmado de Fonovisa; hubo mucho éxito en mi vida. Gané mucho dinero, tuve todo lo que un ser humano alguna vez soñó. Pero todas esas cosas no llenaron un vacío que todos tenemos. Hay gente que llena esos vacíos bailando, fumando, con sexo o tomando, pero ese vacío solo Jesucristo lo puede llenar.

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¿Hubo excesos?

Yo nunca tomé, no usé drogas. Lógicamente es un ambiente muy difícil y lo mío fueron las mujeres. En ese gremio todo está ahí y uno solo se sirve, en esa época no se da cuenta.

¿Cree que esa vida le dejó algo bueno?

Me dejó algo muy bonito: me dio la oportunidad de crecer como compositor, como cantante y como trompetista. No me arrepiento de mi vida pasada, para nada; al contrario, le agradezco a Dios porque hacer un nombre en la música no es nada fácil.

La trompeta ha sido su inseparable compañera de vida.  Foto: Marcela Bertozzi.
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La trompeta ha sido su inseparable compañera de vida. Foto: Marcela Bertozzi.

Cambio. Actualmente, Kike vive una paternidad plena, algo que no logró hacer con sus otros cinco hijos y, aunque se arrepiente de no haber realizado esa labor como lo hubiera querido, asegura que lleva una buena relación con sus retoños. “Hablé con mis hijos y les ofrecí mis disculpas, el pasado no lo puedo cambiar, pero en el presente hago todo lo que pueda para ayudarlos”.

La decisión de dejar la vida mundana llegó en el 2001. Estaba de viaje de negocios con su esposa en Nueva York en setiembre.

Ellos querían conocer las Torres Gemelas, y el 10 de setiembre planeaban la visita para el día siguiente, pero por otro tipo de compromisos tuvieron que cancelar el viaje. El 11 de setiembre las torres fueron derrumbadas por ataques terroristas.

“Hubiéramos muerto ahí. En ese momento le dije a mi esposa que no volvería a hacer planes, que iba a vivir día a día; eso cambió un poco mi manera de pensar”.

La transformación se dio de forma paulatina. Kike no tomó la cancelación del viaje a las torres como una intervención divina, solo como algo de la casualidad. Varios meses después del atentado, sintió que ya no quería más y soltó su alocada idea de terminar la empresa que manejó por varias décadas en medio de una premiación a su trabajo.

“No tenía ni idea de lo que iba a hacer”, recordó. Les pidió a los músicos de Carnaval que se dejaran el equipo y algunos activos a nombre de la banda en cambio al pago de sus prestaciones. Kike afirma que su familia, sus compañeros, seguidores y muchas otras personas le decían que no iba a aguantar ni tres meses fuera del grupo, pero no fue así.

Al tiempo, los propios compañeros de Kike le devolvieron Carnaval porque sin él, ya no había agrupación. “Cuando el contador me dijo de la millonada que tenía que pagarles de prestaciones me asusté. Vendí unas casas y otras cosas y saldé esa deuda; de esa forma cerré ese ciclo”.

Foto: Marcela Bertozzi.
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Foto: Marcela Bertozzi.

Para Dios. El acercamiento con Dios también llegó pausado. Comenzó a leer la Biblia en casa, se acercó a una iglesia y pidió que lo dejaran asistir.

“Recuerdo que un día le dije al pastor que si me permitía ingresar; él no sabía quien era yo. Él se encargó de visitarme en la casa, de acompañarme a células de oración y con apenas 15 días de asistir a la congregación me pasó al frente, me hincó y junto a los ancianos me ungieron como pastor evangelista; ellos vieron algo en mí”.

ARCHIVO: ¿Kike quedito? ¡Nunca!

El músico afirma que su experiencia de vida, las situaciones de salud que él mismo ha vivido y la recuperación de su hijo son los pilares con los cuales puede dar testimonio del trabajo de Dios en su vida. “A Carlos le declararon muerte neurológica y los médicos me mandaron a comprar el ataúd, pero yo no les creí porque ya yo conocía el poder sobrenatural de Dios y Él mismo me hizo pedirle un milagro mediante la oración y el ayuno”, recordó Kike.

Paara esa época, hasta en los medios de comunicación el artista le pedía a sus seguidores que oraran por el pequeño. Ese fue “el mayor milagro” que Kike vivió en persona y ahora quiere llevar su testimonio a cualquier lugar del país donde lo llamen.

“Todavía me echo mis éxitos viejos, no hay por qué no cantarlos; claro, no tengo ningún problema, no soy legalista ni religioso, es parte de mi testimonio”, dijo.

La vida de este trompetista ahora es totalmente distinta a la que llevó por más de 30 años. Su música sirve ahora para alabar al amor de Dios; ya no habla de despecho, traiciones o venganza. Cada letra, cada nota musical que él usa en sus temas son solo para dar la buena noticia.

Sigue produciendo

Kike de Heredia se mantiene activo en su trabajo como compositor e intérprete musical.

Desde que se retiró de los escenarios seculares ha dedicado su talento a hacer música de alabanza, con un mensaje positivo. Actualmente cuenta con más de 10 discos de corte cristiano y asegura que seguirá haciendo su trabajo hasta el último de sus días.

A Kike se le puede contactar para que se presente y de su testimonio de vida en iglesias y comunidades, solo debe de llamar al teléfono 8892-8892 o por medio del correo electrónico kike@kikedeheredia.com y en su página oficial de Facebook.

Si desea adquirir también los discos de Kike puede hacerlo por los mismos medios.

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Jessica Rojas Ch.

jessica.rojas@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Bachiller en periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Cubre temas de música nacional e internacional, además de informaciones de entretenimiento.

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