Entretenimiento

Crítica de música: Opeth y lo mejor de dos mundos

Actualizado el 04 de abril de 2017 a las 10:31 am

Un gran regreso año y medio después de su primera visita

Entretenimiento

Crítica de música: Opeth y lo mejor de dos mundos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
Mikael Åkerfeldt (derecha) y Martín Méndez (izquierda) de Opeth. (Alejandro Gamboa)

Curridabat

A pocos grupos les sienta tan bien la renovación. En el caso de Opeth, ese proceso de cambio en su sonido ha sido tan profundo como constante.

Lo que primero probó en su disco Damnation, en el que se despidió de las voces guturales y bajó los decibeles, luego se convirtió en tendencia en sus tres últimos discos, cuyas influencias, más melódicas, se sumaron a la ya suficientemente amplia paleta musical que maneja la banda sueca.

De esa terna de álbumes, Sorceress (2016) es el que presenta una madurez y dominio más marcados, con mayor presencia que nunca de elementos del rock progresivo. 

LEA: Opeth puso a cantar al público tico por dos horas de concierto

En directo, sin embargo, el repertorio muestra tanto la faceta del “nuevo” Opeth como el de los cruentos riffs de antaño, de los pasajes cargados de energía, acentuados por la oscuridad que genera la profunda voz gutural de Mikael Åkerfeldt.

Su segundo concierto en Costa Rica nunca pretendió ser una muestra del Sorceress, sino de todo el bagaje que carga la banda, de esa versatilidad que les permite presentarse con gran suceso en las fronteras de la calma, como de la ira que explota en las distorsiones.

Cuando un grupo repite visita, siempre surge la duda de ¿cuál de sus conciertos fue mejor? La comparación acá quizá está de más. Si bien sus espectáculos son “sencillos”, la oferta musical es tan vasta que, en un solo concierto no puede haberse visto todo. El show de este domingo, y del 14 de julio del 2015 fueron equiparables en sensaciones, pero, a la vez, distantes en experiencias.

Mikael Åkerfeldt ha comandado Opeth desde 1991. En Costa Rica, se lució como showman. (Alejandro Gamboa)

Con Opeth, el sentimiento de euforia colectiva se mezcla con la atención que demanda la ejecución del grupo. Hay tanto que rescatar: las transiciones entre métricas perfectamente construidas, los coros emotivos que se contagian con emoción, las armonizaciones vocales tan significativas, las contundentes líneas de bajo, los efectos de guitarra seleccionados con sapiencia para cada riff y cada acorde, o la batería capaz de pasar con limpidez del “tarro” a momentos más jazz.

El grupo tiene la capacidad de ejecutar cada tema tal y como se escucha en disco, con una precisión rítmica admirable. La mezcla en el repertorio le da un valor agregado especial, donde incluso la banda se da licencias para jugar (como con un extracto del clásico de jazz Take Five, a dos guitarras) o interpretando una de las piezas de la noche que el público les pidiera (Master’s Apprentices).

Además, lo que ocurre entre un tema y otro, abre un diálogo fraternal entre el grupo y el público. Åkerfeldt se comporta como un “compa” más al acercarse con anécdotas o con comentarios jocosos que generan un vínculo de amistad estrecha.

El frontman es una especie de ícono del metal progresivo: prolífico y versátil, con aportes importantes no solo con su banda estelar sino también en sus otros proyectos, como Bloodbath y Storm Corrosion.

En el concierto en Pepper’s, el volumen general en más de una ocasión impidió que se pudiera apreciar con claridad su canto gutural o melódico. Pocas veces la euforia del público atenta contra la audición apropiada para disfrutar de la música. El mismo Åkerfeldt inclusive hizo referencia a esto, con cierta preocupación de que los vítores anularan su canto.

Dejando de lado el factor sonoro, el grupo evidenció que, para brindar un concierto espectacular, no es indispensable un espacio de gran aforo. El grupo genera una euforia de estadio en un lugar más pequeño, une a la audiencia en el headbanging y explica con su música porqué Opeth es una institución.

EL CONCIERTO

ARTISTA: Opeth

LUGAR: Pepper’s Disco Club

FECHA: 2 de abril

ORGANIZACIÓN: Black Line Productions

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Crítica de música: Opeth y lo mejor de dos mundos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota