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En una boda que reunió a 80 invitados, la pareja se casó por lo civil anoche

Elegancia y música clásica testigos del ¡sí!

Actualizado el 18 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Con la entrada de la novia en total misterio, anoche se celebró el matrimonio entre el expresidente Óscar Arias y la abogada Suzanne Fischel, en la casa del exmandatario en Rohrmoser

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En una ceremonia totalmente privada que destelló elegancia, con fuegos pirotécnicos y reunió únicamente a familiares y contadísimos amigos, el expresidente de la República, Óscar Arias contrajo matrimonio anoche con su novia de tres años, la abogada Suzanne Fischel.

La unión se desarrolló en la espaciosa casa del Premio Nobel de la Paz, en Rohrmoser, y convocó a 80 invitados, quienes se fueron acercando a las 7:45 p. m., al menos los primeros de ellos, cuando la cita de llegada era a las 8 p. m.

El exmandatario pasó todo el día en su residencia, mientras que la novia aguardó en su casa, en San Antonio de Escazú, alistándose y cumpliendo su promesa de que el novio no viera el vestido, color champán, mismo que le diseñó Sonia Chang. Allí un estilista y un maquillista de Morphosis se encargaron de peinar y poner tonos naturales sobre el rostro de Fischel, para dejarla lista para la ocasión.

Los medios de prensa estuvieron rodeando desde varias horas la casa de Arias, atentos a la llegada de la novia pero, bajo un total hermetismo de parte del cuerpo de seguridad, respecto a por cuál de los dos accesos a la residencia entraría la novia, esta última burló a la prensa, minutos antes de la ceremonia y nadie la vio pasar.

Pasado el capítulo, los invitados más conocidos aparecieron casi en fila, en un lapso de cinco minutos. Los autos que los traían se detenían frente a la entrada, bajaban y cuando terminara la fiesta volverían por ellos. El precandidato liberacionista y hermano de Arias, Rodrigo Arias, llegó solo y dio sus felicitaciones antes de ingresar.

“Estoy contento y deseándole toda la felicidad del mundo a él y a doña Suzanne, que se merecen todo lo mejor. He visto la felicidad de los dos en los últimos días; yo, como familia, me siento igualmente feliz, y hoy venimos a pasar una ceremonia y una actividad con un grupo pequeño de amigos”, dijo Rodrigo. “Yo quiero desearles que Dios los acompañe. Hablé (con Óscar) en la mañana y estaba preparándose tranquilo, con mucha ilusión... No estaba nervioso”, describió.

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Consultado sobre el regalo (aunque no pedían) confesó que ya lo tenía listo pero era una sorpresa. “No les voy a decir todavía”.

También le preguntaron cuándo le tocará vivir lo mismo, y entre risas agregó: “Eso no depende de uno, sino de Dios que aparezca la persona que sea la compañera, ¡si es que aparece!, pero, en general, estoy muy contento”, señaló Rodrigo Arias, descartando, de paso, que se apuntara a bailar.

Más atrás se bajó de un auto 4x4 la exministra de Salud María Luisa Ávila, quien venía con su novio Eduardo Solano y la exministra de Cultura, María Elena Carballo.

Ávila aseguró que no se quedaría sentadita en la silla, pues iba dispuesta a bailar.

“Muy contenta de que don Óscar haya encontrado una persona con la que se complementa tan bien y se ve tan feliz; por supuesto, les deseo muchos éxitos a ambos” Sobre su vestido, añadió que la empresaria y amiga personal Amanda Moncada la asesoró, y, al igual que don Rodrigo, le nació dar un regalo de bodas. “Compramos un pequeño detalle que simboliza el amor, la unión y la felicidad; es un regalito pequeño de plata diseñado para que lo usen en la casa, algo útil”.

Minutos antes de las 9 p. m., comenzó un colorido juego de pólvora, del que suponemos, anunciaba que el nuevo matrimonio era oficial.

La Defensora de los Habitantes, Ofelia Taitelbaum fue otra que confesó llegó a disfrutar y a acompañar a su amigo Arias en este momento tan especial. “Espero poder bailar y que alguien me saque, porque vengo solita... ¡vamos a ver!”, añadió.

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