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Crítica de Música: Explosión desde la batería

Actualizado el 11 de noviembre de 2015 a las 09:45 am

Antonio Sánchez ofrece una interpretación sin patrones y un jazz sin convenciones.

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Crítica de Música: Explosión desde la batería

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Versátil. Antonio Sánchez ya tiene cinco discos como líder. A Costa Rica vino en esta ocasión con su banda Migration. (Carlos González)

El 2014 tuvo una banda sonora particular. Fue el año en que una sola batería le puso drama, tensión, expectativa y sorpresa a una celebérrima película de Hollywood. La misión de lograr aquello a costas de un recurso netamente rítmico era nueva. Inédita, más bien.

Una batería sola, tocada a dos manos, sin efectos especiales, sin agregados posteriores. Una sola batería responsable de una banda sonora sin antecedentes ni parangón.

El baterista mexicano Antonio Sánchez fue el responsable de hacer aquel trabajo retador para el largometraje Birdman, de Alejandro González Iñárritu.

El resultado magistral le dio su nombre una nueva dimensión. Sin embargo eso no hace nueva la solidez con la que su batería se torna dramática, sorpresiva y protagónica. Ese es su sello personal, el mismo que le había dado proyección en el mundo del jazz desde años atrás.

El mexicano plasmó en el celebrado soundtrack su propio sonido y esa capacidad innata para tocar con suavidad y, súbitamente, volverse explosivo.

Ese don le ha permitido tocar junto a Path Metheny, Chick Corea o John Patittuci, con quien por cierto vino a Costa Rica 11 años atrás.

Esta vez, Sánchez volvió a Costa Rica para tocar dos noches seguidas con su banda Migration. En una palabra, su presentación fue impactante.

La noche este miércoles será la segunda presentación de Antonio Sánchez & Migration en el Jazz Café Escazú.

Las libertades individuales, que parecen ser un arma predilecta entre los músicos del grupo, se condensan a la perfección en una sinergia que va del jazz tradicional al jazz fusión. Suma también elementos progresivos y, de repente, revienta en picos de energía. Es un jazz sin convenciones.

El ensamble que acompaña a Sánchez está integrado por Seamus Blake (saxofón y el instrumento electrónico de viento EWI), John Escreet (piano y teclado Rhodes), Matt Brewer (bajo eléctrico y contrabajo) y Thana Alexa, una vocalista con un extenso rango vocal con la capacidad peculiar de hacer brincos de notas en intervalos amplios.

Si bien el mexicano nunca buscó robarse el show, las individualidades de sus compañeros ocurrieron en torno a la batería.

El saxofonista a ratos alcanzó velocidades tan sorprendentes que produjo risas incómodas, el bajista permaneció más en segundo plano, pero cuando le dieron la oportunidad de interpretar algún solo, sacó la garra que tenía bien guardada.

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Por su parte, el teclado y el piano fueron los socios principales de la batería, trazando en conjunto caminos por los que se desarrollaron los altibajos emocionales de las piezas. Otras veces sumaron al bajo para hacer bloques con el formato tradicional de trío, luego se adherían la voz y el sax haciendo duelos en notas agudas.

LEA: Antonio Sánchez: "Jamás pensé que tendría tanto éxito ni 'Birdman' ni la banda sonora"

En formato de quinteto el grupo se dedicó principalmente a interpretar material del último disco del baterista con banda: The Meridian Suite. El mismo compositor explicó que la obra pretende ser una "novela musical" en lugar de "cuentos cortos", por lo que fue interpretada de manera continua, dejando de lado cualquier descanso entre los movimientos.

La ausencia de pausas no fue para nada un problema pues, si bien en algunos tramos en el que los sonidos podían volverse densos, eran proseguidos por algún tema musical más reposado o más fácilmente digerible.

La batería veces se encargaba de transformar un ambiente tranquilo en uno más bien caótico, desvaneciendo la paz con una ejecución intensa, sin límites.

En casi dos horas de concierto Sánchez hizo gala de su técnica versátil, su ejecución sin patrones predecibles y su capacidad hacer un gran complot junto a deliciosas armonías y melodías cortesía de sus compañeros.

Hay que resaltar que el concierto no era exclusivamente para el deleite de los bateristas. Toda la agrupación es explosiva por todos los flancos y, por ende, su presentación resulta impresionante.

Ojalá que la experiencia se repita.

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