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Crítica de cine: Un hombre irracional

Actualizado el 03 de abril de 2016 a las 12:00 am

He aquí un filme semejante a un astuto reptil que sabe serpentear desde su propia trama

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Crítica de cine: Un hombre irracional

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Tráiler del filme ‘Un hombre irracional’

Las películas de Woody Allen entre más se parezcan al cine de Woody Allen, más se disfrutan. Bueno, más las disfruto yo. Hoy se trata de un drama plagado de humor ácido y con distintas referencias a la filosofía occidental. Si alguien piensa que más bien es comedia muy cercana al drama, aceptado.

Su título es Un hombre irracional (2015) y se exhibe casi de manera vergonzosa en muy pocas salas del país. Su guion parte de ideas que Woody Allen estructura muy bien y que sabe mostrar en pantalla: con astucia, las imágenes hilvanan trama con conceptos y, así, el filme no se dispersa en ningún momento.

Piedra filosofal. | EL SER HUMANO Y LA FILOSOFÍA CON HUMOR Y CON DRAMA, MÁS    JOAQUIN PHOENIX Y EMMA STONE. ESO VEMOS EN  EL HOMBRE IRRACIONAL .MUNDO CINE PARA LA NACIÓN
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Piedra filosofal. | EL SER HUMANO Y LA FILOSOFÍA CON HUMOR Y CON DRAMA, MÁS JOAQUIN PHOENIX Y EMMA STONE. ESO VEMOS EN EL HOMBRE IRRACIONAL .MUNDO CINE PARA LA NACIÓN

Según su costumbre, el señor Allen logra un impecable diseño de personajes: nada falta ni sobra para entenderlos de manera plena en sus contradicciones. Con ellos, los sucesos se muestran, giran, rebotan, mutan, lo que sea, de manera inteligente.

De lo mejor del filme es eso: el planteamiento de situaciones matizado con sulfuroso y siempre atento desarrollo de los diálogos, aún cuando se ponga algo serio con las citas de distintos filósofos: Woody Allen a lo Ingmar Bergman.

Un hombre irracional narra la historia de una pareja que se enamora en la universidad.

Solo que ella (Jill) es la alumna bonita, inteligente y joven. Él (Abe) es el angustiado profesor de Filosofía, cuya vida la ha dedicada a las mejores causas, sin encontrarle aún el sentido de la existencia. Filosofar es su charco.

Es cuando la película comienza a interpelar sobre conceptos como el azar, la causa y el efecto, la dialéctica como doctrina, el criticismo kantiano, el existencialismo de Kierkegaard o Sartre, el papel de la conciencia y temas similares, todo con el desarrollo del amor entre el profesor y su alumna.

De ahí salta el motor del filme: ¿por qué, de un momento a otro, cambia la conducta de alguien? ¿Cuál es ese elemento hacedor de una nueva realidad, primero en una persona y de rebote en las demás? ¿Es causal o accidental? ¿Somos ejecutores o víctimas de las decisiones?

En ‘Un hombre irracional’, los momentos tensos no faltarán entre sus protagonistas. Mundocine para LN
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En ‘Un hombre irracional’, los momentos tensos no faltarán entre sus protagonistas. Mundocine para LN

Aquí, el filme recurre a la intriga de corte policial para encender aún más la mecha del argumento, mientras el elenco se luce con sus actuaciones: Joaquin Phoenix (como Abe) y, sobre todo, Emma Stone (como Jill). La película resulta un reptil muy fino que sabe culebrear desde sus propios sucesos. Sorprende a cada momento.

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La fotografía nos da magníficas y justificadas panorámicas. La música es acierto total y el filme se desliza por un pentagrama con jazz. Empero, lo inolvidable es ver a Emma Stone repitiendo el tradicional estilo de actuación de Woody Allen: lo hace en un par de ocasiones para reflejar los dilemas de su personaje.

La moraleja de la película especula sobre el hecho de que la vida no tiene sentido: ¿cine pesimista? Lo que sí tiene sentido es ir al cine a ver este buen filme y, por qué no, deleitarse con oír The “In” Crowd , del Ramsey Lewis Trío: motivo central y recurrente (“leitmotiv”).

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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