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Crítica de cine de 'El último caballero': Transformers de nuevo

Actualizado el 21 de julio de 2017 a las 06:11 pm

¿Dónde está Optimus Prime? ¿Qué se hizo cuando más lo necesitan? No importa, ni hace falta.

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Crítica de cine de 'El último caballero': Transformers de nuevo

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Cualquier rostro se acomoda en filme que es solo burumbún. (ROMALY PARA LN.)

Dicen que no hay toro malo y que el quinto es el mejor. Eso será en el mundo taurino de Zapote, no sé, porque en cine, al menos con la saga de los Transformers, del director angelino Michael Benjamin Bay, con cada filme todo empeora, menos la taquilla.

Ahora nos llega Transformers: El último caballero con la misma suerte. Triste sino el de Michael Bay con las críticas y suerte suya en las boleterías: disensión usual entre el espectador común y el especialista. Lo que se nos presenta es una sambumbia fatal, una película del todo desmoronada, como parabrisas de auto después de un fuerte choque.

Hay quienes predican que en el cine actual no es tan importante la narración clásica. Tal vez Transformers: El último caballero les pueda servir de ejemplo, ¡tal vez!, porque casi siempre los que así hablan son teóricos más académicos o pedantes.

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Ni intento hacerles sinopsis del filme, porque uno puede creer que ha entendido la trama y no sea cierto. Que la Tierra está en peligro, no hay duda, y Optimus Prime parece brillar por su ausencia. Claro que aparecerá, como especie de demiurgo, por tanto, ordenador de mundos, del nuestro y del suyo.

Hay una historia oculta de los Transformers, especie de llave de salvación, que solo enreda más el argumento. Lo que sí es cierto que unos tipos pelean contra otros toda la película. Aquellos contra estos y creo que al revés (es casi una metáfora de las guerras en los países árabes). Así, en tanto, el filme se resiente con su artificiosa construcción.

No sé cómo lo hace, por favor, no me sean exigentes, pero puedo decirles que Mark Wahlberg actúa bastante bien y que le dan bastante cámara; también que Bumblebee se mantiene con su simpatía y valor (pronto tendrá su propia película como el "pequeño hermano" de los Autobots); por último, que es impecable la belleza de Laura Haddock.

El pobre de Anthony Hopkins es quien no se encuentra nunca con su personaje, más perdido que las gallinas de noche. El resto de la película, con todo su lenguaje técnico-fílmico, no es más que una serie de golpes de efectos progresivamente más rebuscados. El filme quiere aparentar importancia y lo que hace es vender polla por gallina.

Su ritmo es atropellado cuando quiere ser ágil, con una alarmante fascinación por lo visual como si fuese juguetería en medio de un terremoto: Transformers: El último caballero es película hecha para miradas sin ninguna exigencia, para los amantes de la gratuidad y de la intrascendencia.

El montaje es enfermizo por acelerado y algunos podrán pensar que este filme es una alegoría contrautópica. ¡Qué va! Basura es lo que es, denunciable ante la oficina del consumidor, película que debiera darse gratis y a la que ya no puedo dedicarle más tiempo. Lo lamento por mi editor si necesitaba una crítica más larga.

Título original: Transformers: The Last Knight

Estados Unidos, 2017

Género: Fantástico

Dirección: Michael Bay

Elenco: Mark Wahlberg, Anthony Hopkins, Laura Haddock

Duración: 149 minutos

Cines: Cinépolis, CCM, Citi, Cinemark, Multi, Nova

Calificación: Una estrella de cinco posibles

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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