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Crítica de música: Rumbo atinado

Actualizado el 08 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Prueba. La agrupación sinfónica universitaria solventó retos de estilo musical.

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                         La joven Azeneth Loásiga se lució en su desempeño como solista en el violín, en el primer concierto de la Orquesta Sinfónica de la UCR.  Marvin CaravacaLucida.
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La joven Azeneth Loásiga se lució en su desempeño como solista en el violín, en el primer concierto de la Orquesta Sinfónica de la UCR. Marvin CaravacaLucida.

La Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica, formada principalmente por estudiantes avanzados de la Escuela de Artes Musicales (EAM), con refuerzo de algunos profesores, realizó su primer concierto del año, bajo su nuevo director titular, Juan Manuel Arana, el miércoles 6, en el Teatro Nacional (TN).

Repertorio. Una selección variada de obras brindó la oportunidad a la orquesta universitaria de mostrar su desempeño en diversos modos musicales, tipificados por el estilo barroco del Concierto de Brandenburgo N° 3, en sol mayor , BWV 1048, del alemán Johann Sebastian Bach (1685-1750), parte de una colección de seis conciertos así llamados completada en 1721; siguió el modernismo soviético del siglo XX del Concierto para violín y orquesta, en re menor , opus 46, del armenio Aram Jachaturián (1903-1978), con la joven Azeneth Loásiga como solista en el primer movimiento de la obra, que se estrenó en 1940; continuaron los románticos compases vieneses del vals El bello Danubio azul, opus 314, que data de 1864, de Johann Strauss II (1825-1899), y las risueñas cadencias posrománticas de la Obertura Festival Académico, opus 80, escrita en 1880 por el alemán Johannes Brahms (1833-1897), para concluir con extractos de música incidental cinematográfica compuesta para las películas El gladiador (2000), por Hans Zimmer y Lisa Gerrard, y Superman (1978), por John Williams (n. 1932).

Desempeño. En el alegro inicial del Tercer Brandenburgo , obra instrumentada solo para cuerdas, el reto consistía tanto en mantener el ritmo marcado e insistente como la claridad de la textura polifónica y, en el alegro final, en sortear con precisión los rápidos intercambios de frases entre las tesituras instrumentales. Con esto, las cuerdas del conjunto cumplieron sin mayor dificultad, a la vez que mantuvieron afinada y sedosa la sonoridad.

Sonido proyectado con firmeza, digitación ágil, timbres variopintos, puntualidad rítmica destacaron en la prestación como solista en el violín de la talentosa joven Loásiga, que se lució con las piruetas técnicas y tímbricas de la cadenza , mezcla de la original escrita por el compositor y la sustituida por el legendario violinista David Óistraj, a quien Jachaturián dedicó el concierto. El apoyo de Arana y la orquesta se oyó enlazado.

En el famoso vals de Strauss, el director y el conjunto produjeron suficiente schwung (el acento rítmico característico del vals vienés), pero evitaron los ritardandi (súbita disminución del tempo) con que algunas interpretaciones buscan efectos exagerados, y con la Obertura de concierto de Brahms y la música para películas, Juan Manuel Arana y la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica plasmaron un sonido pleno y macizo, bien que, en ocasiones, no estuvo exento de estridencias.

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Para la función, el TN solo habilitó la luneta, que se llenó por completo, y el público fue pródigo en aplausos para los ejecutantes, en especial para la violinista Azeneth Loásiga. Tras la insistencia del auditorio, Arana y la orquesta complacieron, fuera de programa, con la Marcha imperial , del Imperio contraataca (1980), de John Williams.

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