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Ken Loach, un cineasta del compromiso social

Actualizado el 15 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

Larga trayectoria. El director recibirá el Oso de Oro del Festival de Berlín por sus cintas de compromiso social

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Ken Loach, un cineasta del compromiso social

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En el principio fue el cine silente. No se escuchaban el silbato de la locomotora que llegaba a la estación, ni el murmullo del agua que caía sobre el arbusto grande del jardín, ni la algarabía de los trabajadores que salían de la fábrica. Después llegó el sonido, y, sin embargo, esos trabajadores permanecieron en silencio, sin voz, durante mucho tiempo. Desde sus orígenes, al cine le ha costado mucho trabajo hablar del trabajo. El cinematógrafo creció con deseos de imaginar, de divertir y de evadirse precisamente de aquello que los mortales hacemos durante la tercera parte de nuestra vida para, entre otras cosas, pagar un tiquete de entrada en la sala oscura.

"El viento que agita la cebada"  (2006) narra la historia de dos hermanos que se unen al Ejército Republicano Irlandés para luchar contra Gran Bretaña por la independencia de su país.
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"El viento que agita la cebada" (2006) narra la historia de dos hermanos que se unen al Ejército Republicano Irlandés para luchar contra Gran Bretaña por la independencia de su país.

En el cine dedicado al universo laboral destacan La salida de los obreros de la fábrica (1895), filmada tempranamente por los hermanos Lumière, y los documentales de John Grierson y Joris Ivens, dedicados a la vida de los pescadores de arenque, los carteros nocturnos y los constructores de diques.

Charles Chaplin filmó sus divertidos Charlot camarero (1914), Charlot empapelador (1915) y Charlot bombero (1916) como apuntes hacia su memorable Tiempos modernos (1935).

Por aquella época también aportaron al cine sobre la clase trabajadora David Griffith, King Vidor y John Ford, quien dedicó ¡Qué verde era mi valle! (1941) a las dificultades de una familia galesa de mineros.

Una lista de directores interesados en el universo laboral incluiría a Vittorio De Sica, Giuseppe De Santis y Elio Petri, y más recientemente a Aki Kaurismaki y Fernando León de Aranoa.

Podrían sumarse algunos nombres al inventario; no obstante, si continuamos por este camino, muy pronto la memoria nos conduciría inevitablemente hasta el cineasta británico Ken Loach.

Cine y compromiso social. Con una trayectoria profesional de casi medio siglo y poco más de 30 largometrajes a sus espaldas como director, Loach es sin duda uno de los cineastas contemporáneos más comprometidos con la clase trabajadora. Para confirmarlo bastan títulos como Riff-Raff (1991), Lloviendo piedras (1993), Ladybird, Ladybird (1994), Pan y rosas (2000), La cuadrilla (2001) y Dulces dieciséis (2002).

En sus entrevistas, Loach habla a menudo con expresiones como “solidaridad”, “igualdad” y “movimientos de izquierda”, términos que para algunos pueden resultar anacrónicos e incluso sospechosos. El propósito de Loach no es la provocación, sino la invitación a la toma de conciencia en el espectador.

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Lo suyo es la coherencia entre una vida ciudadana de rasgos austeros y un cine político interesado en el retrato de los grupos sociales desplazados hacia los márgenes de las grandes pantallas. Esto se deduce fácilmente de sus palabras cuando afirma:

–Jamás he tenido el deseo de ser rico; me gusta vivir tranquilo, de forma sencilla. A lo único a lo que no sería capaz de renunciar es a hacer películas; sin embargo, para hacerlas sobre personas ricas y bellas, con vidas de fábula, ya está Hollywood, que además hace demasiadas.

La posibilidad de producir un efecto en la realidad se revela tempranamente en la vida profesional de Ken Loach. Tras abandonar su carrera de abogado, y después de una etapa breve como actor, Loach consigue una beca para trabajar en la BBC.

En la BBC dirige una serie de docudramas entre los que destaca Cathy come home (1966): un ensayo sobre el desempleo y la indigencia, obra que produce cambios importantes en la legislación británica.

Muchos años después, el cineasta añade apenas algunos matices a su confianza en la capacidad renovadora de las imágenes en movimiento, cuando afirma:

–Una película no cambia al mundo, pero al menos permite plantear preguntas, suscitar inquietudes, que resultan necesarias para iniciar cualquier cambio.

Ken Loach antes de la proyección de la película "La parte de los ángeles"  en el Festival de Cine de Cannes del 2012.
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Ken Loach antes de la proyección de la película "La parte de los ángeles" en el Festival de Cine de Cannes del 2012.

En 1975, Loach estrena Days of Hope , una serie televisiva sobre el Partido Laborista que le garantiza la profunda enemistad de la extrema derecha de su país. Con esa serie se inicia además una trayectoria caracterizada por la oposición al poder de las grandes transnacionales y los gobiernos autoritarios.

Durante el extenso mandato de Margaret Thatcher, entre los años 79 y 90, el timón británico se inclina por el libre mercado y la privatización. En pocos años, el desempleo se duplica y el número de desocupados alcanza los 3,5 millones. Para el cineasta, el gobierno thatcheriano significa una larga temporada de vetos y dificultades creativas.

Tras el cambio político, Loach fija su mirada en el desmantelamiento experimentado por la clase trabajadora británica a manos de la “Dama de Hierro”. El resultado de este ajuste de cuentas se inicia con la excepcional Agenda oculta (1990), un thriller político a la usanza del mejor cine de Costa-Gavras, que recibe el Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes.

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Vientos de cambio. A partir de Agenda oculta , la filmografía de Loach se fortalece alrededor de un centro gravitacional conformado por sus conocidas motivaciones y posturas políticas, al tiempo que juega al salto entre géneros: del thriller político a la comedia de costumbres, del cine bélico y de reconstrucción histórica a la comedia dramática.

En la primera mitad de los años 90, Riff-Raff (1991) y Lloviendo piedras (1993) indagan en las amargas peripecias de los desempleados londinenses. Por otra parte, Ladybird, Ladybird (1994) apunta sus dardos contra la asistencia social aplicada por el gobierno británico durante esos años.

A partir de 1995, Loach persigue injusticias de otras épocas y latitudes: Tierra y libertad vuelve sobre la guerra civil española y sus íntimas contradicciones; La canción de Carla (1996) representa la historia amorosa habida entre un chofer escocés y una exiliada nicaragüense durante el tiempo de la contrarrevolución, y Pan y rosas (2000) se sumerge en la “huelga de los conserjes” de la ciudad de Los Ángeles.

El nuevo siglo revela a Loach como una figura habitual en los podios de premiación de los festivales de Venecia, Berlín y Cannes.

En Cannes recibió la Palma de Oro por su película El viento que agita la cebada (2006). A la vez, es notoria su presencia en foros políticos y en manifestaciones populares en defensa de causas que muchos de sus colegas de la élite cinematográfica consideran perdidas.

En los últimos meses, Loach ha apoyado decididamente a Julian Assange, fundador de WikiLeaks.

“El caso de Assange es un buen ejemplo de cómo el poder criminaliza a quien lo estorba. Assange y WikiLeaks revelaron los secretos de los Estados Unidos y sus actividades ilegales en Irak, y ahora es víctima de una persecución”, sentenció Loach recientemente.

Cuando se consideran una filmografía y una vida dedicadas a pensar el trabajo mal remunerado, el desempleo, el reparto desigual de la riqueza o la autoridad ejercida sin escrúpulos, se entiende la importancia de un cineasta como Ken Loach, quien recibirá el Oso de Oro Honorífico del Festival de Berlín en febrero del 2014.

Hoy, a sus 77 años, Loach ha forjado una obra bajo el método admirable de los molinos: sin prisas ni pausa, sin ruido ni furia; con el espíritu de aquellos luchadores incansables que Bertolt Brecht quiso llamar “los imprescindibles”.

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Filmografía selecta

Cathy come home (1966) (TV)

Days of hope (1975) (TV).

A question of leadership (1981) (TV).

Agenda oculta (1990).

Riff-Raff (1991).

Lloviendo piedras (1993).

Ladybird, Ladybird (1994).

Tierra y libertad (1995).

La canción de Carla (1996).

Pan y rosas (2000).

La cuadrilla (2001).

Dulces dieciséis (2002).

El viento que agita la cebada (2006).

En un mundo libre (2007).

Buscando a Eric (2009).

Route Irish (2010).

La parte de los ángeles (2012).

El espíritu del 45 (2013).

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