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Crítica de cine: Ese último viaje

Actualizado el 05 de enero de 2014 a las 12:00 am

Del peor humor A la vejez, viruelas

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Cuatro chamacos forjan su amistad y, como mosqueteros, van uno para todos y todos para uno. Los vemos al comienzo de la películaÚltimo viaje a Las Vegas (2013), filme bajo la dirección de Jon Turteltaub, realizador de cuya filmografía hay muy poco por destacar.

Luego de presentarnos a los chicos, el argumento pega un gran salto, enorme elipsis de 58 años, hasta llegar a la tercera edad de estos cuatro amigos, quienes buscan reunirse porque uno de ellos va a casarse con una joven de apenas 31 años. Él es un millonario aburrido.

Ante ese hecho inusual, los cuatro viejos deciden darse una última canita al aire con un viaje a Las Vegas, nada menos, donde descubren que muchas cosas han cambiado. Para ellos, Las Vegas es el sitio donde estuvieron Frank Sinatra y sus colegas del Rat Pack y no el de bellas mujeres casi desnudas, como ahora, donde se destaca por el bikini más descarado.

A Hollywood le ha dado por imitar el cine europeo con comedias sobre la vejez, pero lo hace tan mal que sus filmes dan pena ajena, como en este caso.
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A Hollywood le ha dado por imitar el cine europeo con comedias sobre la vejez, pero lo hace tan mal que sus filmes dan pena ajena, como en este caso.

Hay más. No es solo “la ciudad del pecado” la que ha cambiado. También ellos, pero no lo sabían por tantos años de separación. Ya no son los adolescentes atrevidos. Además, han cambiado sus valoraciones sobre la vida, o sea, cada uno con cada uno, por lo que hay importantes secretos entre ellos.

Como ven, el argumento y la temática pudieron haber dado una película interesante, pero no es así. Lo que queda es una historia cansina, de chistes bastante ralos sobre los años de senectud, y con circunstancias narrativas más bien anodinas o muy poco estimulantes.

Último viaje a Las Vegas es filme del todo desaprovechado. Como comedia, le falta aliento narrativo y como fábula (narración) le falta creatividad y sentido del humor. Es comedia hipotecada por su falta de originalidad.

Más bien, el filme apuesta a su elenco, por los afamados nombres de sus actores: Robert DeNiro, Michael Douglas, Morgan Freeman y Kevin Kline, quienes buscan volver graciosos sus personajes, sin lograrlo: van por lana y salen trasquilados. Solo podemos salvar a Morgan Freeman, porque se preocupa un tanto más por puntuar las emociones de su personaje.

Es evidente que las flojedades de esta película vienen desde su guion, tan inoperante como desabrido, y culminan con una puesta en escena donde el director –pareciera– solo se ha preocupado por ir a cobrar su cheque, tal la falta de rigor del señor Jon Turteltaub.

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El argumento va de dislate en dislate, con su rápido y fatal deterioro narrativo, sin momentos claves que le den intensidad alguna al relato. Se puede decir que Último viaje a Las Vegas es la destrucción de una mínima construcción cómica, capaz de acumular situaciones sin desarrollar ninguna.

La verdad es que esta película es tan mala que no hace falta hablar mal de ella: se cae sola y donde subyace la misoginia de las comedias que Hollywood produce. Aquí las mujeres solo sirven para exhibir sus cuerpos en orden del placer para el macho, así este sea geriátrico.

La mala calidad de Último viaje a Las Vegas no es asunto etario (de los personajes) ni nada por el estilo. Es su humor el que es geronte, amén de ser ridículo casi siempre. El filme no solo pierde ritmo, también pierde brújula y no hay manera de recomendarlo.

La pregunta concreta es: ¿qué diantres hacen tales actores en una cinta así?

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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