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Encuentro duró una hora

Presidenta visitó ayer a su exprofesor Lencho Salazar

Actualizado el 27 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Preocupada Laura Chinchilla tocó acordeón ayer junto al folclorista, quien se encuentra afectado por problemas cardíacos

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No todos los días se recibe en la casa a la presidenta de la República; sin embargo, ayer, el folclorista nacional Lorenzo Lencho Salazar le abrió las puertas de su hogar a la mandataria Laura Chinchilla.

Fue a eso de las 4 p. m., cuando el músico se asomó por la ventana de su casa, en Los Lagos del Coyol de La Garita, en Alajuela, y vio la sonrisa de aquella mujer a quien le dio clases de Música y que hoy gobierna Costa Rica.

La presidenta visitó a su exprofesor para asegurarse de que estuviera bien. En los últimos años, Salazar ha padecido problemas cardíacos.

“Lencho tiene un importantísimo significado para todos los costarricense. Él siempre alimentó el alma nacional y es de los pocos folcloristas que nos quedan de la meseta central”, dijo Chinchilla.

Por su parte, el músico costarricense se mostró inmensamente alegre y agradecido con la visita.

“No sé cómo explicar el cariño y el amor con Laurita, porque ella fue una de las alumnas preferidas mías del Castella”, aseguró Salazar.

Con mucha música. Durante la estadía, que se prolongó por casi una hora, Chinchilla recordó sus tiempos de estudiante y aquellos momentos que compartía con su maestro. Ahí cantó junto a Lencho El ángel que yo adoro.

Además, Chinchilla le pidió el acordeón al músico, y juntos interpretaron algunas canciones que practicaban en las clases.

La presidenta recordó que, en más de una ocasión, su profesor animó fiestas en su casa.

“Lencho siempre estuvo muy cerca de nosotros, muy cerca de nuestra familia. Muchas de las fiestas de mi casa cerraban con la música de Lencho”, expresó.

La presidenta recalcó que, además de la música, los unía la atracción por la pintura, ya que ambos eran admiradores y amigos de Chepito Ureña.

Lencho, a flor de llanto, le dio una bendición muy especial a la presidenta, recordándole que ella siempre fue y será “mi chiquita chineada”.

Al final de la visita, Lencho manifestó que aunque no podía ofrecerle nada material, sí tenía su corazón y le entregó un disco con sus mejores canciones.

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