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Crítica de cine: “Agentes secretos”

Actualizado el 25 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Juegos formales. ¿Quiere ir al cine?

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Crítica de cine: “Agentes secretos”

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                         Michael Fassbinder y Gina Carano simulan ser pareja en la nueva película del director Steven Soderbergh. ROMALY PARA LA NACIÓN.Acción dura.
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Michael Fassbinder y Gina Carano simulan ser pareja en la nueva película del director Steven Soderbergh. ROMALY PARA LA NACIÓN.Acción dura.

Gina Carano, con su belleza retadora, es psicóloga que ha pasado su tiempo entre las artes martes marciales múltiples. Eso le vale ganarse la confianza de un director renombrado como Steven Soderbergh, quien le entrega el personaje principal de su más reciente película: Agentes secretos (2011).

En cuanto a Soderbergh, en alguna ocasión dijo que se retiraba del cine y más bien ha sido todo lo contrario. Ahora se da gusto experimentando con sus películas, aunque los resultados no sean siempre los mejores, tal el caso de Agentes secretos .

La trama de este filme busca ser intensa y febril, pero los mismos juegos formales de Steven Soderbergh la detienen en ese impulso. Por ejemplo, los constantes usos de distintos filtros en una persecución, nos distraen del aliento mismo o propio de dicha persecución o cacería.

Igual sucede con sus cambios de formato, sus pasos de planos entre cortos y largos, los usos de la cámara en mano o no, del ritmo ralentizado o no, en fin, pareciera que el argumento es solo un pretexto para que Soderbergh haga sentir su presencia como director. Digo esto, sin disminuir la admiración que siento por dicho realizador y por su talento.

Aún así, cuando la actriz Gina Carano está en escena, todo se disminuye alrededor de ella: su presencia es fuerte y cuando pelea mucho más. En el filme, verán ustedes cómo una mujer es capaz de ser tan violenta, calculadora y cruel como cualquier hombre. No sé si alguien pensará que eso es parte de alguna reivindicación feminista.

El personaje principal tiene el eufónico nombre de Mallory Kane (Gina Carano). Ella es una agente secreta retirada que ahora vende su fuerza de trabajo a quien la contrate. Es la privatización de los agentes especiales o espías. En un momento de la historia, a Mallory Kane la contratan para un trabajo de Barcelona a Dublín, cuya mala intención es lograr la propia muerte de la impetuosa Mallory.

Cuando ella lo descubre, veremos de lo que es capaz. A la par de ella, la propia Nikita es versión en peluche de una agente con carácter psicopático. El filme se pone duro entre los continuos juegos formales de Soderbergh y con una música disfuncional que, más bien, parece venida de otra película.

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No nos podemos quejar de las actuaciones, excepto del español Antonio Banderas. El brillante elenco cumple bien con lo suyo. Eso sí, destaca por su seguridad y talento, cómo no, Michael Fassbender, actor irlandés de ascendencia alemana. También hay que elogiar el tono elegante que Michael Douglas le da a su personaje.

Aún con los reparos que hago a la vanidad formal de la cinta, porque afecta su esencia narrativa, es posible que eso guste a los formalistas. Por otro lado, aunque trivial, es posible que la acción capture a los seguidores del género. Por ambas razones, no está mal acercarse a este filme, pero con la paja tras la oreja.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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