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Crítica de cine: Pasión y gloria , la tensión es cine

Actualizado el 19 de enero de 2014 a las 12:00 am

Pasión y gloria La tensión es cine

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Crítica de cine: Pasión y gloria , la tensión es cine

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Daniel Brühl y Chris Hemsworth, sobre todo el primero, sese lucen con portentosas actuaciones en buen cine sobre la Fórmula Uno, con la dirección del conocido Ron Howard. | ROMALY PARA LA NACIÓN.

He aquí una película para demostrar que un filme de entretenimiento masivo también puede ser cine de excelente calidad. Se trata de la película Pasión y gloria (2013), con brillante dirección por parte de Ron Howard, quien ostenta valiosa lista de películas a su favor.

Este filme tiene el título original (en inglés) de Rush , para hablar de la prisa o de la celeridad como noción de su trama. Dicho título es la primera aproximación a lo que se quiere decir con esta importante película, sea dentro o fuera de sus personajes, quienes alternan y comparten secuencias.

Con importante y muy profesional trabajo en la sala de montaje, firmado por Daniel P. Hanley, se narra el universo tenso y expectante de las carreras de autos de la llamada Fórmula 1 durante su época dorada. Tal época acaparó mucha atención en las páginas de los periódicos (incluidos los de Costa Rica).

Fue por los años 70 que el deporte de los motores, expresión de vida y muerte en las pistas de carrera, vivió la acelerada rivalidad de dos inolvidables pilotos: Andreas Nikolaus Lauda (conocido como Niki Lauda, austriaco) y James Simon Wallis Hunt (James Hunt, inglés), el primero metódico y el segundo del todo vivaz.

Así lo fueron ambos, tanto en las carreras de autos como también con sus estilos de vida. Es lo que la película Pasión y gloria logra captar con actitud prolija, con agudo relato, con acertado diseño de personajes, con trazado pertinente de sucesos y con avispada presencia de diálogos (el guion lo firma Peter Morgan).

Con lo visual, se trata de un filme vibrante, no solo por su habilidoso montaje (edición), sino también por su bien lograda fotografía. Con ello y con su acentuada banda sonora (sobre todo durante las carreras de autos), el lenguaje propio del cine está manejado con maña por el director Howard para plasmar un filme cabal, esto es, una película difícil de olvidar dentro de su estilo y tema.

Los actores también se toman muy en serio sus trabajos: extraordinario tándem de parte de Chris Hemsworth (como Hunt) y de Daniel Brühl (como Lauda). Cada uno transmite de manera justa el carácter de sus personajes: el primero, amante de la velocidad y del sexo; el segundo, corredor vehemente, pero capaz de regular sus emociones de manera pragmática.

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De distintas maneras, los dos personajes sufren la misma adicción y, por eso, se admiran dentro de lo competitivo.

El tema de las carreras de autos con su “mundillo” ha sido llevado antes a la pantalla grande; ahora, Pasión y gloria se suma a títulos clásicos como Gran Prix (1996), de John Frankenheimer, porque ambos demuestran que la Fórmula 1 es algo mucho más complejo que darle vueltas a una pista en coche.

Cierto, Pasión y gloria enciende motores en el ánimo del espectador, no solo en el fan de las carreras de autos, sino en cualquier espectador: el entretenimiento está más que garantizado por la agilidad con el ritmo del filme.

A eso, sumemos que la audacia también genera cine del mejor, cuya fuerza reside en la sabia estructura de la narración, en la lógica visual de las ideas que se quieren expresar y en el impecable tratamiento del tema, de lo específico de su tema: “cuanto más cerca estás de la muerte, más vivo estás”. Filme recomendado

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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