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Director de la película Amor

Michael Haneke, un maestro del sétimo arte

Actualizado el 27 de enero de 2013 a las 12:00 am

El galardonado cineasta alemán es el nombre de moda en el cine. Ganador del Festival de Cannes y los Globos de Oro con su película Amor , ahora le apunta al Óscar, una estatuilla que, aseguran muchos, ya tiene en el bolsillo

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Viste impecablemente de negro y su apariencia es una extraña mezcla de pastor protestante y Papá Pitufo. Sin embargo, sus películas no son para nada infantiles... y mucho menos divertidas.

Durante casi 25 años de carrera en el sétimo arte, Michael Haneke se ha ganado el título del “cineasta del desgarro y la verdad sin tapujos”, pero también el de uno de los más grandes creadores del siglo XXI.

Su ascensión hasta ser considerado uno de los mejores exponentes del cine europeo contemporáneo ha sido meteórica, mas no gratuita. Hijo del director alemán Fritz Haneke y de la actriz austriaca Beatrix von Degenschild, Michael nació en Munich en 1942, pero se crió con su madre y su padrastro en Viena, Austria.

Ahí estudió Filosofía, Psicología y Dramaturgia, y fue crítico de cine antes de debutar como director de teatro y televisión a finales de la década de 1960.

Su llegada al cine es una puesta en realidad de esa frase que reza “nunca es tarde...”. Se estrenó a los 47 años, con El sétimo continente (1989), drama de una familia que decide cometer suicidio colectivo al que siguieron El video de Benny (1992) y 71 fragmentos de una cronología del azar (1994).

Los filmes, conocidos luego como la “ Trilogía de la glaciación emocional” de Haneke, hicieron crecer la leyenda de que en Austria había un director diferente, un cirujano de las emociones.

Sin embargo, fue en 1997 cuando saltó definitivamente a la fama con la aterradora Funny games , filme en el que explora los límites de la violencia a través de la historia de una familia de inocentes torturada por dos jóvenes sin lógica ni compasión.

Con el drama erótico La pianista (2001), no solo cosechó el Gran Premio del Jurado en Cannes, sino que externó su crítica a la burguesía austriaca.

Sus nuevos filmes, El tiempo del lobo (2003), Escondido (2005) y la versión estadounidense de Funny games (2007), solo sirvieron para afianzar su imagen como cineasta de las emociones; mientras La cinta blanca (2009, Palma de Oro en Cannes) y Amor ( Amour , 2012, de nuevo Palma de Oro) lo confirmaron como uno de los grandes.

“Crear una experiencia intensa para la audiencia, llegar a lo más profundo del asunto que trata, ese es el desafío”, reconoció el director a la agencia EFE.

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“Puedo ser muy terco y repito las tomas tantas veces como considero que es necesario. Los actores se quejan y no siempre están contentos de volver a trabajar conmigo”, agregó entre risas.

Ópera. El 10 de enero, Haneke recibió en Madrid la noticia de su quíntuple nominación a los premios Óscar. Desde el 2 de enero, él está en la capital española, donde el 23 de febrero dará rienda suelta a su otra pasión y estrenará la ópera Così fan tutte , en el Teatro Real.

“Hay una interpretación errónea del amor, la romántica. Quería desarrollar el sentimiento por completo. Dirigir la ópera Don Giovanni transformó mi vida personal y profesional”, afirmó.

Con pocos días de estar dirigiendo la ópera de Mozart en Madrid, tuvo que volar a Los Ángeles para asistir a mediados de mes a la entrega de los Globos de Oro; ahora es un hecho que volverá a cruzar el Atlántico para estar en la gala de los Óscar, que será el 23 de febrero.

“El estreno coincide con los Óscar. Tendrá que irse tras el ensayo general, pero hemos acordado que va a escribir una carta para entregársela esa noche a los espectadores explicándoles por qué no puede estar en el estreno”, aseguró Gerard Mortier, intendente del teatro madrileño.

Para muchos, el de Haneke no será un viaje perdido. A los conocedores no les tiembla la voz para afirmar que Amour ya tienen la estatuilla en sus manos. Hasta sus futuros contrincantes reconocen la grandeza del trabajo realizado por el director alemán.

“Pensar en ganar el Óscar sería ridículo. Lo más probable es que quede en las manos de Haneke. Hay que ser objetivos. Esa película ( Amor ) es una montaña. Es enorme, sumamente sólida, brillante”, aseguró el chileno Pablo Larraín, director de la película No , nominada también al Óscar a mejor película extranjera.

A pesar de su fama de cineasta violento, Haneke reconoce que Amor es su creación más sentimental... ¿Será que al hacerse mayor uno se reblandece? “No lo sé, pregúntaselo a mi esposa (ríe). Cedo en que Amor es mi película más tierna. Pero cuando hablas del amor debes trabajar el material de forma muy distinta a, por ejemplo, Funny games , que también toca la muerte”, dijo al diario español El País .

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¿Y ya ha pensado Haneke en su propia muerte? “La mejor manera es la de la abuela de mi esposa. Con 95 años, rodeada de 20 amigos, sentada a la mesa comiendo; y, de repente, dijo: ‘Estoy cansada’, se apoyó y murió”, confesó a El País de España.

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