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Protagonizado por el tico Daniel Zovatto

Crítica de cine de 'No respires': Quien respira, pierde

Actualizado el 11 de septiembre de 2016 a las 02:00 pm

Donde uno menos piensa salta la liebre: he aquí un filme poco publicitado que nos atrapa con su suspenso

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Crítica de cine de 'No respires': Quien respira, pierde

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La presencia de Stephen Lang le da suspenso sin respirar a todo el filme. (Cortesía de Discine)

De manera obvia, las notas de prensa en Costa Rica sobre la película No respires (Don't Breathe, 2016), dirigida por el uruguayo Fede Álvarez, han girado sobre la presencia del actor costarricense Daniel Zovatto, quien –por cierto– lo hace bastante bien, aunque su tiempo en pantalla sea más bien corto.

Eso ha hecho que se hable menos de la buena calidad del filme o de su bien mantenido suspenso con pinceladas eficaces cercanas al cine de terror. Hay que ser uno más frío que una estatua de hielo en el Ártico para no ser asimilado por el constante suspenso de la trama.

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¿De qué va el asunto? Tres jóvenes se dedican a robar en casas. Un día, encuentran su tierra prometida: la vivienda más bien sencilla de un millonario ciego, donde hay dinero suficiente para comenzar una nueva vida.Sin embargo, a los jóvenes (dos masculinos y una femenina, como dicen en televisión) se les van complicando las cosas con sorpresas horrendas dentro de la casa. La película maneja esto con criterio y sentido de lo oportuno.

Para los muchachos es el irremediable deterioro de una situación que parecía ser del todo muy sencilla. Para el hombre ciego de la casa, a su favor, la oscuridad es como el fuego para la salamandra: su hábitat.

Aquí es donde debemos elogiar la habilidad del director Fede Álvarez para obtener los buenos resultados, porque debe alargar con maña visual una trama sensiblemente corta, como quien estira un cuento para hacer una novela, pero con habilidad.

La artificialidad se nota, no hay quite, y hace que algunas secuencias sean semejantes a otras; sin embargo, el trabajo del uruguayo Álvarez, su manera de entender la trama, hace que el suspenso no desaparezca, mientras la sala de cine se llena de voces de los asistentes para desahogar ansiedades.

La música del español Roque Baños es excelente por exacta con respecto a lo visual y por sí misma. El manejo de cámaras es ejemplar en la manera de cómo lo lleva a uno hacia un objetivo específico de la historia, en buena alianza con la fotografía de otro español: Pedro Luque.

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A propósito, es bueno mencionar que el propio Fede Álvarez es coguionista junto con otro uruguayo amigo suyo: Rodo Sayaguez. Interesante equipo de trabajo.

Punto clave del suspenso provocado por este filme es la actuación de Stephen Lang como el habitante de la casa, quien, con su ceguera, se enfrenta a los jóvenes ladrones mientras se muestra –en el proceso– como un tipo oscuro por dentro: ¿psicópata?

Las molestias por secuencias reiteradas, por abruptas transiciones del relato, por esa forzada evolución de personajes (ante la brevedad del núcleo de la historia), por ser cine pragmático sin porfías éticas y por otras cosas menores, nada de eso impide lo que me corresponde: recomendarles esta película.

ENTREVISTA:Daniel Zovatto: 'Al final del día, todos somos buenos y malos'

Título original: Don't Breathe

Estados Unidos, 2016

Género: Suspenso

Dirección: Fede Álvarez

Elenco: Stephen Lang, Jane Levy, Dylan Minnette, Daniel Zovatto

Duración: 88 minutos

Calificación: TRES ESTRELLAS ( * * * ) de cinco posibles

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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