Crítica de música: Juan Luis Guerra y 440 sabores
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Crítica de música: Juan Luis Guerra y 440 sabores

Actualizado el 01 de noviembre de 2015 a las 02:55 pm

El tiempo se hace corto para disfrutar al artista a plenitud

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La voz de Juan Luis Guerra se mantiene incólume a pesar del paso del tiempo. Lo mismo ocurre con la fuerza de su agrupación. (Melissa Fernández)

Algo le pasa a la voz de Juan Luis Guerra, tiene 58 años y sigue sonando como si fuera la de un cantante joven en sus mejores años de carrera: impecable y avasalladora. Algo bueno le pasa.

Al igual que sus dotes vocales, él, como artista, no se añeja. Su último álbum, Todo tiene su hora, es el motivo de su gira homónima y es responsable también de temas que, de seguro, con el paso de los años, se convertirán fácilmente en clásicos memorables.

Esa capacidad innata de sacar éxitos comerciales –como quien estornuda– atenta contra el tiempo y parece que una sola velada ya no alcanza para sonar todos esas canciones que uno creería que no pueden faltar.

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Como remedio para una eventual desazón, a última hora el artista y su orquesta entregaron un popurrí de "infaltables", pues solo así se podía complacer al exigente público para que no se fuera a casa sintiendo que el artista quedaba debiendo.

Antes de aquella presentación, la banda Los Ajenos se encargó de armar la fiesta con un espectáculo bien estructurado en el que, con pegajosos covers y algunas piezas propias, logró hacerle ver a la audiencia que valía la pena llegar temprano al lugar. En un show sin pausas, su media hora estuvo bien exprimida.

En cuanto al artista estelar de la noche, en una hora con 45 minutos el repaso del material nuevo y lo ya conocido fue sustancioso; la energía siempre amenazó con desbordarse, hubo campo también para los temas suaves y románticos, uno que otro merengue confesional y otras tantas piezas con sabores sin afiliación religiosa.

(Video) Juan Luis Guerra puso bailar a todo el Parque Viva (María Luisa Madrigal)

El repertorio de lo más incluyó De Moca a París, tema movido en el que Guerra hace dupla con su compatriota Johnny Ventura. Este, de hecho, aparecía en pantallas y se escuchaba en el sistema de sonido, aunque quizá más fuerte de lo deseable. Más que un invitado a la distancia parecía una garganta omnipotente.

Aquella fue una de las tantas sorpresas que ofreció la noche de un espectáculo que le saca todo el jugo a los recursos visuales para reforzar cada lírica, cada sentimiento y cada cadencia sabrosa que se escucha.

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La utilización de los videos juguetones no es exactamente nueva en el espectáculo de Juan Luis Guerra, pues lo ha usado antes incluso en conciertos que ha dado en el país. En esta ocasión, no obstante, las tres pantallas al fondo del escenario parecían quedarse cortas para las necesidades visuales de un espacio tan grande. En otras ocasiones, los juegos de luces frontales impedían poder ver con claridad las imágenes en movimiento.

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Sin embargo, hay claridad en que el recurso visual es otro de los puntos altos de un show que parece no tener momentos bajos, no hay momento en el que la mirada quiera perderse o las caderas quieran pausarse. El espectáculo, simplemente, no lo permite.

Detrás del espigado dominicano, la orquesta 4.40 es un batallón inquebrantable. Es la base en la que el artista se apoya para poder llegar a las alturas. Es un sostén permanente, un colectivo de magos del sabor.

Línea por línea hay solidez: en los coros, los vientos, la guitarra, el bajo, los teclados y el ensamble rítmico. Este, incluso tiene un espacio para lucirse con sendos solos de güiro y tambora dominicana. Aquellos pequeños instrumentos se convierten entonces en focos exclusivos de atención, por la sorprendente ejecución de la que son motivo.

En conjunto, los músicos se hacen cargo de interpretar una diversidad de ritmos y sabores que son tantos que no se pueden enumerar con los dedos de las manos. Con una oferta tan amplia, no hay manera de fallar, aunque el tiempo se haga corto.

FICHA TÉCNICA

EL CONCIERTOARTISTA: Juan Luis GuerraARTISTA INVITADO: Los AjenosFECHA: 31 de octubre, 2015LUGAR: Anfiteatro Coca Cola, Parque VivaORGANIZACIÓN: Move Concerts

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