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Fanáticos llevan su admiración al plano artístico

Ser un justiciero gracias al complejo arte del ‘cosplay’

Actualizado el 26 de abril de 2015 a las 12:00 am

Trabajo: Gracias a la caracterización, dos artistas expresan sus gustos por los héroes en convenciones nacionales e internacionales

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Ser un justiciero gracias al complejo arte del ‘cosplay’

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Cosplayers Tanya Bermúdez y Felipe Arley (Kenneth Barrantes)
Felipe Arley y Tanya Bermúdez son dos reconocidos cosplayers nacionales.  Ellos interpretan a Night Wing y Power Girl con sus trajes. | MELISSA FERNÁNDEZ.
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Felipe Arley y Tanya Bermúdez son dos reconocidos cosplayers nacionales. Ellos interpretan a Night Wing y Power Girl con sus trajes. | MELISSA FERNÁNDEZ.

Tanya Bermúdez y Felipe Arley comparten algo más que el amor. Esta pareja de novios son cosplayers y su afición por los cómics, juegos de video y películas los ha llevado más allá de ser seguidores de un personaje.

Hace dos años y algunos meses, se conocieron en una convención; luego, fueron coincidiendo en más actividades y llegó el flechazo. Se confirmó el romance cuando se enteraron de que ambos son creadores de trajes y personifican con gran talento a sus héroes o villanos favoritos.

Esta era la excusa perfecta para estar más tiempo juntos y dándose apoyo uno al otro.

Con mucho esmero y una buena dosis de talento, Tanya y Felipe se han convertido en maestros en la materia a la que dedican horas y horas de estudio para realizar los mejores trajes. Ella lleva nueve años en el cosplay y él se dejó encantar por esta afición hace siete.

Esta pareja es reconocida en territorio nacional por su excelencia y hasta han representado al país fuera de las fronteras con una nota perfecta.

En su tiempo libre y con sus propias manos, realizan los trajes, los accesorios y armas –de mentiritas– ; incluso preparan juntos presentaciones para ir a las convenciones.

Estos jóvenes, vecinos de Cartago, coinciden en que el cosplay no es solo un asunto de entretenimiento; ellos ya cruzaron la barrera del fan y viven su afición más allá; para ellos, esto es arte.

“No es algo barato; cuesta mucho conseguir algunos materiales y hay cosas que en el país no hay y se deben comprar en el extranjero”, confirmó Tanya.

Felipe asegura que la inversión de tiempo es un tema sensible. “Varias veces uno está construyendo un cosplay y el tiempo se acorta para alguna convención o presentación y hay que correr porque los detalles tienen que ser lo más exactos para que el personaje no pierda la identidad”, explicó.

A simple vista en la calle no los reconocen, pero gracias a su talento cuando están disfrazados sus seguidores los buscan para las fotos. | MELISSA FERNÁNDEZ.
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A simple vista en la calle no los reconocen, pero gracias a su talento cuando están disfrazados sus seguidores los buscan para las fotos. | MELISSA FERNÁNDEZ.

Experiencia.

Tanya, de 23 años, es asistente de analista químico. No tiene un solo álter ego, tiene varios. Una de sus favoritas es Power Girl; para efectos de los cómics es la prima perdida de Superman; sin embargo, para ella, es el escape del mundo real y significa convertirse en su heroína por unas horas.

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Tanya s afana en ser perfecta con sus creaciones y eso lo demuestra en sus cosplays . En el caso de Power Girl, invirtió tanto dinero como tiempo en la confección del traje y para la caracterización gasta cerca de dos horas cada vez que se transforma.

“Lo primero que debe hacer un cosplay es estudiar a fondo el personaje; los detalles son muy importantes porque entre más se apegue a la caricatura, más llama la atención”, explicó esta joven.

Esta pareja ha ganado varios concursos nacionales y, en enero, fueron los campeones de la conocida convención TNT, en México.

Para el traje y todo lo que significan costuras y tela, Bermúdez recibe ayuda de una experta: doña Mary, costurera del barrio.

Ella anda siempre en busca de cosas que le sirvan, ya que ella afina con sus manos los accesorios y retoques finales.

Los zapatos son unos de los aspectos más importantes y, ya que no consigue los adecuados, Tanya los transforma.

“El maquillaje es muy importante porque dependiendo del color de la piel puedes llegar a parecerte más o menos. Todo se consigue en Costa Rica, pero, por lo general, siempre hay que ir preparado para comprar algo en la calle”, comentó.

Los ojos y las pelucas son aspectos que nunca descuida para el cosplay . “Siempre se mandan a traer (los lentes de contacto y las pelucas) de afuera porque aquí son muy caros. La peluca de Power Girl la mandé traer a China y los lentes de contacto son de Taiwán”, detalló.

Adecuado. Su pareja es un justiciero de Ciudad Gótica. Entre muchos personajes, Felipe, estudiante de 25 años, se decidió a meterse en el traje de Robbin. El joven ayudante de Batman evolucionó , dejó de lado los colores vivos y se convirtió en Night Wing.

“La elección del personaje tiene mucho que ver en que uno se identifique con las historias. De Night Wing, me gusta que él, aunque perdió a sus padres, no se echó a morir por eso, como lo hizo Batman y, por el contrario, continuó luchando y avanzó en sus poderes para convertirse en un protagonista”, aseguró.

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Tanya está pendiente de los pequeños detalles. | MELISSA FERNÁNDEZ.
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Tanya está pendiente de los pequeños detalles. | MELISSA FERNÁNDEZ.

Felipe es amante de las manualidades y gusta de realizar trabajos en madera, gracias a esto tiene mucha habilidad en la creación de props (utilería y armas para los cosplays ); es más, es uno de los más buscados por otros colegas para que les confeccione los accesorios.

“Uso varios materiales, principalmente cartón, foam y pintura. Cada arma o cada prop lleva muchos días de trabajo y estudio para que sean lo más parecido a los originales”, recordó.

Se pone el traje de Night Wing en poco tiempo porque es un diseño sencillo; el secreto está en la armadura.

“La pintura se prepara poco a poco. Todo se pinta a mano para adecuar los moldes al cuerpo y que no halla error en los diseños”, dijo.

La fama ha llegado a sus vidas gracias a su creatividad. Los muchachos tienen sus páginas de Facebook y son seguidos por personas de Costa Rica y otros países. “En México una muchacha se le acercó a Felipe y, cuando supo quién era, casi llora de la emoción. Fue algo muy bonito”, contó Tanya.

Aunque no tienen súperpoderes, vuelen o luchen contra el mal; Tanya y Felipe creen que su afición los ha llevado a hacer felices a otras personas y eso, para ellos es una lección de humildad. “Cuando los niños se ilusionan al vernos con los cosplay es gran satisfacción”, agregó la fanática.

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Jessica Rojas Ch.

jessica.rojas@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Bachiller en periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Cubre temas de música nacional e internacional, además de informaciones de entretenimiento.

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