Entretenimiento

Crítica de TV

Crítica de televisión: El Chinamo, la sombrilla de estilos

Actualizado el 18 de diciembre de 2014 a las 12:00 am

Mezcla de estilos convierte a El Chinamo en un bazar audiovisual

Entretenimiento

Crítica de televisión: El Chinamo, la sombrilla de estilos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Un chinamo etimológicamente no es un bar, sino un lugar donde hay de todo, donde se puede comprar comida de turno y criolla. Aquí parece que encontramos algo interesante: pudiera ser que tras 14 años, ya estemos viendo un poco de deterioro de la premisa.

El ambiente mostrado remite a una disco, alimentándose de típicas dinámicas de animación de evento, que poco efecto tienen en la pantalla.

El programa trata de cumplir con la parte de la variedad, eso hay que rescatarlo. Así pues, la edición de este año trae de propuestas nuevas en una mezcla con lo conocido.

El Chinamo recibe criticas fuertes por poca innovación. Fotografía: Jonathan Jimenez
ampliar
El Chinamo recibe criticas fuertes por poca innovación. Fotografía: Jonathan Jimenez

Lo visto. El chinaoke tiene una producción más pobre que en otros años, con material posproducido y poca producción de campo, resultando menos costoso. La propuesta es nimia; a pesar de que contiene alguna referencia a lo político, no presenta un fondo. No impone un humor crítico, sino meramente relator. Una pena, ya que el soporte tiene mucho potencial.

La Erre, comuna de producción veterana ya en este espacio, mantiene un sentido del humor que no necesariamente calza con el tono de El Chinamo . Es muy mecetacentralino, con valores un poco globales y otros muy locales como para calzar en una lectura generalizada de la audiencia; sin duda, es un contenido que puede ser más consumido de manera selectiva que de forma masiva.

Lo nuevo. La plancha son irrupciones musicales insertas en una historia, que unas veces se entienden y otras no.

Funciona de manera sencilla pues es una mecánica que permite sujetar patrocinios y, a la vez, puede ser entretenido, lo cual se complica toda vez que la trama es confusa.

Aquí hay que llamar a la reflexión. Puede ser muy popular el término “plancha”, pero siendo prudente tiene una connotación despectiva en ocasiones –la música para planchar–, por lo que redundar en esos conceptos, junto con segmentos teatrales donde dos mujeres se jalan el pelo y pelean por un hombre, podría pactar una escritura patriarcal y violenta de la sociedad.

La pregunta es: ¿Es esto conveniente en el marco en que actualmente vivimos? La intención es buena; representa una novedad, pero queda debiendo en este asunto.

PUBLICIDAD

Si a lo anterior le sumamos los diálogos de Carlos Álvarez con personajes ficticios que telefonean al show , hay una buena razón para tomar con seriedad la segmentación de horarios para adultos y repasar los reglamentos al respecto.

El Mago Navas presenta algo nuevo heredado de programas de magia callejera.

Sin embargo, la realización no apoya los trucos del mago. No basta la fe que pudieran dar las personalidades de su autenticidad, pues efectos estridentes, virajes de color y una edición muy trepidante echa a perder el esfuerzo de credibilidad que el mago cultiva.

Mejor hacerlo en un plano continuo, cualquier mago se prepara para no necesitar efectos visuales o sonoros y ser convincente en vivo.

Otros. Espacios como Chicken News –sección de preguntas de broma– crean una disonancia alrededor de la marca de El Chinamo –buena o mala, marca al fin– pues no hay estilo ni en la parte titular ni en el estilo visual… ¿Por qué no fortalecerse llamándola Pregunta Chinamo? Al menos se crearía una aliteración en torno al nombre del espacio y no un divorcio tal cual.

Hoy, El Chinamo nos muestra algo similar a un directorio local de servicios: tiene de todo, muchos colores, estilos y tonos, pero eso no es bueno.

La referencia no va en el sentido del mosaico variado, sino en la carencia de estilo y congruencia de su producción.

La Erre, el Mago Navas y la sección de gallina: cada uno tiene su estilo que merma las posibilidades de producir con estilo propio y contrasta con la producción interna.

La intención de ser un bazar variopinto no alcanza; esto es un producto de comunicación que debe ser curado y meditado en sus extremos.

La facilidad de producir contenidos mediante fuentes externas y ampararlos bajo la misma sombrilla puede ser barato y sencillo, pero no necesariamente lo mejor para el producto en sí.

Ojalá pueda ver el programa y sacar sus propias conclusiones sobre el ejercicio de este año.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Crítica de televisión: El Chinamo, la sombrilla de estilos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota