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Viva: 30 años en el corazón de la cultura y el espectáculo

Actualizado el 19 de mayo de 2017 a las 10:40 pm

Desde el 18 de mayo de 1987, han sido innumerables las ediciones, las coberturas y las experiencias de quienes han pasado por las páginas de la revista. Las transformaciones también han sido muchas, pero el palpitar sigue siendo tan fuerte como en sus inicios

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Viva: 30 años en el corazón de la cultura y el espectáculo

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Viva celebra tres décadas de compartir lo mejor del acontecer artístico nacional e internacional y las figuras cuyas vidas nos apasionan. (Dominick Baltodano)

Se cumplían 100 años del nacimiento de Hollywood, tres cuartos de siglo desde el naufragio del Titanic y Salvador Dalí festejaba su cumpleaños número 83.

El zoológico Simón Bolívar, maravillado por la donación del tigre de bengala Káiser hacía planes de construirle una casa, mientras los actores Mia Farrow y Woody Allen anunciaban su sorpresa al enterarse de que venía en camino un bebé, el único hijo biológico fruto de su matrimonio.

En medio de tan pintoresco contexto, el 18 de abril de 1987, nació Viva , una revista que hoy también festeja su aniversario: 30 años entre las páginas de La Nación.

Por supuesto que, a lo largo de tres décadas, la ley del cambio que gobierna cualquier existencia no ha obviado a la revista. Las primeras ediciones tenían una combinación de páginas en blanco y negro y algunas pocas en color; incluían informaciones de ciencia, tecnología y salud y la mayoría de los artículos se centraban en acontecimientos internacionales.

Ricky Martin, 2007
Sting, 1994

José David Guevara, hoy director de El Financiero , formó parte del primer equipo de redactores de Viva , liderado por Eugenia Sancho y Rogelio Benavides ( Tía Zelmira ).

Su primer trabajo para la sección fue una entrevista con el titiritero Manuel Lico Font. La segunda, de hecho, no tenía nada que ver con el mundo del espectáculo. A Guevara se le encargó una entrevista con Antonio Álvarez Desanti –hoy candidato presidencial del Partido Liberación Nacional–, pues era el presidente ejecutivo más joven del gabinete.

En ese entonces, las páginas de Viva cedían espacio a figuras de cualquier esfera e, incluso, a personajes que no llevaban una vida pública.

El mayor cambio llegó cuando el exdirector de La Nación , Alejandro Urbina, tomó la decisión, en el 2005, de hacer emigrar todas las informaciones que no fuesen dignas del aplauso. Así, la revista se concentró en temas culturales, espectáculos y farándula.

Otro gran cambio en el suplemento llegó con el rediseño del 2008, cuando la sección se llenó de color rosa y asumió una apuesta gráfica más fuerte y arriesgada.

Iron Maiden, 2008

“Tiene que verse actual en diseño, llena de color. Se puede jugar con los colores, la tipografía, los espacios”, afirma la diseñadora gráfica Kamsiú Sing.

Los cambios tecnológicos y el auge de las redes sociales y de las informaciones de primer minuto fueron otros de los factores que han obligado a Viva a sufrir una transformación.

“Es un cambio que hemos sufrido todos los medios de comunicación”, comenta el editor Robert Lee. “Pasamos de ser un medio netamente diario a uno electrónico. Radio y televisión siempre eran más inmediatos, pero nosotros éramos más pausados y pensábamos en enfoques distintos para el día siguiente. Creo que ese es el principal paso que ha dado Viva ”, considera.

En medio de sus primeros pasos en aquel desconocido mundo del Internet, el periodista Gustavo Sánchez estuvo a cargo de dos blogs : La butaca y El rincón de la farándula , el cual vio su punto más alto con la participación de la tica María José Castillo en el programa Latin American Idol.

Puñado de anécdotas. En las páginas de la revista han estampado su firma decenas de periodistas. Muchos de ellos emprendieron otros caminos, pero aún atesoran algunos de los recuerdos.

Gerardo González, quien cubría la fuente de Música, jamás podrá olvidar el día en que fue enviado por el periódico para entrevistar en Miami a Ricky Martin por la publicación de su libro Yo (2011), en el que confesaba detalles de su preferencia sexual.

Joaquín Sabina, 2006
Britney Spears, 2008

Marcela Quirós, por su parte, aún tiene fresca la imagen de Shakira, como de 18 años, corriendo por un hotel previo a un desayuno con la prensa. “Ella se sentía frustrada porque su carrera no despegaba. A veces la veo y digo: ‘Parece mentira’”.

La periodista también tuvo la oportunidad de entrevistar a Rubén Blades, quien para entonces era su “ídolo”. No podía externarlo, pero le embargaba la emoción. “Cuando uno es periodista, trata de alejar sus aficiones del trabajo, porque uno no va a ir de fan a entrevistar al artista. Pero yo había seguido toda su carrera...”.

Viva también se ha adentrado en las vidas y obras de artistas del teatro, la danza, las artes visuales y la literatura, entre otros aspectos del mundo cultural. Así, entrevistas con figuras de renombre mundial como Spencer Tunick, José Saramago o Isabel Allende han protagonizado portadas de la revista, así como reportajes sobre el gremio cultural tico –incluyendo escándalos como el descalabro del Festival Internacional de las Artes 2015 y las agitadas arenas políticas del Ministerio de Cultura y Juventud–.

El contacto con grandes figuras del espectáculo suele ser el más llamativo al rebuscar en los recuerdos de quienes pasaron por la revista: “Haber conocido artistas, tomarse un café con Sabina, haber almorzado un día con Aleks Syntek en Friday’s, haber llevado a Beto Cuevas a la soda del frente a comprarse un pan dulce porque tenía hambre en medio de una sesión de fotos en el estudio...”, enumera el fotógrafo Garrett Britton.

El Cascanueces, 2012
FIA, 2012

David Vargas, quien fue periodista de Viva y fotógrafo de Tiempo Libre (que se publicaba los viernes, como suplemento independiente), reconoce que la posibilidad de asistir a un concierto de manera gratuita podría ser uno de los aspectos más envidiables del oficio.

“Es que es mucho más complicado de lo que parece, más que todo porque la gente solo ve un textito pequeño con la firma de uno y puede creer que escribe cinco veces al día, pero hay un montón de trabajo que hacer antes de poder sacar ese textito ya depurado”, explica.

Uno de los recuerdos que siguen a flor de piel en él es el de la cobertura del primer concierto de Aerosmith en Costa Rica (1994), en el que la multitud aplastó a un joven en las afueras del Estadio Nacional. Robinson Gamboa perdió la vida y el concierto pasó de las páginas de Viva a la sección de Sucesos.

Hay otros amargos recuerdos que tienen que ver con los errores humanos que pueden cometerse frente a un teclado.

Guevara, por ejemplo, nunca olvidará la primera pifia de su carrera periodística: la escritora Carmen Naranjo había publicado un libro de poesía y él se refirió a ella como Carmen Granados, la folclorista.

De otras equivocaciones también han surgido aprendizajes, como el día en que Viva anunció la muerte del roquero argentino Gustavo Cerati.

Luego de que la noticia se tornó viral, la cuenta de Viva en Twitter experimentó una explosión de nuevos seguidores. “A partir de ahí nació el hashtag#peladanacion , y fue cuando nos dimos cuenta verdaderamente del impacto que tenían las redes sociales”, explica el editor Lee, quien asegura que el incidente derivó en prácticas periodísticas más minuciosas en un mundo digital que cambiaba vertiginosamente.

Puerto Limón, 2003
Nadie me quita lo bailao, 2003

“Hacemos un entretenimiento responsable”, asegura. “No nos interesa la primicia, sino que las personas involucradas nos confirmen”.

“Fue una cadena de errores con el peor resultado. Definitivamente, aprendimos mucho y nos ha servido durante muchos años de experiencia, y nos ayudó a dimensionar el impacto en redes sociales que tiene una información, porque me llamó hasta la encargada de prensa de Cerati para pedir explicaciones”, coincide la exeditora de Viva , Doriam Díaz.

Libertad de criterio. Aunque no todo ha sido color de rosa en la historia de Viva , la revista ha cedido al periodismo nacional varios triunfos en favor de la libertad de prensa.

Dos de ellos han tenido que ver con la labor del crítico de Cine y Teatro William Venegas, a quien se le negó la entrada al teatro La Máscara por considerar que sus artículos eran dañinos para el quehacer del local.

Tras considerar que se trataba de una violación al derecho a la información, Venegas y La Nación acudieron ante la Sala Constitucional, la cual dio lugar al recurso.

Concierto de Derechos Humanos, 1988
Eulalia, 1987

“Eso se convirtió en un documento importantísimo sobre la libertad y la necesidad de la crítica en los espectáculos públicos. Fue un gran avance en cuanto a la libertad de expresión. Desde ese momento, a ningún crítico se le puede prohibir la entrada a un espectáculo público en Costa Rica para hacer su crítica”, dice Venegas con gran orgullo.

El otro caso tiene que ver con la publicación de un fotograma de una orgía de la película Ojos bien cerrados , de Stanley Kubrick, por la que la Oficina de Control de Espectáculos públicos acusó a La Nación de ser un “periódico pornógrafo”.

En los tribunales, el medio logró demostrar que el cine de Kubrick es arte y se abrió camino a la publicación de desnudos en sus páginas, siempre y cuando tengan un interés artístico.

Han transcurrido 30 años desde la primera edición de Viva , pero la revista no flaquea en su misión de marcar historia en la esfera artística y cultural, con el pecho erguido frente a los retos que los nuevos tiempos han traído consigo.

“El Viva de hoy no es el Viva con el que yo comencé” , admite Venegas. “Yo digo que Viva sí es un organismo muy vivo. El Viva de hoy no va a ser el de mañana, ni el de ayer”.

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Gloriana Corrales

gloriana.corrales@nacion.com

Periodista de Revista Dominical

Periodista en la Revista Dominical de La Nación. Es graduada de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la UCR. 

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