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Los papeles que obsesionaron a sus intérpretes

Peligrosos sacrificios en nombre de la actuación

Actualizado el 03 de julio de 2013 a las 12:00 am

Dar vida a un personaje ha puesto en riesgo la salud de varios actores , quienes no escatiman esfuerzos para desempeñar una actuación perfecta

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Obsesión, locura, una tormenta que las cámaras del cine nunca podrían captar. Las líneas en el libreto cobran vida en el cuerpo de alguien más, se inmiscuyen en sus sueños, se convierten en su sombra.

La entrega en cuerpo y alma al apropiarse de un personaje puede llegar a ser una experiencia perturbadora para muchos actores. En el caso de Heath Ledger, creó a un verdadero Guasón que habría ayudado a cavar su propia tumba.

“Muchos pensaron que detrás de aquella terrible muerte hubo algo más. Algo relacionado con el personaje del villano más villano”, publicó el diario El Mundo.

Heath Ledger se concentró durante mes y medio en la mente de un sociópata ficcional: el temido Guasón.  Murió seis meses antes del estreno de la película y ganó póstumamente  un Óscar. archivo
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Heath Ledger se concentró durante mes y medio en la mente de un sociópata ficcional: el temido Guasón. Murió seis meses antes del estreno de la película y ganó póstumamente un Óscar. archivo

Ledger nunca vio su trabajo plasmado en la pantalla, pues la segunda película de Batman se estrenó seis meses luego de su muerte.

La impecable y muy creíble personificación de el Guasón en El caballero de la noche asciende (2008) del joven de 28 años le valió más de 30 premios que nunca puso en sus manos, entre ellos, un Óscar póstumo como mejor actor secundario.

“Para convertirse en este personaje, (Heath) se encerró en el cuarto de un hotel (en Londres) por semanas. Solía hacer esas cosas: le gustaba sumergirse en sus personajes, pero esta vez se le fue la mano”, dijo el padre del actor, Kim Ledger, en la serie documental Too Young To Die .

La obsesión de Ledger encabeza la lista de actitudes extremas a las que recurren las estrellas del sétimo arte. Debía adoptar la personalidad, los gestos y el pensamiento de un “sociópata”, como él mismo lo describió.

En la soledad de una habitación, se sumergió en la trastornada psicología del perverso payaso. Ensayaba voces y risas, coleccionaba recortes de payasos antiguos, imágenes de La naranja mecánica y de los clásicos de Batman, hacía anotaciones a mano sobre sus experiencias cara a cara con el personaje y pegó la foto de su primera vez en el traje de el Guasón.

"Bye, bye", escribió el australiano en la última página del diario, algo que luego se interpretó como un presagio de su fatídico destino.

Tras hallar el cuerpo de Ledger, la prensa estadounidense ligó la sobredosis accidental de píldoras para dormir con el desequilibrio emocional que le generó el papel, aunque el actor también acababa de atravesar por un divorcio.

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Delgadez extrema. Los cambios físicos para asemejarse a un personaje también han levantado polémica en Hollywood. Tal es el caso de Christian Bale, quien perdió 28 kilos para encarnar, en El maquinista (2004), a un desnutrido operario de una fábrica que además es atacado por el insomnio durante un año completo.

Luego de concluir el rodaje, Bale debió subir de peso y ganar una prominente musculatura para interpretar a Bruce Wayne en Batman inicia (2005), hasta ahora, su papel más icónico.

La película Dallas Buyer’s Club , aún sin estrenarse, también ha significado un reto para sus dos actores principales: Matthew McConaughey y Jared Leto.

McConaughey casi queda ciego tras perder 22 kilos para su papel en la película Dallas Buyer’s Club.
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McConaughey casi queda ciego tras perder 22 kilos para su papel en la película Dallas Buyer’s Club. (AFP)

El primero de ellos tuvo que bajar 22 kilos para interpretar a un enfermo de sida, lo que le provocó una pérdida temporal de la visión, según admitió a medios estadounidenses. El actor requirió atención médica y una dieta especial para evitar que su cuerpo entrara en shock al volver a ingerir alimentos con normalidad.

“A mi madre no le gustaba la pérdida de peso, pero es que ella me hace pleito por todo. El único problema lo tuvieron mis niños, quienes me decían: ‘Papá, ¿por qué tu cuello se está alargando tanto?’”, comentó a la cadena Fox.

Por su parte, Leto impresionó a la prensa el año pasado cuando se presentó a la entrega de los premios Gotham. Lucía una esquelética figura, las cejas rasuradas y grandes ojeras. Al parecer llevaba un mes sin comer.

“A veces es difícil incluso aguantar el agua. Pero para mí no se trata sobre cuánto peso puedo perder, sino encontrar la mejor manera de representar al personaje. Estoy enfocado en lo que significa ser una mujer transexual”, dijo en una entrevista concedida al sitio Vulture .

Esta no es la primera vez que Leto se somete a fluctuaciones de peso para encarnar a un personaje. Para Réquiem por un sueño (2000) bajó más de 11 kilos para interpretar a un drogadicto y, siete años más tarde, subió 27 kilos para convertirse en el protagonista de El asesinato de John Lennon .

Otro de los casos recientes es el de la actriz Anne Hathaway, quien se rapó el cabello y adelgazó 11 kilos, a base de una estricta dieta de harina de avena seca. Durante la filmación de Los miserables (2012) comía apenas dos pequeños trozos de esa pasta por día.

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Ella interpretó a una prostituta tuberculosa llamada Fantine. “Tuve que obsesionarme con ello, la idea era parecer que estaba al borde de la muerte”, divulgó la agencia de noticias Reuters. Además, confesó a la revista Vogue que este papel la hizo sentir “necesitada física y emocionalmente”.

En cambio, Renée Zellweger, la actriz que dio vida a Bridget Jones, tuvo que despojarse de su buena figura y arrasó con todo lo que le ponían enfrente para subir de peso. Tenía que llenar los gigantescos calzones de la treintañera más populares de la pantalla.

“Renée se ha puesto manos a la obra comiendo, ni más ni menos que 20 donas diarias. La dieta hipercalórica se completa con un desayuno a base de hamburguesa –con sus papitas y su refresco–, bollos y un batido. El almuerzo se compone de pizza , papitas fritas y mantequilla de maní, y las 20 donas antes mencionadas. Para cenar, consume un plato gigante de espaguetis a la boloñesa, más papas y mantequilla”, relatóVogue .

Extrañas conductas. Daniel Day-Lewis es conocido por adoptar insólitos comportamientos para prepararse para sus papeles. Por ejemplo, para Lincoln (2012), prohibió que sus compatriotas británicos le hablaran, pues necesitaba depojarse de su acento natural para hablar como estadounidense. Ganó un Óscar por esta interpretación.

Para Eugenia Chaverri, hay una diferencia entre buscar inspiración para un personaje e incurrir en conductas que afecten la vida personal de los actores

También fue premiada con una estatuilla su actuación en Mi pie izquierdo (1989), para la cual pasó mes y medio en una clínica para pacientes con parálisis cerebral. Se negó a bajarse de una silla de ruedas, en la cual lo bañaban y lo alimentaban. Además, la postura que adoptó tuvo como resultado dos costillas rotas.

En otra ocasión, sobrevivió seis meses en la selva para adaptarse a El último mohicano (1992), y en una prisión abandonada, antes de En el nombre del padre (1993).

Para su papel en El pianista (2002), el actor Adrien Brody adelgazó 13 kilos, se aisló completamente, vendió su apartamento y regaló su carro. Su novia no pudo soportar el conflicto y terminó la relación.

Otro acto sorprendente fue cuando Robert De Niro pagó una alta suma a su dentista para que le echara a perder su sonrisa, con tal de asemejarse a un exconvicto en Cabo de miedo (1991).

Angelina Jolie también protagonizó escándalos al ensimismarse en los papeles de Gia (1998) y La agente Salt (2010).

En el primero se tomó muy a pecho el papel de una modelo drogadicta de los años 80, a quien se diagnosticó sida.

“Estoy sola, me estoy muriendo, soy gay, no te voy a ver en muchas semanas”, dijo a su entonces esposo, Jonny Lee Miller, en una llamada telefónica.

Poco después se declaró abiertamente bisexual, al igual que lo era su personaje.

Para la película de Salt, bajó 11 kilos en 21 días. Así perdió –solo temporalmente– la escultural figura que le ha valido muchos de sus contratos.

La directora y actriz de teatro Eugenia Chaverri explicó que la creación de personajes es un proceso complejo que involucra estudios psicológicos, observación, acudir a ambientes donde se desenvuelvan las personas en representación para crear empatía con ellas. “Pero uno no puede llegar a extremos”, destacó.

“Uno no puede nunca, ni es necesario, ponerse en peligro. Yo creo que es peligroso y que no es lo correcto confundir el papel de actor con convertirse en el personaje”, añadió la directora.

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Gloriana Corrales

gloriana.corrales@nacion.com

Periodista de Revista Dominical

Periodista en la Revista Dominical de La Nación. Es graduada de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la UCR. 

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