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Diego García: ‘Mi trabajo es entrar en el mundo del director’

Actualizado el 17 de diciembre de 2015 a las 12:00 am

Talentoso director de fotografía mexicano se destaca por trabajar con luz natural y visitó el país para impartir un taller

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Diego García: ‘Mi trabajo es entrar en el mundo del director’

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Su nombre parece desconocido para un buscador de Internet, pero su capacidad de improvisar y su trabajo con renombrados directores como el tailandés Apichatpong Weerasethakul, hacen de Diego García uno de los invitados al Costa Rica Festival Internacional de Cine.

Aquí, el director de fotografía mexicano, de 36 años, dio un taller dedicado a consejos para fotografiar contextos ajenos, a partir de las experiencias que ha tenido en Canadá, Brasil y Tailandia.

También ha sido premiado en los festivales de Rio de Janeiro, en el 2015, y de Hamptons, en el 2011.

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La película Cemetery of Spledour , de Weerasethakul, se exhibirá esta noche en el Teatro La Aduana como parte del festival.

A continuación, un extracto de la conversación con García.

¿Hubo alguna obra en particular que los inspirara a dedicarse a la dirección de fotografía?

Por suerte desde muy joven estuve muy cerca a la apreciación artística, a la pintura, a la música, al cine en general. Al inicio yo quería dedicarme a la música y estudié el violín y el bajo eléctrico. Después lo dejé porque —por suerte o casualidad— me llegó un equipo de fotografía viejo, de foto fija, y lo comencé a usar. Aprendí de manera más intuitiva y autodidacta. Después me empecé a interesar más en la imagen en movimiento, en las películas, en el montaje y empecé a ver mucho cine. Así decidí estudiar esta carrera.

¿Qué representa la dirección de fotografía en una película?

Mi trabajo lo veo como intentar ser los ojos del director. Yo trabajo más hacia la idea de ser un aliado al autor, tratar de interpretar sus ideas y su visión de lo que quiere retratar y traducirlo; así lo veo. Por eso, cada película tiene un tratamiento distinto a otro y es un mundo aparte.

”Hasta ahora no he hecho películas tan industriales o tan dentro de una fórmula o un formato preestablecido, sino más bien he trabajado con artistas, autores, que trabajan desde un punto muy personal. Mi trabajo es entrar en su mundo y ponerle cierta sensualidad o tratar de aportarles dentro de lo que ellos están buscando; no tanto imponerles mis ideas; las mías se pueden colar dentro de las suyas, eso es lo bonito”.

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El director Apichatpong Weerasethakul ha declarado que él trabaja con situaciones imprevistas, en que el guion se modifica; es bastante flexible. Por el contrario, su trabajo debe ser más estructurado. ¿Cómo logró balancear esos dos factores?

Más allá de tener claro de lo que quieren filmar y cómo lo quieren filmar, me gusta conocer a los directores y saber cómo son. Me fijo cómo perciben las cosas, cómo se mueven por la vida, cómo son más en el lado personal o emocional y así puedo saber sus gustos desde cómo ven, cómo componen, dónde les gusta poner la cámara, qué particularidades tienen y eso se hace con un trato, agarrando confianza y conociendo a la gente. De esta manera, uno puede ayudarles mejor.

”Yo creo que si conoces al director y conoces más el proyecto, a la hora de estar filmando es más fácil poder no solo improvisar, sino reaccionar sobre alguna situación. Ya tienes un poco el chip de cuál es el lenguaje o cuál es el idioma que el director está tratando de hablar, sino yo le podría proponer cualquier otra cosa desarticulada que no embone. Entonces, para mí, la preparación es muy importante y el conocer a las personas (también)”.

¿Cómo se adapta a lugares tan distintos?

Trabajo casi (solo) con luz natural; digo, me gusta experimentar con lo que sea, lo que pida el proyecto, pero en general con los directores que he trabajado les gusta trabajar con la luz del día y cada latitud te ofrece algo muy distinto, no solo las horas efectivas de trabajo, sino las angulaciones del sol. Es muy distinto y yo parto de la idea de aprovechar lo que hay y hacerlo parte del trabajo.

Creo que es algo en común de los directores con los que he trabajado, como que les gusta ese espíritu de usar lo que hay para embonarlo a lo que estamos haciendo, pero de una buena manera, que encaje y que sea parte. Y por eso escojo mucho las horas en las que filmo cada escena, eso es parte de la iluminación. Ese tipo de decisiones como de conocer el día, cómo trascurre el sol durante todo el día y armar un plan, ser como muy estrategas y estar muy abiertos a los cambios, porque es muy impredecible, no hay manera ni de controlarlo ni de saber lo al 100% cómo se va a comportar entonces siempre hay que ser muy paciente y muy abierto a cambiar.

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En este momento el dos veces ganador del Óscar por mejor cinematografía también es mexicano. ¿Toma como referente o inspiración a Emmanuel Lubezki?

Indudablemente es uno de los mejores fotógrafos, sino es que el mejor hoy en día. Siempre ha sido una influencia desde chico, no solo porque es mexicano, sino porque he seguido su trayectoria y me siento muy orgulloso de ver cómo ha trabajado con tantos y tan buenos directores, como Tim Burton, con los hermanos Coen, digo, eso (yendo) más allá de Cuarón o Iñárritu.

Sí ha tenido una aportación al cine grande, entonces sí, lo respeto mucho. También me gusta cómo ha ido evolucionado su trabajo, por que sé que puede hacer una película con miles de kilos de watts y algo de fantasía, en estudio o también puede trabajar con un rebote, n el campo, usando luz natural. No se encasilla solo en una cosa. Ha sido influencia pero sí está metido muy en el cine de estudio, de la industria, que es otro camino.

¿Quisiera seguir dando énfasis en su trabajo a la luz natural?

Nunca me cierro a las opciones. Pero sí es importante ser congruente con lo que a uno le gusta y con lo que uno está buscando.

¿Qué busca?

Me interesa seguir trabajando con directores más experimentales, avant garde , por así decirlo, que siempre me desafíen creativamente y que puedan sacar cosas de mí que ni siquiera sabía que las podías hacer, y que les guste jugar y experimentar con el lenguaje, que no tengan nada seguro; que tenga claridad, pero que siempre estén abiertos a descubrir nuevas cosas.

Eso es algo del problema con el cine de industria, que ya trabajan bajo una fórmula muy armada y eso lo hace muy rígido.

Eso es lo que no me llama de esa forma de trabajo, en la que a veces las inversiones son tan grandes que se tiene que trabajar más a la segura, no tienen una libertad autoral tan autónoma.

Pero estoy abierto a cualquier cosa, en Hollywood también hay directores que aunque trabajan en este esquema pueden ser muy independientes con sus películas, como que no se los come la producción.

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Carlos Soto Campos

carlos.soto@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Periodista del suplemento Viva de La Nación. Bachiller en Periodismo en la Universidad Latina y estudiante de la Licenciatura en Comunicación de Masas. Escribe sobre música y temas culturales.

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