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Crítica de danza: Historia de vida escénica de Fred Herrera

Actualizado el 17 de marzo de 2015 a las 12:00 am

Desafío El trabajo de Fred Herrera es una gran empresa creativa

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Crítica de danza: Historia de vida escénica de Fred Herrera

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Intensidad. En la ejecución de las dos obras, Fred Herrera logra momentos de mucho dramatismo. Mayela López.

El espectáculo Odisea corporal. De la pantomima a la danza butoh está constituido por dos obras unipersonales ejecutadas de manera magistral por Fred Herrera. La primera se titula Los ladrones de la perla , y fue estrenada en Francia en 1989, y la segunda es Gigante de sal , de la que vimos una primera versión en el 2013. Ambas tienen con una duración de 45 minutos y un intermedio.

Se podría decir que ver el programa es como hacer un viaje a través de la vida escénica de Fred Herrera, quien se desempeña como creador e intérprete de todo el texto dancístico. Cabe recordar que él se inició como mimo, cuando viajó a Francia a mediados de los años ochenta, y trabajó al lado de grandes maestros de la pantomima y, una década después, desplazó su búsqueda e intereses creativos hacia el oriente, lo que le permitió debutar en la danza japonesa butoh, en el siglo XXI.

En ambos lenguajes, Herrera se mueve con precisión, eficacia y propiedad como intérprete, muestra un gran espectro de cualidades de movimiento y volumen de expresividad.

De igual modo, como creador, sabe poner en el escenario los recursos necesarios para plantear su discurso con coherencia y economía simbólica.

Con la primera obra Los ladrones de la perla –la cual fue construida dentro del lenguaje del mimo y aderezada con humor–, Herrera tocó el tema de la vanidad y la avaricia humanas. De manera ingeniosa, el autor dibujó con sus gestos y desplazamientos a varios personajes arquetípicos, entre los que destacan un pescador de perlas, el avaro mercader y una sensual doncella. La justicia también estuvo presente, a través de la caracterización de un policía y de un juez; la vida del fondo del mar la representó mediante una sirena, y no podía faltar un ladronzuelo.

Estos personajes brotaron en el escenario vacío de escenografía e interactuaron uno tras otro, luego de un leve cambio corporal de Herrera, y así lograron atrapar a la audiencia durante el extenso relato. Todos estos seres animados aparecieron debajo de un traje blanco que recuerda al protagonista de la comedia del arte: Pierrot.

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Después de la pausa, Herrera se apropió de la estética del Butoh y ejecutó Gigante de sal , y nos mostró más que personajes: fuertes imágenes y diversas sensaciones derivadas de las experiencias que se pueden generar al estar en contacto con el inmenso mar.

Este es otro viaje. Parte del placer de escuchar el arrullo de las olas y se sigue hasta sentir la potencia y destrucción que puede causar cuando en él, se conjugan otros aspectos atmosféricos.

En esta puesta, quiero destacar que la cercanía con el intérprete me permitió degustar con mayor detalle el buen manejo de los aspectos de la plástica escénica, como las pinturas en el cuerpo, las telas y los elementos de utilería que potenciaron el dramatismo corporal y la belleza de los densos movimientos. Gigante de sal es un trabajo que se disfruta más en la intimidad.

Finalmente, detallo que para estas dos coreografías se utilizaron marcos sonoros al estilo collage y un diseño de iluminación acorde con las acciones que se ejecutaban.

Ficha técnica

Odisea corporal. De la pantomima a la danza butoh

COREOGRAFÍA, DIRECCIÓN E INTERPRETACIÓN: Fred Herrera.

FECHA: Viernes 13 de marzo.

HORA: 8 p. m.

LUGAR: Gráfica Génesis.

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