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Expectativa por Varekai , del Cirque du Soleil

El estreno resultó un negocio muy frío para cuidacarros y revendedores

Actualizado el 01 de junio de 2013 a las 12:00 am

Poco movimiento Aunque los cuidacarros guardan sus espacios desde hace una semana, oficiales de Tránsito les aguaron la noche

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El estreno resultó un negocio muy frío para cuidacarros y revendedores

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Cuidacarros y revendedores esperaban hacer su agosto pero de ese mes solo quedó la lluvia.

La presencia constante de oficiales de Tránsito impidió a los que llegaron tarde a Hacienda Espinal estacionar a los lados de la calle de entrada. Los primeros cuidacarros llegaron hace una semana para cuidar su campo. Ayer, eran seis viejos conocidos, acostumbrados a eventos masivos y muy celosos de su espacio, quienes vigilaban fuera del establecimiento.

“Podemos cobrar unos ¢5.000 por carro y cada uno tiene un espacio de 100 metros para parquear y cuidar unos 30 carros”, comentó Francisco Quesada de Desamparados. Un hombre se acercaba sigiloso por la rampa que sube de la ruta 27, asomándose para ver si lograba tomar un campo propio. “Ese ya se espantó; ya vio que está ocupado”, comentó Carlos Jiménez, otro cuidacarros.

Justo al lado, los revendedores aguardaban a potenciales clientes. Las entradas que poseía el comerciante improvisado, Mauricio Morales, eran apenas dos y pertenecían a la categoría Reservado A, que en la boletería oficial tienen un valor de ¢44.800.

“Soy el único que tengo entradas, ya se acabaron. Además, por el momento soy el único revendedor aquí”, aseguró Morales a eso de las 3 p. m., cuando aún quedaban tiquetes en boletería.

No eran las cuatro de la tarde cuando Mauricio Morales blandía dos preciadas entradas frente a cualquier vehículo que pasase enfrente. Tenía dos de ¢56.000 en su canguro azul, que ocultaba cuando veía a un oficial de tránsito o cualquier transporte con logo. Las vendía en ¢80.000 cada uno. Dos o tres autos se aproximaron, pero querían entradas para el próximo fin de semana o requerían más. “Siempre que hay un evento así, masivo, venimos varios compañeros a vender: hasta 50”, comentó Morales.

Morales aprovechó la última venta de entradas para el estreno, anunciada el jueves por la tarde, para abastecerse con 10 entradas de ¢56.000, las cuales vendió antes del atardecer del viernes. Ahora, dice, comprará las que sobren a los espectadores arrepentidos o a quienes tengan tiquetes que no van a utilizar.

Apertura. Si bien para los revendedores no hubo movimiento, decenas de espectadores se acercaron para adquirir las últimas entradas para la función inaugural.

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“Vinimos desde temprano porque nos dimos cuenta en el periódico que había entradas para hoy. No sé mucho del Circo del Sol; mi mamá sí porque los ha visto por televisión. Por eso decidimos venir”, manifestó Ana María Sandoval, de 70 años.

Alfredo González, ingeniero de 35 años, llegó sin saber que aún habían entradas para el show inaugural y se sorprendió muchísimo al saberlo. De inmediato, llamó a su novia para darle la noticia de que la cita circense sería ayer y no dentro de 15 días, como lo planearon.

“Le dije: ‘sabe qué, cambiaron los planes. ¿Puede venir hoy al circo?’ Y me contestó de inmediato que sí. Ella estaba muy contenta”, afirmó González.

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Alexánder Sánchez

asanchez@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Periodista del suplemento Viva de La Nación. Bachiller en Periodismo de la Universidad de Costa Rica. Su formación académica la complementó con trabajos estudiantiles en medios de comunicación universitarios.

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