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Su tercer álbum ya está a la venta y es el más vendido en lo que va del año

Justin Timberlake: el último gran magnate del pop

Actualizado el 10 de abril de 2013 a las 12:00 am

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Justin Timberlake: el último gran magnate del pop

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Es exitoso desde los 10 años, mundialmente famoso desde su juventud y exageradamente ambicioso como solista. Con su disco The 20/20 Experience , canciones que desafían el convencionalismo del pop, superó sus propios récords de ventas y su música Hace 11 años, cuando Justin Timberlake se salió de 'N Sync, su propósito era consolidarse como un artista de R & B , más que un niño integrante de una de las boy bands más populares de la historia.

Hoy, es justo decir que lo logró, y que va por mucho más. Su carrera se volvió un asunto 360°: no solo es músico, también es actor, director, comediante, conductor de televisión y una de las personalidades más consolidadas del orbe.

Su estándar de calidad causa que no muchos esnobs consideren su obra mediocre. Su facilidad de palabra y simpatía cosecha cariño y sonrisas. Sus múltiples talentos para el canto, la producción y el baile lo llevaron al podio del pop actual.

Hace unos años, se dejó decir que planeaba retirarse de la música para concentrarse en sus otros intereses, específicamente en el cine.

Y eso hizo, entre muchas otras cosas; sin embargo, en enero, finalmente acabó con la pausa musical y anunció su esperado regreso a la industria de la música, con el lanzamiento de su tercer álbum en estudio : The 20/20 Experience .

Una vez más. Precedido por una extensa campaña promocional, el disco – lanzado el 19 de marzo – es actualmente el más vendido en lo que va del 2013, y el decimonoveno más vendido durante su primera semana en los últimos 22 años, según la revista Billboard .

En esa primera semana que se puso a la venta, The 20/20 Experience sorprendió incluso a su propia casa disquera; el disco vendió casi un millón de copias, mientras que RCA (de Sony Music) calculaba llegar, como máximo, a las 500.000.

En retrospectiva, incluso se superó a sí mismo: en ese mismo lapso, su debut, Justified (2002), vendió 439.000 copias, mientras que su segundo álbum, FutureSex/LoveSounds (2006), alcanzó 684.000.

Lo que más impresiona es que no se aplican muchas de las fórmulas convencionales de los discos populares en los últimos años: las canciones son largas –a veces hasta de ocho minutos–, con composiciones y estructuras para nada convencionales, es apenas su tercer lanzamiento en más de 11 años y, por si fuera poco, su nombre ni siquiera figura en la portada.

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Con el viento en contra, igual pone todo a su favor. Quizá sea porque la música es tan única como la de sus dos primeros discos. Quizá sea la magia de la publicidad. Quizá sea una triunfante mezcla de ambas.

Timberlake comunicó su regreso a la música por medio de Twitter y de su página web. Generó cercanía. A la vez, salió en comerciales de cerveza y de almacenes estadounidenses. Tuvo importantes presentaciones en el festival South by Southwest, en el Super Tazón y en los premios Grammy. Condujo el programa Saturday Night Live, por quinta vez, y fue el invitado de toda una semana en Late Night with Jimmy Fallon , del canal NBC.

En entrevista con Ryan Seacrest, el cantante dijo que “más o menos salió cuando estaba tocando algunas de las canciones para mis amigos y ellos entraban y salían del estudio, y yo les preguntaba, ‘¿Qué piensan de esto?’ Y mi mejor amigo me dijo: ‘Esta es música que se puede ver’, y por alguna razón que se me quedó grabado”.

En enero, lanzó el primer sencillo del disco, Suit & Tie , en colaboración con Jay-Z. Con ello, vino un memorable videoclip en blanco y negro, que demuestra la obsesión suya por la estética de Frank Sinatra, que le sienta muy bien y que fue clave durante toda la promoción de The 20/20 Experience .

Musicalmente, la relación que el artista ha construido con el productor Timbaland fue una piedra angular durante todo el proceso de grabación, que no se extendió más de 20 días, a mediados del 2012. El producto: un pop elástico, primordialmente neo soul , con R & B y dinámicas del rock setentero.

En 70 minutos, se condensa lo mejor de sus dos primeros discos con una frescura que se adquiere poco a poco, según el músico.

“No es algo que sucede todos los días”, dice, sobre su inspiración, “es algo por lo que hay que esperar”.

La crítica, al igual que con sus anteriores lanzamientos como solista, ha alabado el disco hasta decir basta, en su gran mayoría. En el sitio Metacritic, que saca un promedio de la puntuación de distintos críticos musicales, tiene un 74% de aceptación ; cifra bastante alta.

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Rolling Stone , Pitchfork , The Observer , Los Angeles Times , The A. V. Club y The Independent son algunos de los medios que se desataron en halagos para The 20/20 Experience , mientras que otros, como Slant , NME y The New York Times no fueron tan obsequiosos.

Aprovechando el buen momento, Timberlake se tomó el tiempo de recordar lo que sucedió en el 2006, cuando se publicó su segundo disco y enfrentó a múltiples críticas.

“Cuando salió, todo el mundo se rió de mí, tanto la crítica como las emisoras de radio. Quería hacer algo diferente a todo lo que se escuchaba entonces en la radio. Ahora entiendo que todo lo que resulta distinto provoca polémica”.

En su segunda semana, el álbum se ubicó al tope de la lista Billboard . También se ha anunciado que se lanzará un segundo disco complementario (de otras 10 canciones) antes de que termine el año, completando la “experiencia 20/20”. El 16 de abril próximo, él se presentará en la Casa Blanca.

Otras venturas. Luego de una extensa gira para promocionar el álbum FutureSex/LoveSounds , Timberlake empezó a alejarse un poco de la música.

Si bien ya había empezado a actuar en unas cuantas películas, no fue sino hasta después de ese disco que empezó a ver el cine desde un plano más profesional y serio.

En el 2007, ayudó a escribir y producir el sencillo 4 Minutes , de Madonna, además de cantar en el mismo. Esa canción salió en el 2008, unos meses antes de que asegurara que se retiraba de la música.

Antes del anuncio, también había colaborado con Duran Duran, 50 Cent y Lil Wayne, aunque la canción con este último artista nunca vio la luz. Luego de “retirarse”, Timberlake apareció en canciones de artistas como T.I. y Ciara.

En el 2010, produjo el álbum debut de Matt Morris, When Everything Breaks Open , publicado por medio de Tennman Records, un sello discográfico creado entre Timberlake e Interscope Records.

Ese mismo año, se estrenó la película The Social Network ( Red social ), en la que caracteriza a Sean Parker, uno de los personajes principales de la cinta, dirigida por David Fincher, que acogió excelentes críticas pero no consiguió más que nominaciones a los premios Óscar.

Luego de la película, el escritor Hampton Stevens publicó, en la página del medio estadounidense The Atlantic , un texto en el que pide –a gritos– que Justin Timberlake vuelva a la música. “Felicitaciones, Justin. Oficialmente eres una estrella del cine... Sabíamos que lo podías lograr. Pero antes de que te pierdas en el mundo de las pantallas verdes, ¿podrías hacer un favor a tus fanáticos? ¿Podrías cantar para nosotros? ¿Podrías hacer aunque sea un nuevo disco?”, escribió.

Sin embargo, la música no era su norte en ese momento. Puso su voz en la película animada Yogi Bear , apareció en Saturday Night Liv e y le dijo a los medios de comunicación que mejor no apostaran por nueva música suya.

También compró la página de Internet MySpace y protagonizó la comedia romántica Friends with Benefits , al igual que en la cinta de ciencia ficción In Time .

En el 2012, empezó a trabajar en el nuevo álbum, pero no lo anunció hasta enero del 2013. Antes de eso, se casó con la actriz Jessica Biel.

El regreso. En febrero, dio su primer concierto como solista en más de cinco años, y el sueño de Stevens era más real que nunca.

Quizá ese deseo suyo por más música de Timberlake se debía a que así fue cómo el planeta entero lo conoció: cantando.

No es que sea malo en el cine, la comedia, la TV y todo lo demás en lo que se metiera; es que nació para la música, y la humanidad lo sabe.

En un artículo para The New Yorker , Sasha Frere-Jones escribió lo siguiente: “En el escenario, Timberlake puede ser un bailarín y un cantante notable, y un músico firmemente educado en el R & B . Si el arco inicial de su carrera imita a la de cualquier persona, podría ser Frank Sinatra, a quien cita como una influencia de la moda: un ídolo adolescente que se mudó a la actuación y que produjo una serie de grabaciones que han perdurado”.

Compararlo son Sinatra podría ser catastrófico para los puristas, pero está claro que a Timberlake se le coloca al lado de los grandes, como Michael Jackson o Prince, aquellos que lograron hacer un pop que muy pocos detestan.

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Alessandro Solís Lerici

alessandro.solis@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Periodista de la Revista Dominical de La Nación. Bachiller en Periodismo de la Universidad Latina de Costa Rica. Escribe sobre temas sociales, internacionales, generaciones jóvenes, crónicas, problemáticas culturales.

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