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Crítica de cine: No hay salida

Actualizado el 10 de marzo de 2013 a las 12:00 am

¡Es cine del malo! Deja el rabo suelto

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Crítica de cine: No hay salida

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¿Qué hace una actriz tan buena como Nicole Kidman en una cinta tan mala como Sin salida (2011), dirigida de peor manera por Joel Schumacher? Es cuando uno no sabe ni entiende de los trasuntos que se mueven en Hollywood. ¿Será este el comienzo del final de la intensa actriz australiana de 47 años de edad?

Lo cierto es que, con este filme tan herrumbrado y a la par de un actor como Nicolas Cage, la señora Kidman parece que busca un árbol donde ahorcarse profesionalmente. Del señor Cage queda poco por decir. De una película a otra, él demuestra con toda su vehemencia que puede ser el peor actor del Hollywood de hoy.

Alguien dijo por ahí que Nicolas Cage es un género en sí mismo o por sí solo: el de las cintas de ínfima calidad. Esto se confirma fácilmente ahora con Sin salida . ¡Pobre película! ¡Es tan estúpida! Empecemos por contarles que se trata de una familia de mucho dinero, donde el afecto es sustituido por la abulia. Ahí, no todo lo que brama es toro.

Son el esposo, la esposa y la hija, pero cada uno por su lado. La mansión donde habitan es una fortaleza con exceso de medidas de seguridad; sin embargo, un día les tocan el timbre, el esposo abre la puerta desde adentro y deja entrar –sin saberlo– a una banda de asaltantes. ¿Y diay, para qué tanta seguridad?

El marido se dedica a la tasa y venta de diamantes. Su esposa se aburre más que un delfín en el desierto y la niña gusta de escaparse a fiestas de adolescentes bravíos. Cuando son secuestrados en su propia casa, podría pensarse que tendremos buena acción.

¡Para nada! El guion se limita a repetir situaciones, con incoherencias narrativas, hilos sueltos y contradicciones (por ejemplo, la hija logra huir, pero en lugar de llamar a la policía, decide volver a la casa). Parece una película hecha a una sola secuencia en medio del griterío de asaltantes y asaltados, algo así como una bulliciosa pelea entre congos y cariblancos.

En Sin salida , a quien no le falta un tornillo, es porque le faltan tres. Se podrá salvar el buen acento de la música, nada más. Ni los medios técnicos se amparan de un mal uso y la habilidad para narrar en pierde en su mediocridad. El filme es del 2011, ¿tantos meses después, por qué se trae una cinta tan mala?

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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