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Comentario de Marta Ávila

Crítica de danza: Existencialismo dancístico

Actualizado el 30 de julio de 2013 a las 09:10 pm

Continuidad: Este trabajo es parte de la saga sobre el tema que ha venido desarrollando el autor

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Crítica de danza: Existencialismo dancístico

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El grupo independiente ImagoDanza presentó su última producción denominada Justo un año después de que el mundo no se acabó . Esta agrupación fue creada hace tres años por Rogelio López y Luis Piedra, y para cada montaje invitan a diferentes bailarines del medio nacional o internacional. La presentación de este trabajo debemos verla como parte de una saga sobre el tema que ha venido desarrollando el autor; es decir, un episodio más, ya que la propuesta se mantiene dentro de la misma poética que le hemos visto, en los últimos espectáculos.

 ImagoDanza presentó de Rogelio López su última producción interpretada por un quinteto.  | FABIÁN HERNÁNDEZ PARA LN
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ImagoDanza presentó de Rogelio López su última producción interpretada por un quinteto. | FABIÁN HERNÁNDEZ PARA LN

El coreógrafo parte de textos motivadores de autores como Eduardo Galeano, Goethe, Edgar Marín y Fernando Hurtado, los cuales se escuchan en la voz en off del propio López, quienes reflexionan sobre la identidad cultural, los daños ambientales y la intolerancia a la diversidad sexual.

En la primera parte, utiliza un videocreación, producido por el Canal 15 de la Universidad de Costa Rica, el cual recoge imágenes de su anterior trabajo para ubicar a los espectadores en la saga de Justo…. También participa en el diseño de escenografía Carlos Schmidt, y en el vestuario Micaela Piedra, así como en la iluminación Telémaco Martínez. Estos colaboradores aportan significativamente en la plástica del autor, ya que cada uno contribuye a dar volumen, texturas y matices a los movimientos y gestualidad del elenco, que en esta oportunidad estuvo conformado por los bailarines Christopher Núñez, Hazel Torres, Ana María Moreno, Fabián Arroyo y William Retana.

De igual forma, la música original del espectáculo es responsabilidad de Fabián Arroyo, quien construyó con varios intertextos de Rafael Chávez, Schubert y Hindemith una banda sonora con muchos contrastes.

En la interpretación, el coreógrafo supo sacar provecho al quinteto y, a cada uno, le dio un papel de acuerdo con sus posibilidades interpretativas y corporales. Como siempre, Arroyo se lució con su voz y habilidad en el movimiento. En Christopher Núñez vimos mayor manejo en el discurso corpóreo y proyección escénica. En el papel de la mujer de tierra a Hazel Torres la observamos segura, mas un poco fría y sin tanta proyección como en otras ocasiones.

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Caso contrario fue el de Ana María Moreno, quien demostró aplomo y plasticidad en sus ricas rutinas y ángulos corporales con los que construyó el papel de la inesperada muerte. No obstante, en la sección del almuerzo final le faltó fuerza en sus caminadas.

Del joven William Retana, representando al otro hermano, le vimos acople y sincronía con sus experimentados compañeros.

A nivel de composición la obra se mantiene en lo teatral, ya que hilvana lo gestual con variaciones dinámicas, para jugar con un simbolismo en el que predominan banderas, mapas, canciones y otros elementos que recuerdan la identidad en una sociedad cambiante y en decadencia. En general, este montaje tiene algunas escenas más ricas que otras; sin embargo, una a la que le faltó más pulimiento y desarrollo es en la que se utiliza la bandera de la diversidad.

Así como no se acabó el mundo en 2012, la danza en nuestro país no se detiene, ni tampoco este autor que sigue produciendo sistemáticamente.

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