Entretenimiento

Actividades exigen gran sacrificio de los padres

El mundo de la danza joven mueve grandes sumas de dinero

Actualizado el 01 de junio de 2014 a las 12:00 am

Entretenimiento

El mundo de la danza joven mueve grandes sumas de dinero

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
Para los jóvenes bailarines, convenciones como Jump son una oportunidad. La participación en esta cita implicó pagar $250 (¢140.000). Jonatan Jiménez/ LN

Las clases, los vestuarios, las presentaciones y los seminarios que están implicados en la práctica de la danza a nivel competitivo, lleva a los padres de familia a invertir miles de colones con tal de que sus niñas cumplan el sueño de ser bailarinas.

María Laura Pardo, propietaria del estudio Danceworks, en Escazú, explicó que en el país es posible encontrar academias que cobran mensualidades que van desde ¢33.0000 (una hora semanal de clase) hasta anualidades que superan los ¢1,2 millones (unas 20 horas de clases por semana).

Sumado a eso, los padres invierten en vestuarios, maquillaje para las presentaciones, meriendas y gastos de viaje para aquellos jóvenes que van a competencias en el extranjero.

“Es una inversión. Son chicos que crecen con disciplina y se alejan de los vicios. Hay papás que ven el valor de esto y prefieren pagar las clases de danza que ver a sus hijos en otras actividades”, acotó Pardo.

Para los chicos, la danza también es un sacrificio, pero es un precio que están dispuestos a pagar.

“Yo estudio normalmente de las 8 a. m. a las 4 p. m.; llego a casa, hago tareas, estudio y me voy a bailar. Es algo cansado, pero me gusta tanto que no importa”, confesó Alexandra Bejarano, de 14 años, de la academia Body Motion.

Sentada entre seis amigas, María José Castañeda es la única que quizá podría valorar la danza como una profesión.

“Es algo que me gustaría, pero aún no estoy completamente segura”, manifestó la joven de 15 años.

Sus compañeras Raisa Jiménez y Francesca Borsani coincidieron en que es una profesión que podrían complementar con el estudio de cualquier otra carrera.

Madres de familia como Sylvia Orlich y Yalena Trigueros, cuyas hijas estudian en Jazzgoba, aseguraron que no importa lo que sus pequeñas decidan en el futuro, sino lo que disfrutan en el presente.

“A nuestra hija le enseñamos a disfrutar de la danza, que no lo vea como algo competitivo sino como algo que puede disfrutar en este momento”, concluyó Orlich.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

El mundo de la danza joven mueve grandes sumas de dinero

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota