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El showman tras el saco y la corbata

Actualizado el 03 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Además de dirigir una de las naciones más poderosas del mundo, Barack Obama se desmarca de sus antecesores al mostrar una imagen más accesible y más activa en el mundo del entretenimiento y el deporte

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Lejos de sus kilométricos viajes en el avión presidencial Air Force One, reuniones con grandes jefes de Estado y líderes mundiales, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tiene, detrás de toda su investidura, su lado farandulero, y le resulta prácticamente imposible escapar de los lentes del mundo del espectáculo.

Así sea por crear alianzas con figuras de Hollywood para su campaña de reelección, el ser elegido por revistas especializadas en moda por el arte del buen vestir y hasta apuntarse a ser cantante o humorista por una noche para romper el protocolo, el mandatario estadounidense es un irremediable imán de estrellas.

La demostración más reciente ocurrió el pasado sábado en la tradicional Cena Anual de Corresponsales, en el hotel Hilton de Washington. Allí, se brindó homenaje a reporteros que cubren la Casa Blanca, y es una actividad a la cual acuden editores, periodistas, dueños de medios de comunicación y celebridades del espectáculo.

El mandatario dirigió un discurso cargado de bromas, hasta para sí mismo, y el evento tuvo de anfitrión al humorista Conan O’Brien.

A la cita llegaron actores como Patrick Stewart, Bradley Cooper, Daniel Day Lewis, Scarlett Johannson, Michael Douglas, Sofía Vergara, Kevin Spacey y Claire Danes; los cantantes PSY y Barbra Streisand, y los directores de cine Steven Spielberg y George Lucas.

Otra prueba de su poder de convocatoria se dio en el camino a su segundo mandato, cuando compitió contra el líder republicado, Mitt Romney.

Una buena camada de artistas de Hollywood colaboraron en el financiamiento de su campaña.

La protagonista de Sex in the City , Sarah Jessica Parker, impulsó un video para incentivar la participación electoral y, de paso, dar donaciones a la campaña demócrata. A cambio de eso, rifó, con el permiso de Obama, dos pases para estar en una exclusiva cena en Nueva York con él y la editora de Vogue Anna Wintour.

Sin embargo, ninguna movida fue tan acertada como la de su amigo personal George Clooney. El actor montó en su casa en Los Ángeles una carpa donde recibió a unas 150 personas que pagaron cada una $40.000 para cenar con Obama, dijo la agencia AP. En esa ocasión, en mayo del 2012, recaudó $15 millones en esa noche.

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Luego, repitió la fórmula en agosto de ese año, pero en Ginebra, y con la modificación de que los participantes comieron solo con el canoso actor. Entonces, recaudó $650.000. La organización Americans Abroad for Obama, patrocinadora de la cena, dijo en su sitio en Internet que los invitados pagaron $15.000 por persona para cenar con Clooney, $5.000 para tomarse una fotografía y $1.000 para ir a una recepción antes de la cena.

En entrevista al canal Entertainment Tonight (ET), el presidente dijo acerca de Clooney: “Es un tipo estupendo”. Su esposa, Michelle, apenas le dejó terminar la frase para resaltar: “Y muy guapo”. Entre bromas, Michelle añadió que entre su esposo y el actor debía existir algún tipo de conspiración secreta. “Siempre que visita la Casa Blanca da la casualidad que yo estoy fuera en algún acto”, se quejó.

Su marido también reconoció el poder de atracción de Clooney entre sus empleados: “Cuando viene a visitarme veo mucho más personal a mi alrededor”. ¡Qué curiosa casualidad!

La señora Obama también tuvo sus minutos de fama (fuera de la vida política), cuando, ante los millones de espectadores en los pasados premios Óscar, reveló el anuncio más esperado de la noche, el ganador a mejor película: Argo.

Música y deporte. Si sus antecesores Ronald Reagan y Bill Clinton demostraron sus otras destrezas, el primero en actuación y el segundo tocando el saxofón, el gobernante estadounidense se quitó el saco para demostrar sus dotes como cantante .

Eso se evidenció en un recital en la Casa Blanca, en febrero del 2012, donde se rindió tributo a grandes artistas del blues .

Sobre el escenario se hallaban leyendas del género como B. B. King y Buddy Guy , además del cantante Mick Jagger. Le cedieron a Obama el micrófono y Guy le dijo: “¡Venga! Lo oí cantar a Al Green, así que ya tiene algo de experiencia; ahora, debe mantener el nivel. Tú puedes”. Una vez embarcado, cantó unas estrofas de Sweet home Chicago , ciudad de donde es oriundo.

En el plano deportivo, además, es conocida su afición al baloncesto y al golf. Además, sus labores lo han llevado a involucrarse en otras disciplinas como el futbol. Ejemplo de ello fue cuando los campeones de la liga local MLS, el Galaxy de Los Ángeles, visitaron en marzo la Casa Blanca.

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Barack Obama aprovechó para ofrecer su avión presidencial, el Boeing VC-25A, (Air Force One), a la Selección de Estados Unidos para su juego eliminatorio contra México. “¿Quieres abordar el Air Force One para ir a México? Todavía podemos arreglar eso”, dijo intentando convencer a Landon Donovan, retirado voluntariamente del equipo, que, al final, arrancó un empate sin goles del Estadio Azteca.

Sin dejar la seriedad con que aborda temas políticos, Obama encuentra espacios para el showman bajo el traje y la corbata.

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