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Crítica de danza de ‘UNA Danza Joven’: Una diversidad de estilos

Actualizado el 22 de agosto de 2016 a las 12:00 am

El numeroso elenco dio muestra de entusiasmo y derroche de energía

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Crítica de danza de ‘UNA Danza Joven’: Una diversidad de estilos

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UNA Danza Joven es un proyecto académico de la Escuela de Danza de la Universidad Nacional que permite a sus participantes enfrentarse a retos impuestos por los coreógrafos invitados y, a su vez, reta a los creadores a resolver sus propuestas con elencos numerosos.

Para la temporada 2016, los convocados a desafiar a los estudiantes con sus ideas y propuestas coreográficas fueron Alex Catona, Andrea Vargas, Erika Mata y Andrea Catania. Esta es la razón por la cual el espectáculo no puede tener unidad estilística. Al contrario, por su naturaleza, el resultado fue un mosaico en el que convergieron los diversos lenguajes que cada autor cultiva.

De Alex Catona, vimos en el vestíbulo del teatro un trabajo en progreso de corte experimental, en el cual combina la instalación audiovisual y movimientos cargados de emociones por parte de los intérpretes.

Por su parte, la bailarina y maestra de las danzas de la India Andrea Vargas, con la creación denominada Nava rasa , expone, mediante cinco episodios, sensaciones que remiten a emociones comunes en cualquier sociedad, como el miedo, la vitalidad, la tristeza, la furia, lo heroico, el odio, la sensualidad, la tranquilidad y la sabiduría.

En este ejercicio de acercamiento a un tipo de movimiento poco frecuente en nuestro medio, los doce bailarines realizaron un esfuerzo significativo, y lograron limpieza en la ejecución e interpretación. Tanto el maquillaje y el vestuario como las luces fueron acertados en la puesta.

De Erika Mata, se interpretó Raíces elementales , quien se inspiró en cuatro elementos: agua, fuego, aire y tierra, para mostrar a un conglomerado que comparte aspectos vitales. Mata logró, con el gran elenco, cualidades de movimiento unificadas y construcciones espaciales interesantes. Sin embargo, no utilizó al máximo los recursos primarios, como fueron el agua y la tierra, en este caso representada en el barro.

Cabe recordar que en nuestros escenarios hemos visto el uso de los baldes con agua, de muchas formas y en sentido; no se percibe aporte alguno en la utilización de este recurso escénico. Además, la utilización de la tierra fue timorata: los bailarines parecían temerle a ese elemento fundamental, el cual pudo ser la parte culminante de la obra.

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Cierra el espectáculo con Queda de Andrea Catania, quien trabajó dentro del estilo que ha venido desarrollando desde hace más de una década, en el que entrelaza elementos de la danza-teatro. Y en esta oportunidad, nos presentó una creación redonda, con una dramaturgia clara, en la cual cada detalle aporta al todo.

Esto se nota desde el manejo del espacio y el preciso aporte de cada intérprete, Asimismo, el concepto de vestuario y la iluminación contribuyen a la idea primigenia. En Queda , de manera jocosa y entretenida, los jóvenes expresan sus inquietudes sobre el mundo formativo en el que están inmersos y su futuro laboral. Al fin de cuentas, es un llamado de atención sobre aspectos urgentes por resolver por parte del gremio dancístico.

En general, los estudiantes de la Escuela de Danza de la Universidad Nacional, en sus diferentes niveles, evidencian crecimiento en la escena.

FICHA ARTÍSTICA

Coreografía: Alex Catona, Andrea Vargas, Erika Mata y Andrea Catania

Intérpretes: Estudiantes de II, III y IV nivel, Escuela de Danza, Universidad Nacional

Fecha: jueves 11 de agosto de 2016, 8 p. m.

Lugar: Teatro de la Danza

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