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Crítica de música: El show de Dominic Miller

Actualizado el 16 de octubre de 2015 a las 12:00 am

La suavidad de un sonido puro hace que este guitarrista brille sin pretender robarse el show

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Dominic Miller parece estar acostumbrado a pasar por debajo del radar, donde nadie lo identifique y no haga falta ser protagonista.

Sus dos visitas anteriores al país cumplieron con esa característica, pues el guitarrista se presentó bajo la sombra del gran Sting , a quien ha acompañado en cada disco desde 1990.

En esta ocasión, en su primera estancia como solista, evidenció que, de todas formas, es un músico sin el afán de lucirse, sin pretender dejar al público boquiabierto o dar una cátedra con tono arrogante.

Sus arpegios, riffs y trinos no son necesariamente exigentes a nivel técnico, pero su mérito está en el resultado de su preciosa ejecución, que genera una particular empatía auditiva.

Si este guitarrista sobresale es en gran parte por la frescura de su interpretación y la capacidad de alcanzar tanto en un formato reducido y acústico.

En el sonido está, quizá, el mayor atributo de este músico versátil que, en escena, no se separa de su guitarra de cuerdas de nailon y de cuerpo de madera pequeño pero lleno de dulzura.

Con una técnica de dedos llena de soltura, el músico argentino-británico obtiene un efecto sonoro redondo que evoca estados como melancolía, nostalgia y paz. El sentimiento profundo es su herramienta predilecta.

Íntimo. Miller consigue crear una atmósfera como de un concierto en la sala de una casa.   jorge navarro
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Íntimo. Miller consigue crear una atmósfera como de un concierto en la sala de una casa. jorge navarro

Por supuesto que en esto tiene que ver el repertorio seleccionado, en el que las melodías suaves, delicadas y relajantes ocupan un alto porcentaje del material.

Durante su concierto en el Jazz Café Escazú, el guitarrista aseguró que nada de lo que él hace es meramente original, pero, ¿qué lo es realmente?

Su estilo es el resultado de una amalgama de influencias en las que se evidencia con facilidad la guitarra clásica-romántica, el jazz , world music y algunos dejos de música latinoamericana; siempre difícil de dejar por fuera cuando de la guitarra se trata.

Si Miller quisiera, podría dar un recital sin intermedios entre una pieza y otra, pues logra muy bien hacer las transiciones en un repertorio en el que también hay elementos del rock .

Su socio en tarima es el tecladista Mike Lindup, quien no solo lo acompaña emulando diferentes instrumentaciones sino que también es vocalista esporádico, como cuando el dúo reinterpreta el tema de The Beatles A Day in the Life , en una versión fresca.

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El miércoles, además, cerca del final llamó a tarima a los ticos Nelson Segura (bajo), Carlos Delgado (guitarra) y Javier Chávez (batería), con quienes se sintió una perfecta química.

Con la característica línea de guitarra que abre el tema Fragile , Sting también fue parte del repertorio, aunque, realmente, a esas alturas del concierto ya todos estábamos tan absortos en la guitarra de Miller que no recordábamos quién era Sting.

Artista: Dominic MillerInvitados nacionales: Nelson Segura, Carlos Domínguez y Javier Chávez Lugar: Jazz Café EscazúFecha: 14 de octubre

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